En 1995, dos de las personas más fotografiadas del planeta, la princesa Diana de Gales y John F. Kennedy Jr., más conocido como JFK Jr., lograron lo que parecía imposible: reunirse en pleno Manhattan sin que ningún paparazzi lo advirtiera.
Los herederos de dos de las familias más influyentes del siglo XX, protagonizaron un encuentro que permaneció oculto durante décadas y cuyos detalles recién salieron a la luz gracias al podcast A Right Royal Podcast de la revista Hello!.
La historia la reveló RoseMarie Terenzio, exjefa de gabinete y estrecha colaboradora de JFK Jr., durante una grabación del programa. Según recordó, el hijo del expresidente John F. Kennedy buscaba convencer a Diana para que protagonizara la portada de George, la revista de política y estilo de vida que acababa de lanzar.
Pero concretar la reunión no resultaba sencillo. Diana era la integrante más popular de la familia real británica y vivía bajo una constante persecución mediática, mientras que JFK Jr., conocido durante años como el “príncipe de Estados Unidos”, también despertaba una enorme fascinación pública. Cualquier fotografía juntos habría desatado rumores de un romance.
“Estaba aterrada. Estaba aterrada de que no pudiéramos mantenerlo en secreto”, recordó Terenzio sobre la planificación del encuentro.
El encuentro entre JFK Jr. y la princesa Diana de Gales
Para evitar especulaciones, John insistió en que su colaboradora lo acompañara hasta el hotel Carlyle de Nueva York. Tras ingresar por Madison Avenue para esquivar a los fotógrafos, él subió hasta la suite privada de Diana, mientras Terenzio permaneció en el vestíbulo fingiendo conversar por un teléfono público.
La reunión, según contó la exasesora, transcurrió en un ambiente formal, aunque muy cercano. Incluso aseguró que Diana adoptó una actitud casi maternal con Kennedy Jr., ya que comprendía mejor que nadie la presión de crecer bajo el escrutinio permanente de la opinión pública y el peso de una tragedia familiar.
Cuando ambos abandonaron el hotel, Terenzio aprovechó para preguntarle a John John qué impresión le había causado la princesa.
Primero recibió una respuesta sobria. “Era muy tímida”, recordó que le dijo.
Pero enseguida añadió, entre risas, una observación mucho más espontánea: “Tiene unas piernas increíbles”.
Pese a la buena impresión, Diana finalmente rechazó aparecer en la portada de George, pues consideró que “no era el momento adecuado”.
Aun así, el encuentro quedó en la historia como una de las operaciones más discretas de la Nueva York de los años noventa. Terenzio explicó que ella y Patrick Jephson, entonces secretario privado de Diana, coordinaron toda la logística por teléfono y ni siquiera llegaron a conocerse personalmente hasta años después.
“Llevamos a cabo el mayor golpe maestro de Nueva York en ese momento y nadie se enteró”, afirmó entre risas. “Todo salió a la perfección. Fue increíble. Estábamos muy orgullosos. Si Patrick y yo hubiéramos estado en la misma habitación, habríamos brindado con una copa de champán”.