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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La molly amazónica, un pez sin machos que se reproduce asexualmente, ha desconcertado a la ciencia al seguir existiendo a pesar de sus desventajas genéticas. Descubrieron que su capacidad de revertir mutaciones dañinas a través de la "conversión genética" le ha permitido sobrevivir por al menos 100.000 años, evitando la extinción.

Los científicos recientemente desentrañaron uno de los secretos más curiosos del reino animal: ¿por qué la molly amazónica (Poecilia formosa) todavía no se ha extinguido?

Se trata de una rara especie de pez en la que solo existen hembras y que, según habían estimado los expertos, a falta de un macho, ya debería haberse extinguido. Sin embargo, sobrevivió miles de años más de lo esperado.

Lo más extraordinario de esta especie es que es uno de los pocos vertebrados asexuales del planeta, es decir, que puede tener descendencia por sí sola, sin la necesidad de combinar su material genético con otro individuo.

La molly amazónica, que fue el primer vertebrado asexual descubierto por la ciencia, se reproduce utilizando el esperma de machos de otras especies emparentadas, pero luego descarta ese ADN y se clona a sí misma.

Los científicos creen que este pececillo surgió del cruce entre una hembra de molly atlántico (Poecilia mexicana) y un macho de molly de aleta de vela (Poecilia latipinna), y desde entonces solo han nacido hembras.

Pero la pregunta que se hacían era: ¿cómo sorteó los pormenores de la genética y sobrevivió ante las desventajas de su ADN? Ahora parece que encontraron una respuesta.

¿Cómo sobrevivió la molly amazónica?

De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Nature, todo se debe a una peculiaridad genética que le permite revertir mutaciones del ADN que puedan dañar o disminuir a la especie.

En la biología, se cree que los animales que se reproducen asexualmente tienen una desventaja evolutiva, porque cuando se combina el ADN de un macho y una hembra durante su reproducción, se genera diversidad genética en la población, proceso que mantiene a raya las mutaciones dañinas del genoma.

Pero los que se clonan a sí mismos, como la molly amazónica, no pueden eliminar estas mutaciones, que con el tiempo pueden acumularse hasta que el genoma deje de funcionar.

Los científicos pensaban que por esta razón, este pececillo que vive en aguas dulces del noreste de México y el sur de Texas, debió extinguirse después de 10.000 años. Sin embargo, tras secuenciar su genoma, estimaron que ha vivido al menos 100.000.

Foto de una molly amazónica
Foto de Yinan Li, iNaturalist

El estudio analizó en más detalle el genoma de la molly amazónica con una técnica sofisticada conocida como secuenciación de lectura larga, que les permitió ver segmentos largos del ADN sin tener que dividirlos en fragmentos.

Así, descubrieron que efectivamente este pez ha acumulado mutaciones, pero estas no han causado degradación en la especie porque van siendo eliminadas por un proceso llamado “conversión genética”, donde una versión de un gen reemplaza a otra, reparando el ADN dañado.

Los investigadores sugieren que esta “reescritura” del ADN le ha dado más tiempo a la molly amazónica. Además, también permite que se genere diversidad en la especie, ya que conserva mutaciones inofensivas y útiles, permitiendo que, a pesar de ser clones, existan genomas ligeramente distintos dentro de la especie.

Referencia:

Edward S. Ricemeyer y otros autores. Gene conversion empowers natural selection in a clonal fish species. Revista Nature, 2026.