El 15 de octubre de 2024 Javier Avilez Palma declaró en la Fiscalía de San Antonio. Su testimonio era clave para entender la dinámica de un accidente de tránsito ocurrido siete meses antes. Uno que terminó con dos jóvenes muertas. Él, era el copiloto del auto. Y el conductor, José Ignacio Venturino, que según dictaminó un informe pericial, iba a 170 km/h y con 1,24 gramos de alcohol.
Javier declaró dos veces. En primera instancia no dijo mucho. Aseguró que iba mirando su celular y que no se percató de la ruta al momento del accidente. En la segunda oportunidad, contó más. Por ejemplo, que Venturino no quería llamar a Carabineros.
—Efectivamente José me señaló que no dijera nada de esto a nadie —lanzó.
Su testimonio será presentado como medio de prueba por el Ministerio Público en el juicio oral que está agendado para este 5 de mayo. Recientemente, en conjunto con las partes querellantes, presentaron las acusaciones en contra del imputado por los delitos de conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte y por no prestar auxilio a la víctima.
Además de la declaración de Javier, también tienen como prueba los testimonios de la familia y testigos del accidente que previamente expuso Bío Bío Investiga. Asimismo, cuentan con informes de la SIAT y de peritos que demuestran que Venturino iba a exceso de velocidad en un sector de curvas.
Sin embargo, la defensa del conductor busca la reapertura de la investigación porque, a su juicio, todavía faltan diligencias pendientes. Entre ellas, cuestionan que las víctimas no hayan usado cinturón de seguridad o si la atención que recibió en urgencias fue realmente eficiente.
Cambio de planes
El sábado 30 de abril de 2024 Agustina le dijo a su madre que esa noche saldrían con Trinidad. El plan era pasar el rato con unos estudiantes de cuarto año de Derecho de la Universidad del Desarrollo que habían arrendado una casa en Santo Domingo. Por la tarde, se arrepintieron. Prefirieron ir a tomarse un café a la playa.
—Mi hija me señala que no van a salir ya que este grupo de estudiantes quería ir a una disco —testificó la madre de Agustina en fiscalía.
Cuando regresaron a la casa ella se fue a dormir y Agustina y Trinidad se quedaron estudiando. Tenían tres certámenes la semana entrante. A la noche, sin embargo, volvieron a cambiar de opinión.
—Mientras me encontraba en mi dormitorio durmiendo ingresa mi hija Agustina y me señala “mamá, al final vamos a salir, nos vienen a buscar”.
Quienes las venían a buscar eran José Venturino y Javier Avilez. En la primera declaración de este último, contó que una vez que se subieron, se dirigieron por el camino Las Brisas. Dijo que no tenía idea a qué velocidad iban, pero sí sentía que iban rápido.
—En los asientos de la parte posterior del vehículo iban sentadas Trinidad y Agustina, las cuales al parecer no hacían uso de sus cinturones de seguridad. El conductor del vehículo era José Ignacio Venturino Saporta, el sí hacía uso del cinturón de seguridad —puntualizó.
Y agregó:
—Yo en ese momento iba manipulando mi celular por lo cual no iba pendiente del camino cuando ocurre el accidente. Solo me pude percatar que el conductor efectuó una maniobra de frenado mientras ingresábamos hacia una curva a la derecha.
Gritos descontrolados
La primera vez que testificó, no se extendió demasiado. Relató que el vehículo comenzó a girar en su propio eje y Agustina y Trinidad salieron eyectadas. Él y Venturino quedaron al interior del BMW.
Javier se bajó a ayudar y luego llegó gente externa. Fueron estos últimos quienes llamaron a los equipos de emergencia. Él justificó que “por el nerviosismo del momento marcó mal el número” y terminó por llamar a un compañero.
—Venturino, luego de ocurrido el accidente, comenzó a gritar de manera descontrolada y fuera de sí que se le había cruzado un animal, razón por la cual habría perdido el control. Dijo además muchas cosas sin sentido como que se quería suicidar, que no se iba a poder recibir de abogado, que tenía empresas a su nombre y que de este hecho no se lo contara a nadie, en vez de preocuparse de las condiciones en que se encontraban nuestras compañeras.
Lo último que mencionó fue que Venturino sí había ingerido alcohol por la tarde, pero que después no estaba seguro si bebió más.
Comportamiento “usual”
En la segunda declaración Javier agregó más detalles. Partió contando que una semana antes del accidente había coincidido en la universidad con Trinidad: sabía que ambos estarían en Santo Domingo para Semana Santa. Por eso fue él quien le escribió para que se juntaran.
