Desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ya comenzaron a emplazar al Gobierno del presidente José Antonio Kast para que plantee definiciones sobre la posibilidad de reajustar el ingreso mínimo.
Ello, ante el alza del costo de vida.
Actualmente el salario mínimo es de $539 mil y la CUT dijo que debería escalar hacia un “salario vital” que permita cubrir las necesidades de una familia de cuatro personas.
En marzo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó una variación mensual de 1,0%, acumulando 1,4% en el año y de 2,8% a doce meses.
En la canasta de productos destacó el alza de la gasolina (+8,2%) y los tomates (+17,6%); y en contraparte, la baja de los medicamentos para el aparato digestivo-metabólico (-4,3%) y el transporte en bus interurbano (-24,1%).
Pero considerando factores internos, externos, la inflación y los costos laborales ¿están las condiciones de aumentar el sueldo mínimo?
Jorge Rodríguez, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), señaló que la discusión se da en un escenario marcado por mayores presiones de costos, especialmente por el alza en los precios de los combustibles, que está elevando los gastos de operación en sectores intensivos en transporte y energía.
“Hoy la discusión sobre subir el salario mínimo ocurre en un contexto económico difícil”, explicó.
Impacto en empleo e inflación
El experto advirtió que este escenario también puede incidir en la generación de empleo, debido a su efecto sobre la actividad económica.
“Este shock petrolero también puede afectar el crecimiento económico, lo que implicaría una menor demanda por trabajo”, señaló.
En ese marco, un ajuste que no considere las condiciones actuales podría tener efectos en el mercado laboral, particularmente en pequeñas y medianas empresas, así como también en trabajadores más vulnerables.
A esto se suma el posible traspaso a precios. En ese sentido, el también investigador del Human Development Lab de la Uandes aseguró que existe evidencia de que mayores costos laborales tienden a reflejarse en inflación, en un contexto donde ya se proyectan presiones inflacionarias para este año.
Por último, planteó que el mercado laboral arrastra un menor dinamismo en los últimos años, asociado al aumento sostenido de los costos laborales.
“Así con todo, el espacio para seguir subiendo el salario mínimo es acotado. Y cualquier ajuste deberá ser cuidadoso, consistente con las condiciones económicas actuales, para evitar efectos negativos en empleo e inflación”, concluyó.