Además de flexibilizar el esquema de contratación y litigiosidad, la reforma laboral aprobada por el Congreso de Argentina incluyó un capítulo impositivo que impacta de lleno en el mercado automotor. Entre sus artículos se eliminó el impuesto interno que gravaba a los vehículos de alta gama, lo que ya provocó bajas de hasta 26.000 dólares en algunos modelos 0 km.
El tributo, conocido popularmente como “impuesto al lujo”, se aplicaba a autos con precio de lista superior a 121 millones de pesos argentinos (unos 85.000 dólares) y tenía una alícuota del 18%.
Si bien existe desde la década del 90, fue reformulado en 2014 cuando Axel Kicillof, hoy gobernador de la provincia de Buenos Aires, era ministro de Economía durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.
El argumento fue uno conocido: “defender la industria nacional”, frenar las importaciones y cuidar las reservas en dólares deterioradas del Banco Central. El problema es que, con el tiempo, terminó alcanzando también a modelos fabricados en el país vecino y de gama media, no sólo aquellos “lujosos”.
El año pasado, tal como reportó BioBioChile, la administración de Javier Milei había suspendido la primera escala y reducido la segunda del 35% al 18%. Ahora, con la sanción de la reforma laboral, el impuesto a los “autos de lujo” quedó definitivamente eliminado.
Gracias a iniciativa de Milei: rebajas inmediatas en los precios
Tras los cambios en la normativa, las automotrices que operan en Argentina reaccionaron rápido con varias rebajas de precios. El grupo Stellantis fue uno de los primeros en anticiparse y modificó el precio del DS 7 E-Tense, que pasó de USD 90.000 a USD 72.000, es decir, una baja del 20%.
Pero las reducciones más fuertes llegaron de la mano de Ford Motor Company en Argentina, que aplicó rebajas a sus modelos importados desde Estados Unidos. Así, la Ford Bronco 4×4 bajó de USD 100.000 a 74.000 (-23%), el Mustang Dark Horse cayó de USD 97.000 a 75.000 (-23%) y el Mustang GT descendió de USD 90.000 a 65.000 (-28%).
En el caso de Ford, las bajas son incluso mayores a las esperadas por la eliminación del impuesto interno, ya que también se suma un beneficio derivado del acuerdo comercial con Estados Unidos que contempla un cupo de 10.000 vehículos anuales sin pagar el arancel del 35% (aún pendiente de reglamentación).
La medida fue celebrada por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), que agrupa a las 12 terminales con producción en Argentina.
“La eliminación definitiva del impuesto interno constituye un paso clave para el sector, ya que contribuye a corregir distorsiones acumuladas en la estructura de precios, ordenar el esquema tributario y dotar de previsibilidad a las terminales y a toda la cadena de valor”, señaló la entidad en un comunicado.
Además, Adefa sostuvo que la nueva normativa laboral representa “una oportunidad para impulsar la creación de empleo formal y acompañar la transformación productiva” de la industria.
En paralelo, las empresas automotores decidieron no aumentar los precios en marzo en autos compactos, SUV y pick-ups como reacción al contexto. Aunque en enero y febrero se patentaron 109.045 unidades, la cifra quedó 4,4% por debajo del mismo período del año anterior (114.090 unidades) en Argentina.
Comparación con Chile: se acorta la brecha de precios con Argentina
Pese a las fuertes rebajas aplicadas en Argentina, los mismos modelos continúan siendo más accesibles en Chile.
La Ford Bronco 4×4, que en Argentina ahora cuesta USD 74.000, tiene un precio en Chile de USD 69.044 (62.140.000 pesos chilenos con un dólar aproximado a 900). Es decir, sigue siendo aproximadamente un 6,7% más barata en el mercado chileno.
El Mustang Dark Horse se vende en Argentina a USD 75.000, mientras que en Chile cuesta USD 67.378 (60.640.000 pesos chilenos). La diferencia es del 10,2% a favor de Chile.
En el caso del Mustang GT, el precio argentino es de USD 65.000, contra USD 61.267 en Chile (55.140.000 pesos chilenos). Aquí la brecha es menor, pero aún así el modelo resulta un 5,7% más barato del otro lado de la cordillera.