VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El mercado laboral chileno enfrenta una transformación crucial, donde el talento calificado se vuelve el motor de la competitividad, según Data Hub de la Cámara Chilena de la Construcción. La participación femenina avanza, pero aún hay brechas en acceso al empleo y formación. En sectores como la construcción, solo el 10% son mujeres. Se detecta una sobrecalificación sin correspondencia en liderazgo, denominada "techo de cristal técnico". El desafío es no solo sumar mujeres, sino moverlas a roles estratégicos.

El mercado laboral chileno atraviesa un momento crítico de transformación, donde la disponibilidad de talento calificado se ha vuelto el principal motor de competitividad.

Así lo muestra la primera publicación de Data Hub, del OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), estudio inaugural de la serie de monitoreo bimestral del mismo, un insumo técnico diseñado para entregar datos sobre el desarrollo de talento y formación en el país.

Esta primera entrega revela una estructura de participación femenina que, aunque muestra avances en sectores como la minería -donde Chile ya lidera con un 23,1% de dotación femenina-, evidencia nudos críticos de productividad en la mayoría de las industrias estratégicas que competen al país.

Brecha de género en la participación laboral femenina

Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es la brecha entre el avance en participación laboral femenina y el desarrollo efectivo de su talento. Mientras en Chile la participación de mujeres proyecta alcanzar un 53% al 2026, solo el 36,4% de las capacitaciones tiene foco en ellas, evidenciando una desconexión crítica entre acceso al empleo y oportunidades de formación.

Esta brecha se profundiza en sectores estratégicos como la construcción, donde la participación femenina apenas bordea el 10%, y en industrias donde, pese a los avances, como la minería o la salmonicultura, las mujeres siguen concentradas en roles menos especializados.

“El desafío ya no es solo incorporar más mujeres al mundo laboral, sino asegurar trayectorias formativas que permitan desplegar su potencial, cerrar brechas de productividad y responder a la creciente demanda de talento en el país”, asegura José Esteban Garay, Gerente General del OTIC CChC.

Por su parte, Bárbara Veyl, gerenta de Vinculación e Innovación Social, explicó que “estamos enfrentando el período previo a una fuerte aceleración en industrias críticas, como la minería y la construcción. Y esa aceleración vendrá acompañada de una fuerte demanda por talento calificado”.

“Desarrollar el potencial de miles de mujeres que hoy queda atrapado por falta de redes de apoyo, se trata de una urgencia de desarrollo para volver a crecer de forma sostenible”, comentó la ejecutiva.

“Diseñar diagnósticos precisos, planes pertinentes e implementar usando innovación en las metodologías, tecnología y datos para multiplicar el impacto, es el único camino que nos permitirá habilitar con talento, el camino hacia la velocidad de una economía que nos lleve al desarrollo”, detalló Veyl.

Un “techo de cristal técnico”

Junto a las barreras de acceso, el estudio detecta una preocupante paradoja de sobrecalificación frente a una baja presencia en liderazgos, definida como un “techo de cristal técnico”.

En el sector de la construcción, por ejemplo, el 11,9% de las mujeres posee educación universitaria completa, cifra significativamente superior al 4,8% observado en sus pares hombres.

No obstante, este mayor nivel educativo no se traduce en posiciones de mando: solo el 4,6% de ellas accede a cargos profesionales o de jefatura, mientras que el 57% permanece estancada en ocupaciones de baja calificación, como jornales o ayudantes.

Talento femenino en las industrias chilenas

El comportamiento del talento femenino en las distintas industrias muestra una dinámica dual: avances visibles en inserción, pero una evolución más lenta en profundidad y posicionamiento.

Por un lado, se observa una creciente incorporación de mujeres en sectores productivos y una expansión de programas que buscan impulsar su desarrollo.

Por otro lado, esta presencia sigue estando mayormente asociada a funciones específicas, con menor tránsito hacia roles técnicos, especializados o de mayor incidencia en el negocio.

Más que un problema de participación, lo que emerge es una brecha en la distribución del talento dentro de las organizaciones. El desafío, entonces, no es solo sumar mujeres, sino moverlas hacia espacios donde se define el valor, la innovación y la toma de decisiones.

“La empleabilidad, y especialmente la femenina, debe ser una política estratégica si queremos alcanzar el desarrollo. Hoy, un trabajador con competencias matemáticas recibe el doble de ingresos por hora que uno no calificado, pero las mujeres siguen enfrentando barreras invisibles para acceder a esa movilidad”, afirma Garay.

“Con esta serie de reportes, que iremos entregando cada dos meses con distintos focos sectoriales, buscamos aportar al país información relevante para la toma de decisiones, ampliando así las oportunidades de desarrollo para las personas y la productividad de las empresas”, puntualiza.

Revisa aquí el documento completo: