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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Perú se perfila como la alternativa estratégica para conectar América Latina con China mediante un cable submarino directo, ante el estancamiento del proyecto en Chile por presiones diplomáticas de EE. UU. Mientras Chile enfrenta sanciones a funcionarios y tensiones con Washington, Perú capitaliza la fuerte inversión china en sectores clave como el megapuerto de Chancay y la energía. La iniciativa permitiría a la región romper la dependencia de las rutas de datos que pasan por EE. UU., diversificando su conectividad y fortaleciendo su autonomía digital.

Inversiones millonarias, nuevos corredores digitales y el interés de gigantes tecnológicos chinos abren el debate sobre la soberanía, la diversificación de rutas de datos y el impacto geopolítico en la región. Mientras tanto, el Ejecutivo peruano mantiene silencio sobre una decisión que podría redefinir el mapa digital latinoamericano.

La posibilidad de que Perú se convierta en el nuevo punto de llegada para el cable submarino que conectaría directamente América Latina con China ha cobrado fuerza mientras el proyecto original en Chile enfrenta trabas diplomáticas y políticas.

El desarrollo de infraestructura tecnológica e inversiones asiáticas en territorio peruano ha reavivado el interés del gigante asiático y de firmas internacionales, en un contexto donde la integración digital y la autonomía en comunicaciones se han vuelto temas centrales para la región.

Así lo han reportado medios nacionales e internacionales, que atribuyen a la controversia entre Santiago, Washington y Pekín el impulso que hoy toma Perú como alternativa.

La discusión sobre la ruta del cable submarino, que inicialmente buscaba unir Valparaíso con Hong Kong, cambió de escenario tras la crisis diplomática detonada por la administración estadounidense y la negativa de Chile de avanzar sin consultas con la Casa Blanca.

Según el Diario Financiero, actores relevantes del sector tecnológico sudamericano consideran que, si Chile rechaza el proyecto, Perú “está listo para recibirlo”.

Inversiones de China en Perú

El país andino cuenta con antecedentes notables en materia de inversiones chinas, como la inauguración del megapuerto de Chancay por parte de COSCO Shipping Ports, con una inversión inicial de 1.300 millones de dólares y planes de expansión hasta los 3.000 millones.

El sector energético también ha registrado un viraje hacia capitales chinos, luego de que Enel vendiera su filial de distribución en Perú a China Southern Power Grid International por 2.900 millones de dólares, movimiento que permitió a operadores chinos controlar la totalidad de la distribución eléctrica en Lima.

Además, China Yangtze Power mantiene una participación relevante en Luz del Sur, consolidando la presencia asiática en áreas estratégicas para la economía peruana.

Perú dispone actualmente de cuatro cables submarinos, todos desembocando en Lurín, al sur de Lima. Estos cables —PAN-AM, SAC, SAm-1 y Mistral—, instalados entre 1999 y 2021, comparten una característica: su dirección exclusiva hacia Estados Unidos.

El flujo de datos entre Perú y Asia debe pasar obligatoriamente por territorio estadounidense. Esta dependencia es un factor que, según especialistas, podría modificarse si prospera la instalación de un nuevo cable con destino directo a China.

Virginia Nakagawa, exviceministra de Comunicaciones y consultora en Kaiteki Regulación, afirmó al Diario Financiero que “todos los cables submarinos que tiene Perú hoy desembocan en EEUU. Y siempre es mejor diversificar, por eso que un cable que vaya directo a China no es algo que se deba desestimar en Perú, eso profundiza la neutralidad tecnológica que ha prometido Perú a los inversionistas”.

Una sola red

La licitación para operar la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica —proyecto que busca conectar todo el país en una sola red— se encuentra en marcha, aunque ha experimentado demoras debido a dificultades con precios y operatividad.

La prensa local recogió el interés de empresas chinas en participar en la modernización de esa red, que conecta Perú con Ecuador, Colombia, Brasil, Chile y Bolivia.

Nakagawa explicó que la red dorsal “es una columna vertebral que cruza todos los Andes peruanos” y permitiría a China extraer datos de múltiples países para transportarlos con mayor rapidez hacia Asia.

Las implicancias políticas de un proyecto de esta magnitud no han pasado desapercibidas. Nakagawa alertó que “lo que hay que pensar es qué le conviene al consumidor peruano y dejar claro que la autoridad regulatoria es local, con potestad absoluta sobre la operación”, recordando los desafíos regulatorios que surgieron en el caso del megapuerto de Chancay, también financiado por capitales chinos.

Por su parte, Daniel Gurovich, director ejecutivo de G&A Consultores, indicó que, aunque Perú cuenta con una conectividad troncal más limitada que Chile, “tiene conexiones a varios cables submarinos y transnacionales que lo dejarían en una posición regional similar para el caso de cables submarinos que vienen de Asia”.

