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Viernes 28 junio de 2019 | Publicado a las 15:50
Hallazgo sobre ondas cósmicas podría develar misterios del espacio intergaláctico
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
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Los astrónomos celebran un descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Science, que podría ayudarlos a cartografiar los orígenes del universo.

Un equipo internacional de astr√≥nomos conducidos por cient√≠ficos australianos hall√≥ por primera vez el origen preciso de un fen√≥meno misterioso llamado “r√°faga r√°pida de radio” (FRB, en ingl√©s), descubierto en 2007.

Estas ondas c√≥smicas pueden emitir en una mil√©sima de segundo el equivalente a 10.000 a√Īos de energ√≠a solar.

“Toda la comunidad de astr√≥nomos esperaba con impaciencia este resultado”, dijo a la agencia de noticias AFP Casey Law, astr√≥nomo de la Universidad de California Berkeley, que no particip√≥ en el estudio publicado el jueves.

Este trabajo es el más importante tras el descubrimiento de las FRB. Se ignoran las causas que producen estos monstruosos impulsos de energía, pero los astrónomos coinciden en un punto: provienen de galaxias muy, muy lejanas.

Desde que fueron descubiertas, se han detectado 85 FRB. La mayor√≠a de ellas eran √ļnicas: apenas un flash y luego nada. Pero algunas se reiteraban.

Fue en 2017 que un equipo de astrónomos pudo localizar con precisión, por primera vez, la fuente de una ráfaga repetida, a la que llamaron FRB 121102.

Mapa del cosmos

Pero localizar una r√°faga √ļnica resulta mucho m√°s complicado.

Para intentarlo, el equipo, dirigido por el australiano Keith Bannister, de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO), implementó una nueva metodología.

“Se lo puede comparar a las im√°genes en c√°mara lenta de la televisi√≥n: programamos una computadora para que buscara activamente las r√°fagas. El ordenador recib√≠a mil millones de medidas por segundo y trataba de encontrar cu√°les de ellas conten√≠an una FRB”, dijo Bannister a AFP.

Fue as√≠ que la FRB 180924 fue descubierta por el radiotelescopio ASKAP en el oeste australiano. Naci√≥ a 3.600 millones de a√Īos luz de la Tierra.

La ráfaga alcanzó a cada una de las 36 parábolas de este telescopio en un momento imperceptiblemente diferente, lo cual permitió a los científicos realizar una suerte de triangulación para calcular su origen.

“Equivale a observar la Tierra desde la Luna y a ubicar no s√≥lo en qu√© casa vive tal persona sino d√≥nde se sienta para comer”, explic√≥ Bannister.

Gracias a otros telescopios, ubicados en Chile y en Hawái, los científicos pudieron luego obtener una imagen de la galaxia de origen y determinar a qué distancia se halla de la Tierra.

Mientras la FRB localizada en 2017 provenía de una galaxia enana, la nueva descrita este jueves proviene de los alrededores de una galaxia masiva compuesta por estrellas ancianas.

Ello condujo a los investigadores a concluir que… siguen sin saber c√≥mo se forman estas r√°fagas.

“Esto implicar√≠a que las FRB repetidas y no repetidas tienen or√≠genes totalmente diferentes”,
comentó Shriharsh Tendulkar, un astrónomo de la Universidad McGill ajeno al equipo de científicos.

El descubrimiento apasiona a la comunidad de astr√≥nomos porque brinda nuevas informaciones sobre lo que se halla en los espacios ubicados entre las galaxias. Y podr√≠a ayudarlos a resolver el origen de la “materia faltante” en el universo.

Los cient√≠ficos manejan una teor√≠a para explicar por qu√© el n√ļmero de √°tomos observado en las estrellas es 50% inferior a los c√°lculos te√≥ricos: los √°tomos faltantes se hallar√≠an en gases ionizados en los espacios intergal√°cticos.

Las ondas cósmicas se dispersan durante su viaje hasta la Tierra, de manera algo similar a la que la luz es refractada al pasar por un prisma.

Las observaciones del equipo corresponden a lo que la teoría preveía sobre la cantidad de materia que se halla en el trayecto de esas ondas.

Pero deber√°n realizarse a√ļn miles e incluso decenas de miles de observaciones suplementarias para poder hacer un mapa de los confines del universo.

Ryan Shannon, de la Universidad Swinburne de Australia y coautor del estudio, es optimista respecto a la materia faltante. “Bastar√° con localizar algunas FRB m√°s para resolver el problema”, apunt√≥.

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