Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1962, salvo un paréntesis entre 1975 y 1978, por la falta de solución a la centenaria reclamación marítima boliviana.
Eso sí, ambas partes mantienen consulados generales en La Paz y en Santiago.
No obstante, ambos países viven un acercamiento con los nuevos gobiernos de los presidentes Rodrigo Paz y José Antonio Kast, que buscan abordar proyectos de cooperación para el desarrollo bilateral, entre ellos la mejora de las condiciones de importación de combustibles para el mercado boliviano.
Petrolera estatal de Bolivia y la inversión en Arica
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es una de las estatales más grandes del Estado Plurinacional de Bolivia. Se dedicada a la exploración, explotación, refinación, industrialización, distribución y comercialización de petróleo, gas natural y productos derivados.
Posee unidades de negocio en Brasil, Paraguay, Argentina y Perú.
Para la gestión 2026, se anunció que su segmento YPFB Transporte S.A. ejecutará una inversión de capital de USD50,2 millones, enfocada estratégicamente en “garantizar la continuidad operativa, fortalecer la infraestructura y consolidar la seguridad energética del país”, de acuerdo a lo indicado por el gerente general de la subsidiaria, Oscar Guzmán Velarde.
Del presupuesto total, la compañía destinará USD39,6 millones a la continuidad del servicio, USD9,8 millones a inversiones no reguladas en la Terminal de Arica (Chile) y USD0,8 millones a la expansión del sistema de transporte.
“Para la gestión 2026, tenemos alrededor de 80 proyectos que fortalecerán principalmente nuestra continuidad operativa, asegurando que los distintos productos que manejamos a través de nuestros ductos lleguen a su destino final de manera segura y eficiente”, destacó Guzmán.
La “Inversión estratégica en la Terminal de Arica”, dijo la estatal boliviana, será una de las acciones prioritarias para 2026 y consistirá en el mantenimiento bienal para recertificar las operaciones de la Terminal Marítima Sica Sica en Arica, Chile.
“Este año el desafío es mucho mayor: se realizará el reemplazo de todos los elementos del sistema de fondeo para darle mucha más fortaleza a las operaciones”, explicó Guzmán, subrayando que las labores avanzan sin afectar el suministro y bajo rigurosas observaciones de la Autoridad Marítima chilena.
Adicionalmente, se ejecutará el mantenimiento de los tanques 10001 y 10002 para garantizar su integridad mecánica, cumpliendo con la normativa nacional de Chile (Decreto Supremo 160) y el estándar internacional API 653.
Todo lo anterior se enmarca en el denominado “Proyecto Reversa OSSA-2”; buscando eficiencia en la importación con el propósito de garantizar un abastecimiento interno de hidrocarburos líquidos “más confiable, continuo, seguro y económico”, para revertir el flujo del oleoducto OSSA-2 desde Arica hasta Santa Cruz.
Mafia que roba petróleo
Las autoridades bolivianas impulsan este proyecto para realizar una importación más eficiente ante los problemas de abastecimiento y calidad de los combustibles que afronta Bolivia y que han generado protestas de sectores como el transporte.
De hecho, el Gobierno boliviano denunció la existencia de una “mafia internacional” que operaba en Chile, Argentina y Paraguay, dedicada al robo, adulteración y sabotaje de gasolina y diésel, que generó perjuicios económicos de hasta 150 millones de dólares a Bolivia.