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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La designación de Francisco Pérez Mackenna como próximo ministro de Relaciones Exteriores ha suscitado un debate por probidad y posibles conflictos de interés. Aunque Pérez Mackenna ya presentó su renuncia a Quiñenco, su salida formal del cargo ejecutivo recién se hará efectiva el 31 de enero. Se espera que acompañe al presidente electo en una gira por Centroamérica antes de asumir como ministro el 11 de marzo. La situación ha generado críticas y alertas sobre posibles conflictos de interés, pero también defensores que destacan su experiencia en beneficio del país.

La designación de Francisco Pérez Mackenna como próximo ministro de Relaciones Exteriores de José Antonio Kast abrió un debate por probidad y eventuales conflictos de interés, marcado por el momento en que se harán efectivas sus renuncias y el rol que cumplirá durante el período de transición.

Pérez Mackenna ya presentó su renuncia a Quiñenco, tanto a la gerencia general como a los directorios de las empresas en las que participaba, decisión que fue informada públicamente y comunicada a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Sin embargo, a diferencia de otros futuros ministros —como Jorge Quiroz, cuya renuncia al directorio de la Bolsa de Santiago se hizo efectiva el mismo 21 de enero, al presentar su decisión—, su salida formal del cargo ejecutivo recién se concretará el 31 de enero.

El dilema de Pérez Mackenna: futuro Canciller y actual CEO de Quiñenco

En ese lapso, según fuentes de La Radio, está contemplado que acompañe al presidente electo en la próxima gira que realizará por Centroamérica, pese a que asumirá como ministro recién el 11 de marzo.

El tema no tardó en generar reacciones en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, donde el diputado socialista, Nelson Venegas, no tardó en lanzar sus dardos contra Francisco Pérez Mackenna.

Cuestionó que pueda acompañar al presidente electo en actividades internacionales cuando su salida del mundo empresarial aún no se hace efectiva, advirtiendo que ese tipo de gestos no ayudan a despejar dudas sobre la influencia del sector privado en el próximo gobierno.

“Esto es algo irracional, no corresponde”, sentenció.

En el futuro oficialismo, en tanto, le bajaron el perfil a la controversia.

El diputado republicano, Stephan Schubert, sostuvo que los procesos de salida de cargos y directorios no siempre son inmediatos y que no existe un impedimento legal para que esas renuncias se materialicen semanas después.

A su juicio, lo relevante es que la experiencia y redes de Pérez Mackenna terminen estando al servicio del país.

“Lo importante es que él es la misma persona hoy que mañana como Canciller, y los contactos que tiene son los mismos. Lo importante es que esos contactos y esa experiencia juegue a favor de Chile. Si él es leal con Chile, no va a haber ningún problema”, afirmó Schubert.

Transparencia

La discusión no quedó solo en el plano político y también abrió alertas en materia de transparencia.

El expresidente del Consejo para la Transparencia, Marcelo Drago, advirtió que podría configurarse un conflicto de interés si el futuro canciller participa, antes del 11 de marzo, en reuniones o gestiones vinculadas a empresas con las que tuvo relación reciente.

No obstante, recalcó que, al no ser aún ministro, sus obligaciones formales de probidad comienzan con la asunción del nuevo gobierno, por lo que el foco está puesto en la prudencia y las señales durante la transición.

Para Grago, “lo prudente sería no generar esos espacios, no participar de esas reuniones”.

Sin duda, el caso abrió cuestionamientos por las señales que se entregan en la antesala del nuevo gobierno, especialmente considerando que Pérez Mackenna asumirá recién el 11 de marzo.