Hace casi un año, Alison Mandel y Pedro Ruminot presentaron a Mila en redes sociales, su primera hija, quien se unió a su familia mediante un largo proceso de adopción.
La noticia, en ese entonces, tomó a varios por sorpresa. Incluso a su pequeño hijo Baltazar de 6 años, según relató en una reciente publicación en Instagram.
Y es que la conductora del podcast ‘Primerizas‘ compartió una profunda reflexión sobre la maternidad, especialmente cuando se da la llegada de un nuevo hijo, pues admitió haber sentido culpa de “dejar de lado a su bebito” al transformarse en hermano mayor.
“Hay algo que no se habla mucho y es el ‘luto’ de tener otro hijo y que tu bebé deje de ser tu bebito y se transforme en hermano mayor”, comenzó escribiendo junto a un video donde ayuda a Baltazar a andar en bicicleta.
“Para mí fue lo que más me ha costado de esta nueva maternidad. El tiempo inevitablemente se divide y a veces lo veo mirándome con sus ojitos miel medios tristes mientras yo regaloneo con la Mila y me derrito de amor con mi niña maravilla de ojos gigantes y sonrisa permanente”, continuó.
“‘Es normal’ me dijeron todas mis amigas mientras yo lloraba de culpa. Me contaron que ellas también lloraban embarazadas la noche antes de parir y hablaban con sus hijos mayores”, reveló.
Pero, al compartirlo, descubrió que aquel sentimiento que era nuevo para ella, se arrastraba de generaciones anteriores. Sin ir más lejos, reveló que su madre le confesó que sintió lo mismo con su llegada.
No obstante, para Alison Mandel, la situación se complicó aún más, ya que en su caso no llevó a Mila en su vientre: “Yo no tuve 9 meses para explicarle a Balti que venía una hermanita; de un día para otro le tuve que decir: ‘Mañana estará acá tu hermana’ ¡Eso solo me hacía sentir culpable y muy incompetente con la maternidad!”.
“Aunque le explicamos de la mejor manera, el proceso de adopción no es tan fácil de entender ni de explicar como un embarazo”, confesó.
La solución para la comediante ha sido el “amor”, según explicó, ya que con el tiempo ha logrado equilibrar la crianza de ambos niños.
“Debo retomar algunas de nuestras tradiciones que tuvimos que estancar. Así que el ‘Rey de la bicicleta’ desde el año de vida desde hoy comienza a andar sin sus rueditas. Antes salíamos todos los días y durante un año no tuvimos tiempo para esto que solía ser nuestra actividad favorita. Prometo retomarla”, se comprometió con su hijo Baltazar a modo de cierre.