Este martes, en el marco del anuncio del alza en los combustibles, el Gobierno de Chile difundió una serie de publicaciones en redes sociales para explicar las razones detrás del incremento de los precios. Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó la atención fue el uso reiterado del concepto “Estado quebrado” o “Estado en quiebra” en dichos mensajes, una expresión particularmente sensible por sus implicancias económicas y políticas.
Con el paso de las horas, la controversia fue escalando, dado que este tipo de términos no suele emplearse de manera informal en el debate público. Hacia el final de la jornada, el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tomó distancia del mensaje y aclaró su postura: “Jamás ocuparía esa palabra”, señaló.
¿Qué significa un Estado en quiebra?
En la práctica hablamos de quiebra cuando el Estado incurre en default, es decir, deja de pagar su deuda o la reestructura de forma forzada. “Por otro lado, si puede seguir cumpliendo con sus obligaciones, incluso endeudándose para seguir cumpliendo las obligaciones, no está en quiebra”, explicó Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes).
¿Qué tendría que pasar para que un Estado se declare “en quiebra” o default? “Para hablar de un Estado en quiebra, al menos en el sentido macroeconómico, y que esa acepción sea teóricamente correcta, tiene que existir default soberano”, indicó Villalobos.
Eso sí, “el término quiebra, al menos en el sentido macroeconómico o de finanzas públicas, no existe”, precisó.
“Esto implica el cese de pagos de la deuda, ya sea por incumplimiento de intereses o del capital o ambas a la vez. También puede ocurrir el default por reestructuración obligada de estos compromisos o por ambos a la vez, es decir, cese de pagos de la deuda y además reestructuración obligada de estos compromisos sin el evento de default”, agregó.
Algunos ejemplos de países que sí han incurrido en default en el último tiempo son Venezuela desde 2017, Grecia en 2015 y Argentina en 2001, entre otros.
Como contexto, en septiembre pasado, la calificadora de riesgo Fitch Ratings mantuvo la nota de Chile en “A-“, respecto a la Calificación de Incumplimiento de Emisor en moneda extranjera a largo plazo, además de mejorar sus proyecciones sobre el crecimiento del PIB en 2025 de un 2,0% a 2,4%.
En términos de deuda pública, esta ha experimentado un aumento histórico, situándose en torno al 43% del PIB, su nivel más alto desde los años 80. No obstante, a pesar de este incremento, Chile mantiene una posición de endeudamiento significativamente inferior al promedio de los países de la OCDE, que a menudo supera el 80% del PIB.
“Cuando se habla de las finanzas del Estado se debe ser muy cuidadoso con el vocabulario que se utiliza”, advirtió Humberto Martínez, académico de la Facultad de Economía y Negocios U. de Chile. “Formalmente, un Estado que está quebrado, por así decirlo, sería un Estado que decide y anuncia que no tiene los recursos para pagar sus obligaciones financieras”.
“Es decir, que les dice a los prestamistas, aquellos inversionistas a quienes les adeuda dinero, que no tiene cómo pagarlos y que, por ende, quiere entrar en un proceso de renegociación de deuda o simplemente no va a pagar. Claramente, esa no es la situación del Estado de Chile hoy”, aclaró.
A propósito de la discusión de las últimas semanas respecto a la caja de enero de este año versus diciembre del año pasado, el experto de la UAndes fue enfático en señalar que “desde el punto de vista macroeconómico, quiebra no se refiere a quedarse sin caja, sino que típicamente hablamos de insolvencia”, agregando que “un estado puede tener poco efectivo o, en el extremo, 0 pesos o dólares en la caja, pero si tiene activos y capacidad de recaudar y acceso a financiamiento -típicamente mercados financieros internacionales-, va a seguir cumpliendo sus obligaciones y no va a estar quebrado por ningún motivo”.
¿Qué impacto pueden tener las declaraciones de este tipo?
“Cuando desde el propio Gobierno hay mensajes contradictorios. Por ejemplo, hablar de quiebra y luego corregirlo. Obviamente, esto crea incertidumbre en los mercados y eso tiene efecto”, sostuvo Villalobos.
Eso sí, el investigador de la UAndes también recordó que, actualmente, se tiene una situación coyuntural compleja, donde hay un conflicto en el Medio Oriente y que, por lo tanto, aislar las declaraciones del Gobierno y los efectos que reacciones contradictorias puedan tener en el tipo de cambio o el riesgo país o el comportamiento inversionista en un contexto donde pasan cosas en el escenario internacional mucho más severas, “es prácticamente imposible”.
“Ahora bien, si fuera solamente esto y todo lo demás constante, uno esperaría depreciaciones del tipo de cambio, una leve alza del riesgo país si es que la declaración es demasiado contradictoria y también típicamente cautela inversionista”, cerró el experto.
Por su parte, para el académico de la Universidad de Chile “el mercado como tal sigue viendo en Chile y en el Gobierno chileno un gobierno que es capaz de pagar su deuda creíble de manera creíble”. Eso sí, advirtió que “es importante manejar bien los mensajes desde el Ejecutivo para que no se instauren narrativas de que se podría no pagar la deuda. Y al final el riesgo está en generar una bola de nieve que lleve a los mercados, tanto domésticos como internacionales, a pensar en la posibilidad de que un escenario de default de una economía como la chilena sea posible”.
“Entonces, en realidad el peligro es que introducir las finanzas públicas dentro de la dinámica política puede tener graves consecuencias para el país. Pero lo que dicen los datos hoy en día es que los mercados todavía creen que el gobierno va a pagar su deuda sin ningún problema. Entonces, está lejos en ese sentido de ser un Estado quebrado”, aseguró.