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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Santa Fe, Argentina, la empresa Frimetal, fabricante de la marca Electrolux, cerrará su producción de refrigeradores en mayo debido a la caída del consumo y la apertura de importaciones. Esta decisión se suma al cese de la fabricación de cocinas en enero, lo que implicará más despidos en una zona industrial. La planta, que llegó a tener 750 empleados, ahora solo cuenta con 250, proyectando retener solo a 150.

En Argentina, la caída del consumo y la apertura de importaciones consolidaron un escenario de fuga de inversiones que trascendió las estadísticas para encarnarse en el desmantelamiento de activos productivos reales.

Este proceso de achicamiento encontró uno de sus epicentros en la localidad de Santa Fe y la novedad volvió a posarse sobre la planta de Frimetal, la empresa que fabrica la marca Electrolux en Rosario, donde la parálisis de la demanda empujó a la compañía hacia el cierre de líneas fundamentales, que ya había comenzado tiempo atrás con otros productos.

Fuentes con conocimiento del sector, tanto de representación empresarial como sindical, señalaron al medio trasandino “Perfil” que la empresa planifica el cese total de su producción de refrigeradores a partir de mayo próximo, una decisión que se filtró desde el interior de la fábrica y aguarda la confirmación oficial del directorio de capitales internacionales.

La novedad sobre el fin de la producción de refrigeradores no se trata de un hecho aislado, sino que se suma a una secuencia de repliegues que la firma ejecutó desde principios de año.

La compañía ya abandonó la fabricación de cocinas en enero y la actual determinación sobre la línea de frío marcará el fin de la manufactura local de uno de sus artículos más emblemáticos.

Este retroceso productivo impactará de manera directa en el esquema laboral, ya que la baja en la actividad de refrigeradores “representa nuevos despidos” en una zona históricamente industrial.

El impacto social de esta desinversión se refleja en la evolución de su plantel de trabajadores, que sufrió un recorte sistemático en sintonía con la pérdida de líneas de ensamblaje. La fábrica contaba originalmente con “750 personas y hoy mantiene solo 250”, según precisaron las fuentes consultadas.

Las proyecciones internas anticipan una profundización de esta sangría, ya que la expectativa apunta a retener apenas a “150 operarios” destinados exclusivamente a las tareas que aún permanecen activas en la planta santafesina.

La planta “quedará produciendo momentáneamente solo freezers y lavarropas”, lo que conforma un volumen ínfimo comparado con su capacidad instalada original.

Las fuentes consultadas, que tienen acceso a información de primera mano, detallaron que para el “resto de los productos” la decisión fue definitiva y simplemente “ya no los hacen más”, lo que confirma la transición de una planta productiva hacia una estructura de ensamble o importación.