Tecnología 5G

La infraestructura 5G muestra avances notables, con empresas chinas como Huawei y ZTE como principales proveedores de tecnología móvil y banda ancha, no solo en Perú, sino en otras economías latinoamericanas como Brasil, México y Colombia.

Huawei, por ejemplo, concentra entre el 35 % y el 40 % del mercado regional de equipos de red, y en Brasil, la firma junto con Ericsson domina más del 98 % del mercado 5G, según datos de Anatel.

ZTE abastece a operadoras como Bitel y MiFibra en Perú, y a otras empresas en Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil.

La expansión de empresas chinas en infraestructura digital no se limita a la fibra óptica terrestre. China Telecom Americas ha extendido su red en Perú, Brasil, Argentina, Chile, Panamá y México, mientras Yangtze Optical Fibre and Cable (YOFC) ya desarrolla proyectos en Perú, México y Brasil.

En este contexto, la firma chilena GTD aparece como un actor relevante para conectar los datos chilenos con Perú y, eventualmente, con un cable submarino chino.

GTD, que ya opera el Cable Prat en Chile, manifestó que evalúa de manera permanente oportunidades de desarrollo de infraestructura en la región y observa con interés las iniciativas que fortalezcan la integración digital en Perú.

Conflicto diplomático entre EEUU y China

Mientras en Perú se abren posibilidades, en Chile el proyecto de cable submarino ha generado un conflicto diplomático con Estados Unidos y China.

El exagregado comercial de Chile en China, Andreas Piérotic, analizó para Diario Financiero que la estrategia del gobierno chileno fue “mal llevada”, al actuar “de espaldas a Estados Unidos”.

Piérotic sostuvo que “el cable es más importante para el desarrollo de la economía de datos de Chile, Argentina y Brasil que para China”, y consideró que el gran desafío será coordinarse con Washington, Brasil y Buenos Aires para que el cable entre por Chile y no por Perú, advirtiendo que “lo que debemos evitar es que desarrolle en su paso la economía de datos de Perú, nuestro principal competidor en Asia”.

Las tensiones alcanzaron un punto crítico cuando el gobierno estadounidense revocó el mes pasado las visas de tres funcionarios chilenos, entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, acusándolos de “socavar la seguridad regional”, debido al avance del proyecto con China Mobile.

El canciller chileno Alberto van Klaveren declaró que la sanción estadounidense se originó tras la solicitud de dos empresas chinas para instalar el cable entre la costa chilena y Hong Kong, y aclaró que la iniciativa “está en una fase temprana de evaluación”.

El presidente chileno Gabriel Boric negó las acusaciones y calificó la medida como “arbitraria, unilateral y sorpresiva”, afirmando que “Chile es un país orgulloso de su soberanía y profundamente respetuoso de la legislación nacional e internacional”.

Expectativas y cautela

En Perú, el impacto de la controversia en Chile ha despertado expectativas y cautelas. Oscar Vidarte, internacionalista peruano, opinó: “Tres funcionarios públicos chilenos han sido sancionados por EE.UU. por promover un proyecto con China que busca construir un cable submarino desde Asia directamente hacia Chile. Para EE.UU., este proyecto afecta la seguridad de la región. En el Perú, EE.UU. habla mucho de soberanía, pero a Chile no le permite tomar decisiones soberanas. ¡Cuidado!”.

A pesar del interés y la presión internacional, el gobierno peruano, liderado por el presidente José María Balcázar, no ha fijado hasta ahora una posición pública sobre el posible arribo del cable submarino a su territorio.

Algunos expertos y consultores peruanos ven la posibilidad de una conexión directa con Asia como una oportunidad para diversificar la matriz tecnológica y fortalecer la neutralidad en materia de comunicaciones, mientras otros alertan sobre los riesgos de otorgar a empresas chinas una presencia dominante en infraestructura crítica después de la experiencia con el megapuerto de Chancay.

La discusión sobre la futura ubicación del cable submarino ha visibilizado los intereses cruzados de Estados Unidos, China y los países sudamericanos.

El debate en Perú gira en torno al equilibrio entre aprovechar la oportunidad de mayor autonomía digital y evitar escenarios de supervisión limitada sobre inversiones extranjeras en sectores estratégicos.

Mientras tanto, la industria de telecomunicaciones en Perú sigue aguardando definiciones. Empresas como GTD mantienen la mirada en proyectos binacionales y la expansión de la red dorsal, mientras el avance de las firmas chinas en 5G y fibra óptica confirma el atractivo de Perú para la inversión tecnológica internacional.

El desenlace de la controversia en Chile y la eventual decisión del gobierno peruano marcarán el futuro de la conectividad transpacífica en Sudamérica.