El nuevo Informe de Finanzas Públicas (IFP, disponible al final de esta nota) de la Dirección de Presupuestos (Dipres) proyectó un déficit efectivo de 2,0% del PIB para este año y un déficit estructural de 2,6%, cumpliendo la meta fiscal de 2026.
Si bien se prevé una mejora del balance efectivo por mayores ingresos mineros (cobre y litio) y por una contención adicional del gasto por $709.993 millones, el documento advierte que las holguras fiscales seguirán negativas entre 2027 y 2030, lo que mantiene bajo presión el gasto público de los próximos años.
Las señales son mixtas para las cuentas públicas: una mejora en las cifras fiscales de corto plazo, pero con advertencias relevantes para el mediano plazo.
Proyecciones, déficit y deuda
La Dipres publicó el Informe de Finanzas Públicas del segundo trimestre de 2026, donde actualizó sus proyecciones para el año y el marco fiscal 2027-2030.
Según el reporte, el déficit efectivo de este año se ubicaría en 2,0% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el déficit estructural llegaría a 2,6% del PIB.
Ambas cifras mejoran respecto del informe anterior, cuando se proyectaban déficits de 2,4% y 2,8%, respectivamente.
De acuerdo con la Dipres, la corrección se explica principalmente por mayores ingresos provenientes de la minería —impulsados por el cobre y el litio— y por una contención adicional del gasto público por $709.993 millones.
Con ello, el Ejecutivo cumpliría la meta fiscal establecida para 2026 en el Decreto de Política Fiscal. Sin embargo, el diagnóstico para los años siguientes es más exigente.
El informe advierte que, para cumplir la trayectoria de balance estructural comprometida por la administración, el gasto deberá converger por debajo de su nivel actualmente comprometido. En concreto, las holguras fiscales permanecen negativas durante todo el período 2027-2030, fluctuando entre -0,2% y -0,5% del PIB por año.
En simple: el Estado tendría menos espacio del necesario para financiar todos sus compromisos futuros si no se materializan nuevas medidas de ingresos, contención del gasto o mejoras en el escenario macroeconómico.
El punto es especialmente sensible porque la deuda pública se mantiene cerca del nivel prudente fijado en 45% del PIB. La Dipres sostuvo que, con un gasto compatible con la meta fiscal, la deuda bruta permanecería bajo ese umbral durante todo el horizonte y cerraría 2030 en 44,1% del PIB. Pero bajo el gasto actualmente comprometido, la deuda superaría el 45% desde 2029 y llegaría a 45,5% del PIB en 2030.
La actualización llega además en una semana clave para la agenda económica del Gobierno, marcada por la discusión en el Senado de la Ley para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico, conocida como la “megarreforma”.
El Ejecutivo apuesta a que ese paquete permita reactivar la inversión, acelerar el crecimiento y aliviar el deterioro del empleo, que mantiene la desocupación en 9,4%.
El debate, sin embargo, se cruza con las dudas fiscales que han levantado economistas y organismos técnicos. Parte de la discusión apunta precisamente a si las medidas procrecimiento tendrán efectos suficientes y oportunos para compensar sus eventuales costos en las cuentas públicas.
En el plano macroeconómico, el nuevo informe también refleja un escenario más cauto. La proyección de crecimiento para 2026 fue revisada a la baja desde 2,1% a 1,8%, en línea con el desempeño más débil de la actividad durante la primera parte del año, especialmente en sectores ligados a recursos naturales.
Así, aunque el cobre y el litio entregan un alivio relevante a los ingresos fiscales, el Gobierno enfrenta una tensión de fondo: ordenar las cuentas públicas sin apagar la recuperación económica que busca impulsar durante el segundo semestre.
Para Hacienda, el desafío será transformar la mejora fiscal de 2026 en una trayectoria sostenible. Para el Congreso, en tanto, la discusión estará en si la reforma económica logra equilibrar el objetivo de reactivar la inversión con la necesidad de mantener bajo control la deuda y el déficit.