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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Cepal proyecta que Venezuela tendrá la mejor expansión regional (6,5%), pero analistas advierten que se debe a bajas bases comparativas y datos poco confiables. El país caribeño es uno de los más pobres de la región, con ciudadanos viviendo con un salario mínimo de medio dólar al mes. La economía venezolana se contrajo un 75% en una década, con crisis política y colapso de sectores clave.

Si bien la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha proyectado que Venezuela anotará la mejor expansión regional (6,5%), para los analistas eso se debería solamente a bajas bases comparativas más datos “poco confiables” provenientes del país caribeño.

Latinoamérica es la región más desigual del mundo, creció un 6,9% en 2021, como rebote tras el desplome de la pandemia, pero en 2022 se desaceleró hasta el 3,7% y en 2023 cerró con un crecimiento del 2,3%, la misma cifra que en 2024 y la misma que la Cepal proyecta para el 2026.

Y en ese escenario, Venezuela se convirtió en uno de los países más pobre y sin bases económicas sólidas de la región.

Los ciudadanos viven con un salario mínimo de medio dólar por mes, -lo que equivale a poco menos de $500 pesos chilenos- según el tipo de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV), un monto que se complementa con bonos gubernamentales de hasta 160 dólares, pagados a la tasa del día del organismo emisor a empleados públicos y sin incidencia en el cálculo de beneficios laborales.

Un economista que dialogó con la Agencia EFE en diciembre -y que le solicitó anonimato- explicó que es “prácticamente imposible” vivir con este monto en Venezuela. Apuntó que los venezolanos recurren a bonos, remesas y ayudas para subsistir.

Una larga crisis económica en Venezuela

Juan Nagel, economista venezolano y académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), comentó que en la actualidad la economía del país caribeño es “un 75% más chica de lo que era hace 10 años, incluso antes de comenzar las sanciones”.

La reciente captura de Nicolás Maduro vuelve a poner sobre la mesa el estado real en que queda Venezuela tras más de una década de crisis económica profunda. Más allá del escenario político, las cifras y diagnósticos muestran un país “con un deterioro estructural que antecede incluso a las sanciones internacionales”.

Desde una mirada económica, Nagel indicó que “el balance es crítico”.

“La contracción de la actividad, la pérdida de institucionalidad y el colapso de sectores clave explican un escenario que obliga a pensar la reconstrucción prácticamente desde cero”, sentenció.

Ese retroceso responde al “mal manejo de la economía por parte del régimen de Nicolás Maduro, colapso de la producción petrolera, conflictos políticos y falta de seguridad jurídica para la inversión”.

Se vendría “una tarea titánica”

Un análisis publicado por DW evaluó que Maduro “no tuvo la valentía o el poder para hacer los cambios que requería el país” después de la muerte de Hugo Chávez.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero eso se vio opacado -por ejemplo- por las sanciones, crisis política, la diáspora, posibles crímenes de lesa humanidad, la hiperinflación, saqueo de recursos públicos y acusaciones de narcotráfico.

El Gobierno de Donald Trump -después de capturar a Maduro- clamó que necesita “acceso total” al petróleo de la nación suramericana. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, especificó que uno de los principales intereses de su Administración es refinar el crudo pesado de Venezuela en las refinerías estadounidenses.

Por su parte, el experto Uandes advirtió además que el deterioro no es solo coyuntural, sino estructural.

“Las bases de la economía en Venezuela son muy malas”, sostuvo, detallando que en el país “no hay un sistema bancario, no hay sistema de créditos, la moneda no tiene credibilidad, no hay un banco central independiente y no existe ni siquiera un presupuesto de la nación”.

Este escenario ha llevado al país a procesos inflacionarios extremos, explicó.

“La falta de una política monetaria seria ha llevado a Venezuela a sufrir una hiperinflación, y quizás esté entrando en una segunda”, señaló.

Por todo, expresó que bajo esas condiciones “habría que comenzar de cero”.

“Es muy difícil predecir cuántos años tomaría la reconstrucción, pero es una tarea titánica”, planteó Nagel.

Añadió que el primer paso sería “frenar la hiperinflación y sentar las bases para una política creíble de aumento de la producción petrolera, que implique invertir en infraestructura básica”.

Para el economista de la Uandes cualquier mejora económica está supeditada a cambios políticos profundos.

“Nada será posible sin que en Venezuela vuelva la democracia, sin la liberación de los presos políticos y sin generar un gobierno creíble, con personas técnicamente sólidas que puedan ser interlocutores válidos ante la comunidad internacional”, concluyó.