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Jueves 12 abril de 2018 | Publicado a las 10:11 · Actualizado a las 15:21
Buscando visa para un sue√Īo
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No es coincidencia que nos acordemos de la canci√≥n Buscando visa para un sue√Īo de Juan Luis Guerra cuando pensamos en las personas migrantes que han llegado a Chile. Especialmente, de quienes provienen de comunidades latinoamericanas empobrecidas que ven en nuestro pa√≠s una tierra f√©rtil de oportunidades, en la que podr√≠an cumplir sus anhelos hoy estancados.

La mayor√≠a de ellas ha viajado hasta el fin del mundo con la idea de que aqu√≠ efectivamente ‚Äúse quiere al amigo cuando es forastero‚ÄĚ, como reza otra popular canci√≥n y, por lo mismo, han dejado todo- incluso a su propia familia- con el fin de encontrarse con una naci√≥n que les deber√≠a respetar sus derechos humanos y abrazarlos sin temor. As√≠, construir√≠amos entre todos y todas, una sociedad llena de riqueza multicultural.

Por ello, es comprensible que desde la sociedad civil y comunidades migrantes en Chile se esté recibiendo con preocupación el reciente anuncio presidencial, con el que se dieron a conocer las indicaciones que se propondrán al Congreso para tramitar una Ley de Migraciones que reemplace a la regulación existente, la cual data de 1975.

Desde Amnist√≠a Internacional, compartimos ampliamente estas aprehensiones. En particular, creemos muy lamentable la intenci√≥n de reformar el sistema de visas actual hacia uno dirigido s√≥lo para ‚Äúciertos‚ÄĚ grupos societales de tambi√©n ‚Äúciertas‚ÄĚ comunidades latinoamericanas, visi√≥n marcada por un profundo enfoque utilitarista y de seguridad a la hora de regular la apertura de nuestras fronteras.

As√≠, sentimos que a contar de apenas dos semanas se le exigir√° a haitianos y haitianas una visa consular que- creemos- no s√≥lo fomentar√° el ingreso por pasos irregulares a Chile, sino que adem√°s podr√≠a aumentar los alarmantes √≠ndices de tr√°fico humano, grave vulneraci√≥n que- seg√ļn ciertos reportes de medios de comunicaci√≥n- ha sufrido ya algunas personas dominicanas que han llegado al pa√≠s.

Recordemos que en 2013, durante el primer gobierno del Presidente Pi√Īera, se les comenz√≥ a exigir este tr√°mite tambi√©n en medio de un ‚Äúboom‚ÄĚ migratorio, y los resultados han sido nefastos: s√≥lo la Fiscal√≠a de Arica, en 2017, promedi√≥ tres causas diarias por ingresos de extranjeros en pasos irregulares; mientras que el propio Gobernador Mar√≠timo reconoci√≥- en un medio de circulaci√≥n nacional, en febrero pasado- que “la gran mayor√≠a son ciudadanos de Rep√ļblica Dominicana, los que para ingresar a Chile requieren visa. Ese es el motivo por el que ingresan por un paso no autorizado‚ÄĚ.

En 2013 se empez√≥ a exigir visa a los migrantes de Rep√ļblica Dominicana y los resultados han sido nefastos
- Daniela Barría

Entonces, ¬Ņacaso no hemos aprendido nada desde 2013? ¬ŅPor qu√© quisi√©ramos repetir una experiencia que ha sido probada como un fracaso a la hora de ‚Äúregular la migraci√≥n‚ÄĚ? En ese sentido, y con la medida de ‚Äúexpulsi√≥n expedita‚ÄĚ planteada, ¬Ņqu√© pasar√° con las vidas de quienes queden a la deriva en alguna frontera chilena?

Adicionalmente, vemos con reparos el establecimiento de tres tipos de visas temporarias para permanecer en Chile, pues responden a un enfoque netamente utilitarista que deja fuera a quienes no cuenten con requisitos propios de las élites de cualquier país: que vengan con un emprendimiento o negocio listo; tengan un posgrado de una de las 200 mejores universidades del mundo o de alguna casa de estudios chilena acreditada.

Lo anterior contraviene el esp√≠ritu del mismo proyecto que establece, en su misma propuesta, que ‚Äúla migraci√≥n es una expresi√≥n de libertad y responde a la b√ļsqueda natural de mejores condiciones de vida‚ÄĚ, y no responde al sentido de solidaridad que tenemos tan impregnado como sociedad, con personas que s√≥lo piden una oportunidad de desarrollar sus capacidades en un entorno m√°s id√≥neo del que se encuentran actualmente.

Por todo, y a√ļn cuando celebramos la intenci√≥n de establecer una Ley de Migraciones que reemplace el reglamento decretado en dictadura, desde Amnist√≠a Internacional instamos al parlamento que tramitar√° el proyecto de ley, a revisar cautelosamente los efectos de lo que se propone, pues visualizamos una declaraci√≥n escrita que dice querer abrir nuestras fronteras hacia una migraci√≥n ‚Äúregulada y en orden‚ÄĚ, pero que propone medidas que causar√°n un efecto contrario, potenciando eventualmente el rol despreciable de quienes trafican humanos y que sobrebeneficia a los estratos m√°s privilegiados. Todo esto por encima de los que sue√Īan con encontrar un futuro mejor, en este pa√≠s que se jacta de una estabilidad pol√≠tico-econ√≥mica superior reconocida a nivel internacional.

El efecto migratorio s√≠, lleg√≥ a Chile y los ojos del mundo est√°n por ello en nosotros. Entonces es hora de proyectar la imagen fraterna, solidaria y abierta que tenemos de s√≠ mismos, y as√≠ no perpetuar las desigualdades de todo tipo que vivimos hoy; pues una nacionalidad, patrimonio econ√≥mico, nivel educacional, color de piel o cualquier otro criterio externo al ‚Äúser humano‚ÄĚ, no puede ser un impedimento para poder cumplir nuestros sue√Īos, cu√°ndo y d√≥nde sea.

Daniela Barría
Coordinadora de Equipo de Migración y Refugio
Amnistía Internacional Chile

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