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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Semana Santa, celebración central del cristianismo, varía cada año debido a un cálculo que combina calendarios solar y lunar. Establecido en el Concilio de Nicea en el año 325, se determinó que la Pascua se celebra el domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Antes de esta regla, comunidades cristianas usaban diferentes métodos para fijar la fecha. La Iglesia católica y la mayoría de las Iglesias protestantes usan el calendario gregoriano, mientras que las ortodoxas orientales emplean el juliano.

Todos esperan la llegada de la Semana Santa 2026, ya que en Chile, generalmente, significa el primer fin de semana largo del año gracias a sus feriados. Sin embargo, muchos notan que año a año, esta celebración y conmemoración religiosa no cae siempre en la misma fecha; de hecho, a veces es en marzo y en otras en abril, ¿a qué se debe?

La fecha de la Semana Santa cambia cada año porque depende de un cálculo que combina el calendario solar con el calendario lunar. La regla utilizada por casi dos mil años, establece que la Pascua se celebra el domingo posterior a la primera luna llena después del equinoccio de primavera del hemisferio norte.

Este criterio fue fijado formalmente en el año 325 durante el Concilio de Nicea, convocado por el emperador romano Constantino. Los obispos reunidos allí acordaron establecer una fecha común para la celebración de la Pascua en todo el mundo cristiano.

¿Por qué la fecha de la Semana Santa cambia cada año?

Antes de esa decisión, distintas comunidades cristianas celebraban la Pascua en fechas diferentes. Algunas seguían directamente el calendario de la Pascua judía, mientras que otras preferían fijar la celebración siempre en domingo, según registros históricos analizados por historiadores del cristianismo primitivo.

El cálculo adoptado en Nicea vinculó la celebración con fenómenos astronómicos concretos. El equinoccio de primavera se fijó convencionalmente el 21 de marzo y, a partir de esa fecha, se determina la primera luna llena que aparece en el calendario eclesiástico.

La relación entre la Pascua judía y cristiana

El origen de esta relación está en los relatos bíblicos sobre la muerte de Jesús. Los evangelios sitúan la crucifixión durante la celebración de la Pascua judía, una festividad que sigue un calendario lunar basado en los ciclos de la luna.

La Pascua judía, conocida como Pesaj, comienza el día 14 del mes hebreo de Nisán, que corresponde a la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Este sistema calendárico fue utilizado durante siglos en el judaísmo.

Los primeros cristianos mantuvieron esa referencia temporal porque los acontecimientos narrados en el Nuevo Testamento se sitúan durante esa festividad. Sin embargo, la Iglesia buscó establecer una fecha común que mantuviera la celebración en domingo.

El historiador del cristianismo Bart D. Ehrman explicó que el objetivo era diferenciar la práctica cristiana del calendario judío. “La decisión de Nicea estableció un método uniforme para calcular la Pascua en todo el mundo cristiano”, señaló en The New Testament: A Historical Introduction to the Early Christian Writings.

Cómo se calcula la fecha de Pascua en el calendario actual

La fórmula adoptada por la Iglesia determina que la Pascua se celebra el primer domingo después de la primera luna llena posterior al 21 de marzo. Este cálculo se realiza mediante tablas eclesiásticas que reproducen el ciclo lunar.

Por esa razón, la Semana Santa puede celebrarse en distintas fechas dentro de un mismo rango anual. En el calendario gregoriano, la Pascua puede caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Cuando se determina la fecha del Domingo de Pascua, el resto de las celebraciones del calendario cristiano se organizan en relación con ese día. El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, una semana antes de la Pascua.

La Iglesia católica y la mayoría de las Iglesias protestantes utilizan el calendario gregoriano para realizar el cálculo. Las Iglesias ortodoxas orientales, en cambio, emplean el calendario juliano o versiones adaptadas, lo que provoca diferencias en algunas fechas de celebración.