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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Comerciantes, transportistas, agricultores y economistas alertan sobre el alza del combustible en Chile, impactando el costo de vida. En la Vega Central de Santiago, productos como frutas y verduras han aumentado de precio debido al traslado desde otras regiones. Taxistas se ven obligados a reducir desplazamientos y buscar alternativas de menor costo. El transporte de carga también ha sido afectado, con un incremento de costos logísticos. Esta situación ha generado incertidumbre entre los operadores del transporte. La inflación superó el 4% tras el alza, impactando la economía del país. El desempleo alcanza el 9,5% y el Banco Central ha reducido la proyección de crecimiento para el 2026.

Comerciantes, transportistas, agricultores y economistas coinciden en que el alza del combustibles ha tenido un impacto “sensible” en el bolsillo de los chilenos, aumentando el costo de la vida en un contexto marcado “por una economía que no arranca” y con “magra capacidad para generar empleo”.

En la Vega Central de Santiago, una de las principales plazas de abastos del país, comerciantes acusan aumentos en productos trasladados desde otras regiones, especialmente frutas y verduras, debido al gasto adicional que implica llevarlos a la capital.

“Todo lo que viene del norte se ha visto afectado, alimentos como tomates, chirimoyas y otra gran variedad de lo que se encuentra en este mercado han subido de precios por el gasto que significa pagar más por combustible”, dijo el comerciante Eduardo Inzunza de 36 años.

“Hace seis meses el kilo de tomates estaba entre $1.000 y $1.200, actualmente está a $1.800 y $2.000”, detalló Inzunza, quien también señaló aumentos en frutas importadas desde Ecuador, principalmente plátanos y piñas.

“Fue un cambio muy drástico, de la noche a la mañana los medios avisaron por la televisión que los precios estaban disparados, aquí subieron un 15%”, recalcó Inzunza respecto al alza de combustibles en marzo pasado.

Del transporte a la reparación

Taxistas y transportistas, según recogió la Agencia EFE, han debido cambiar sus rutinas laborales y buscar alternativas con menores costos operativos, luego de asumir un mayor gasto por cada recorrido y verse obligados a reducir desplazamientos para preservar rentabilidad.

Einer Reinoso, taxista hace casi dos décadas, explicó que utiliza cada vez menos su automóvil y se dedica más a la reparación mecánica, actividad que implica menores gastos que trabajar su negocio de pasajeros.

El conductor recibe el bono estatal para transportistas de $100.000, pero afirmó que el beneficio se consume en menos de una semana cuando llenar el tanque cuesta aproximadamente $70.000.

Presión a la distribución

El transporte de carga, clave en la cadena de abastecimiento nacional, especialmente en un país con una fuerte dependencia de los camiones, también ha acusado el impacto del alza petrolera.

La Confederación Nacional de Dueños de Camiones de Chile (CNDC) señaló que los costos logísticos de las empresas de transporte de carga han aumentado entre 25% y 35%, debido al combustible e insumos como lubricantes y aceites de cajas.

“Esto significa una sobrepresión para las empresas, pues no todas han logrado traspasar la enorme variación de precios a sus clientes o generadores de carga”, comentó la CNDC y añadió que un número indeterminado de empresas “podría estar en riesgo o haber salido del mercado” por la imposibilidad de operar con mayores costos.

Expectativas

La prolongación de las guerras en Oriente Medio y Ucrania, y la salida de operaciones de refinerías importantes por ataques bélicos, hace que la percepción de los operadores del transporte, unos 40.000 en Chile, sea de incertidumbre.

El salto de marzo estuvo relacionado con la presión fiscal sobre el Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles, (MEPCO), cuyo funcionamiento representaba para el Estado un costo estimado de entre 150 millones y 200 millones de dólares semanales, lo que llevó al Gobierno a modificar el mecanismo.

Tras el ajuste, la gasolina de 93 octanos aumentó 370 pesos por litro y el diésel lo hizo en 580 pesos, mientras el costo fiscal acumulado superó los 700 millones de dólares por subsidios y reducción del impuesto específico, especialmente en el diésel, frente a un costo que habría superado los 2.000 millones sin la modificación.

El economista del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, señaló que la inflación chilena, que estaba por debajo del 3%, se disparó por encima del 4% después del alza, modificando las proyecciones y las expectativas de consumidores y empresas.

“Lo que vimos en marzo pasado fue un alza inédita en el precio de los combustibles que tuvo un impacto importante para las familias y modificó el escenario macroeconómico en Chile, que tiene un escenario fiscal muy estrecho”, explicó a la Agencia EFE.

A la fecha, el desempleo se sitúa en 9,5%, su máximo en cinco años, mientras la inflación alcanzó 4,1%, llevando al Banco Central a reducir su proyección de crecimiento para 2026 hasta 0,25%-0,75%.

En este contexto, los gremios del transporte advirtieron en agosto conjuntamente al Gobierno que las empresas de carga ya no tenían margen para absorber nuevas alzas, mientras comerciantes y trabajadores independientes intentan contener sus gastos o trasladarlos a sus clientes sin profundizar el impacto sobre los consumidores.