—Previa conversación con José Venturino, las invitamos a correr. Ellas aceptaron y las pasamos a buscar.
Llegaron rápido. Trinidad y Agustina se subieron en los asientos traseros. Eran cerca de las 00:15 horas. Tenían que hacer tiempo y Trinidad propuso ir a un mirador.
—No recuerdo haber visto beber a ninguna de ellas, pero sí Trinidad me pidió que le abriera una botella de cerveza y yo se la abrí. Agustina manifestó que no le gustaba la cerveza.
Precisó que ninguno de los cuatro consumió drogas y que jamás le percibió a Venturino “olor a alcohol”. Esto mismo “le dio confianza” porque lo notó muy coherente. Incluso después del accidente no lo notó ebrio.
—Con esto me refiero a que en ningún momento me fijé en su hálito sino que en su comportamiento, el que era el usual.
Un “animal” en la ruta
Uno de los puntos que le preguntaron a Javier fue si había visto un animal en la ruta. Puntualizó en que él nunca dijo eso.
—Yo no vi animal alguno y fue José quien inmediatamente expresó aquello una vez ocurrido el accidente y apenas se bajó del automóvil. No solo me lo dice a mí, sino que a todas las personas que estaban en dicho lugar.
Otros testigos concuerdan en lo que dijo Javier, y además, que Venturino gritaba que no conocía a Agustina y Trinidad.
—José me señaló que no dijera nada de esto a nadie, y justo me lo dijo cuando le pedía a Agustina que respirará, que no se preocupara de sus piernas y ella a su vez me pedía que fuera ayudar a la Trini (…) Cuando ocurrió el accidente José decía gritando que no se podía titular, que tenía empresas y que su papá lo iba a retar.
Cerró su declaración asegurando que no entendía cómo Venturino prefirió “preocuparse de su carrera o de sus empresas” en vez de ayudar a sus compañeras gravemente lesionadas.
—José no quería que se llamara a Carabineros —finalizó.
Los mensajes
Después del accidente, Javier no tuvo más contacto con Venturino. Le contó a la fiscalía que él y su abogado le habían enviado algunos mensajes para asegurarle que él no había hecho malo. Uno de ellos iba así:
“Hola Javier. Te escribe Matías, abogado de José Ignacio Venturino. Primero decirte que tú no tienes ninguna responsabilidad en el accidente y así lo entendemos nosotros. Segundo, me gustaría poder tomar un café para que me puedas comentar lo que recuerdas de ese día. Es importante para José Ignacio tu versión de los hechos”.
Javo, cómo estamos. Soy Ventu. Oye viejo, de verdad quiero saber de ti, cómo estás, cómo te sientes. Quería saber si bancabas venir un día.
- Mensaje de Venturino a Javier
Venturino le escribió al menos dos mensajes que Javier adjuntó como evidencia:
Javu, soy ventu. Viejo, no tienes idea cuánto deseaba poder hablarte y decirte cuánto lo siento hermano. Te juro por dios que jamás me perdonaré por lo que pasó y lo único que me interesa es que tú estés bien. Me gustaría saber cuándo te puedo hablar y te quería invitar a mi casa para poder pedirte perdón en persona. Lo siento de verdad Javo, te quiero mucho.
Inicio de juicio oral
La declaración de Javier será usada como prueba por el fiscal de San Antonio, Fred Silva Valenzuela, durante el juicio. Recientemente se declaró cerrada la investigación y este martes 5 de mayo será la audiencia de preparación de juicio oral.
La fiscalía va contra Venturino por cuatro delitos: conducción en estado de ebriedad con resultado de muerte, conducción en estado de ebriedad causando lesiones graves, conducción a velocidad temeraria y no prestar auxilio a la víctima.
Otra de las pruebas usadas serán otros testimonios de testigos e informes periciales. Por ejemplo, el informe de alcoholemia y el de la SIAT de Carabineros.
Por su parte, la defensa de Venturino a cargo del abogado Matías Balmaceda, solicitó la reapertura de la investigación. Según ellos, se encuentran diligencias pendientes. Entre ellas, saber si habían barreras de contención en la carretera o saber la tasa de mortalidad de pasajeros que no usan cinturón de seguridad. También quieren esclarecer si la muerte de Agustina fue por el accidente o por la atención del hospital. Por lo mismo quieren individualizar a todos los médicos que la atendieron esa madrugada y entrevistar a un par.
Ambas partes querellantes declinaron referirse para este artículo. La defensa de Venturino a cargo de BCP Abogados, no respondió a la solicitud de este medio.