Artes y Cultura
Institucionalidad para emergencias: los desastres también son culturales
Publicado por: Ezio Mosciatti
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Después del terremoto de 2010 hice casi una treintena de informes de inmuebles ubicados en la Zona Típica del Barrio Yungay y viajé a la región del Maule y del Bío Bío con un funcionario de ONU-Habitat para explorar la posibilidad de ayuda internacional.

Así, tuve la oportunidad de ayudar a impedir la demolición de, al menos, dos propiedades que eran fácilmente reparables.

Un problema de rigidez estructural de las instituciones

Pude comprobar que, en casos de emergencia, despu√©s de las primeras horas en las que la ciudadan√≠a tiene que saber c√≥mo reaccionar (lo que requiere de preparaci√≥n, como son los simulacros de tsunamis, por ejemplo), es la hora de especialistas, porque son ellos los que deben resolver qu√© hacer con inmuebles da√Īados, c√≥mo resolver temas de abastecimiento, de salud, seguridad, etc.

Para responder a la gran cantidad de necesidades tan diversas y urgentes que se requiere después de un desastre de gran envergadura, se requiere de equipos de profesionales muy especializados, capacitados y con poder para responder ante la urgencia.

Es imposible que un municipio, una intendencia o un ministerio disponga de una estructura de este tipo en forma permanente para eventos que son peri√≥dicos, pero muy diversos entre s√≠. Sin embargo, se debiera crear a nivel nacional una organizaci√≥n amplia, diversa y compleja que est√© preparada para responder ante cualquier emergencia. Una organizaci√≥n compuesta por funcionarios de diversas reparticiones p√ļblicas, de universidades, del mundo privado, ONG¬īs, organizaciones ciudadanas, que tengan capacitaciones peri√≥dicas, que puedan constituirse y reaccionar r√°pido, trasladarse al lugar y hacerse cargo de la situaci√≥n.

Una organizaci√≥n ‚Äúlatente‚ÄĚ que se configura de acuerdo a las caracter√≠sticas del desastre, que tiene reconocimiento a nivel nacional y poderes para actuar.

Errores que se repiten

Los errores que para cada desastre se cometen son muy altos, en t√©rminos humanos y materiales. Tengo la impresi√≥n que los da√Īos materiales por errores humanos post-terremoto o post-tragedia, como demoler cientos o miles de casas que se podr√≠an haber reparado a bajo costo, fueron alt√≠simos.

Y cada terremoto podemos ver parte de la gran cantidad de edificaciones que no se repararon de manera adecuada después del anterior terremoto.

Pero es un error, que s√≥lo hace pocos a√Īos se empieza a revertir, no considerar otros aspectos que provocan los desastres, como son los traumas, temas de seguridad, la p√©rdida de memoria colectiva como familiar.

En El Sauce, donde por torpeza del alcalde se demolieron alrededor de 100 casas sin tener informes t√©cnicos (con los que posiblemente se podr√≠an haber salvado la gran mayor√≠a de ellas, como pas√≥ con muchas casas marcadas para demoler en Cobquecura), los vecinos ten√≠an como prioridad arreglar la iglesia cat√≥lica. En un pueblo (ten√≠a menos de 150 casas antes del terremoto) donde la mayor√≠a se declaraba evang√©lica o protestante, consideraban que la iglesia era la principal fuente de identidad. Eso, que puede parecer extra√Īo, resulta del todo incomprensible a un Estado y a gobiernos que fijan sus prioridades en infraestructura vial, de salud y hospitalaria y en la construcci√≥n de viviendas.

Las necesidades reales de las comunidades afectadas por desastres deben ser levantadas por equipos sensibles y preparados para ello (para hacer diagnósticos en comunidades en pleno trauma), que no respondan a lógicas e intereses propios de las instituciones que representan.

Lo anterior tambi√©n implica entender los distintos ‚Äútiempos‚ÄĚ que requieren los distintos actores, respetarlos y ver forma de hacerlos compatibles.

En este contexto parece poco serio hacer un diagnóstico y un anteproyecto en un mes, como fue el caso de Constitución. La urgencia no puede atentar contra lo importante, las personas afectadas.

Voluntad y consenso político

Lo antes expuesto es muy dif√≠cil que se logre concretar, porque ninguna instituci√≥n ni autoridad ‚Äďo muy pocas- est√°n dispuestas a ‚Äúperder‚ÄĚ su poder, aunque sea temporalmente durante el primer per√≠odo de reconstrucci√≥n, para d√°rselo a unos ‚Äúadvenedizos‚ÄĚ.

Sin embargo, bien se podr√≠a partir creando un grupo especialista en patrimonio conformado por profesionales del Consejo de Monumentos Nacionales, del Ministerio de Vivienda, del Ministerio de Obras P√ļblicas, de Salud, de Educaci√≥n, de Defensa, etc (de los ministerios que administran mucho Patrimonio Cultural), universidades, colegios profesionales, organizaciones ciudadanas vinculadas al Patrimonio como la Asociaci√≥n Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales), etc.

El objetivo sería disponer de un grupo flexible que pueda conformarse de acuerdo a las características del lugar específico del desastre y reaccionar de manera rápida para hacer diagnósticos y proponer medidas en las diversas áreas.

El Patrimonio involucra diversos aspectos, que tienen que ver con lo físico, comunitario, memoria familiar, etc., como legales. Cada uno de ellos a su vez tiene muchas complejidades, ya que respondes a sus propias especificidades, como diversas técnicas constructivas, elementos que tienen valor específico en ese contexto, características comunitarias e institucionales locales particulares, etc,

Un país donde suceden tantos desastres parece inconcebible que no haya una organización que pueda responder de manera integral a la emergencia. La propuesta es partir creándola en lo específico al Patrimonio material e inmaterial para después ir ampliándola a otros aspectos.

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