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Descubren al mayor dinosaurio de Brasil: estuvo guardado en un cl√≥set por 60 a√Īos
Publicado por: Francisca Rivas
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Brasil acaba de descubrir su mayor dinosaurio… guardado en el cl√≥set de un museo.

Cuando habit√≥ el planeta, hace 66 millones de a√Īos, este herb√≠voro de cuello largo med√≠a 25 metros y pod√≠a comer del alto follaje de los √°rboles a gran velocidad.

La monumental criatura fue descubierta por el prestigioso paleont√≥logo brasile√Īo Llewellyn Ivor Price en 1953, cuando s√≥lo quedaban unos pocos f√≥siles de su gigantesca espina dorsal.

De inmediato, los científicos supieron que tenían entre manos algo importante. Pero carecían del personal y de los recursos necesarios para descifrar la dimensión del hallazgo y los restos del dinosaurio permanecieron almacenados durante seis décadas en el Museo de Ciencias de la Tierra de Rio de Janeiro. Hasta esta semana.

Los f√≥siles del “Austroposeidon magnificus”, presentado como el mayor dinosaurio descubierto en Brasil, fueron exhibidos al p√ļblico por primera vez el jueves.

Una vértebra casi completa -grande como un microondas, enteramente petrificada- y varios fragmentos de otras vértebras son expuestos sobre una tela negra en un salón del museo.

Descubren al mayor dinosaurio de Brasil: estuvo guardado en un cl√≥set por 60 a√Īos
Yasuyoshi Chiba AFP

Junto a los f√≥siles, un dibujo a escala real muestra c√≥mo se habr√≠a visto el “Austroposeidon magnificus” en vida: cabeza peque√Īa, cuello largo, cuerpo y cola gigantes.

¬Ņ60 a√Īos en un cl√≥set?

El director del Museo, Diógenes de Almeida Campos, admite que seis décadas parece ser una demora demasiado larga para un hallazgo de este tipo.

“Un amigo me dijo ayer, ‘Di√≥genes, ¬Ņc√≥mo? ¬ŅLes tom√≥ 60 a√Īos?”, relata con una sonrisa burlona. “Suena un poco rid√≠culo decir esto”, admite.

Pero explica que en los a√Īos 1950, Price y sus asistentes eran pioneros de la paleontolog√≠a en Brasil; y aunque “estaba claro que unas v√©rtebras de ese tama√Īo eran de un animal gigante, precisaban ser estudiados”.

Seg√ļn Campos, la falta de dinero y de personal capacitado postergaron la investigaci√≥n.

“Est√°bamos esperando que hubiera personal (…) para un laboratorio que surgi√≥ de la nada y demor√≥ en desarrollarse”, relata. “Hicimos un primer esfuerzo con estudiantes hace unos ocho a√Īos, pero no funcion√≥”.

Finalmente, una alumna de Campos, Kamila Bandeira, convirti√≥ al gigante herb√≠voro en su tesis de doctorado y consigui√≥ resolver el rompecabezas en los √ļltimos cuatro a√Īos.

Dinosaurios en el patio

Los m√°s espectaculares descubrimientos de dinosaurios ocurren en √°reas desiertas, como en el sudoeste de Estados Unidos, en la Patagonia argentina o en Mongolia, donde son m√°s f√°ciles de detectar. Los huesos fosilizados del mayor dinosaurio que se conoce hasta la fecha -de unos 40 metros- fueron desenterrados en Argentina en 2014.

Los restos del “Austroposeidon magnificus” fueron hallados, como suele ocurrir, por casualidad durante la construcci√≥n de una carretera cerca de Sao Paulo (sudeste de Brasil). Hallaron s√≥lo algunas piezas y no el esqueleto completo, debido al poco ceremonioso final que tuvo su cuerpo.

“Cuando estos animales mor√≠an, eran (…) una fuente enorme de carne. Todos los predadores carn√≠voros se lo comieron. Primero la cabeza, porque su cerebro debe haber sido la parte m√°s sabrosa”.

“Tambi√©n rompieron los huesos m√°s largos para llegar al interior. Luego vinieron animales m√°s peque√Īos y acabaron con todo. Lo que qued√≥ fue para los escarabajos, las ara√Īas y las hormigas. Cuando s√≥lo quedaron los huesos, lleg√≥ el turno de las bacterias. Finalmente, los restos se hundieron en la laguna”.

En la densa flora brasile√Īa puede haber muchos descubrimientos esperando.

“Presten atenci√≥n cuando se construyen carreteras, cuando se excavan pozos”, aconsej√≥ Campos. “¬°Podr√≠as tener un dinosaurio en tu jard√≠n y no lo sabes!”.

La extinción entonces y ahora

Una vida entera atr√°s de los f√≥siles de gigantes extintos le ha dado a Campos, de 73 a√Īos, una perspectiva singular sobre los conceptos de creaci√≥n y destrucci√≥n. Pero el mundo actual, dominado por primera vez por la actividad humana, le inquieta.

“La extinci√≥n es algo normal para los paleont√≥logos, as√≠ como la aparici√≥n de una nueva especie”, asegura. “Pero en comparaci√≥n con lo que est√° ocurriendo hoy -la extinci√≥n de tigres o de ballenas-, esto no ocurre de forma natural”.

“Es preocupante”, sentencia.

En el palaciego y en algunos rincones destartalado museo -donde faltan recursos, como en muchas instituciones brasile√Īas-, afirma que su trabajo siempre fue su gran pasi√≥n.

Recuerda la √©poca en que estudiaba bajo la gu√≠a de Price -fallecido en 1980- y “viajaba con √©l pr√°cticamente por todo Brasil, recolectando material”.

Sus ojos se llenan de l√°grimas al se√Īalar que ahora √©l, Price y Bandeira forman parte de una especie de √°rbol geneal√≥gico de la paleontolog√≠a.

La caza de dinosaurios “es una actividad que se puede comparar con el arte”, finaliza, con la voz emocionada.

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