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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Dos exposiciones, "Barrer de noche" de Macarena Freire Roca y "Tiempo entre puntadas" de Alejandra Cortázar, se presentarán del 8 de agosto al 11 de octubre en el Centro Cultural Estación Mapocho. Ambas muestras exploran la memoria y la experiencia humana a través del textil y la fotografía, destacando historias personales y saberes transmitidos entre generaciones. La primera, financiada por Fondart Nacional, se basa en el tejido en crin de mujeres de Rari, mientras que la segunda retrata la experiencia de Cortázar con el cáncer a través del fotobordado.

“Barrer de noche”, de la artista visual Macarena Freire Roca, y “Tiempo entre puntadas”, primera exposición individual de Alejandra Cortázar, podrán visitarse entre el 8 de agosto y el 11 de octubre con entrada liberada en el Centro Cultural Estación Mapocho.

Instaladas en la Sala Lily Garafulic y la Galería Bicentenario, respectivamente, ambas muestras comparten una profunda exploración de la memoria y la experiencia humana a través de prácticas vinculadas al textil, la fotografía y el trabajo manual, poniendo en valor historias personales y saberes transmitidos entre generaciones.

Homenaje al tejido en crin y a las mujeres de Rari

Financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart Nacional Convocatoria 2025), en la Sala Lily Garafulic se presenta “Barrer de noche”, de la artista visual Macarena Freire Roca, que reúne obras desarrolladas en colaboración con ocho artesanas de la localidad de Rari, en la Región del Maule.

La exposición toma su nombre de una antigua creencia popular del campo chileno según la cual barrer durante la noche atrae la mala fortuna y es algo que no se debe hacer.

A partir de este recuerdo de infancia, la artista transforma ese gesto cotidiano en una metáfora sobre el traslado de los conocimientos ancestrales propios de la artesana, hacia los espacios del arte contemporáneo.

“Vi en el tejido en crin un lenguaje para interpretar el mundo. También un reconocimiento y aporte económico para las artesanas de mi comunidad, para tender puentes de colaboración e intercambio de conocimientos. Y tal vez, interesar a las nuevas generaciones a mantener esta tradición”, expresa la artista.

La muestra reúne tejidos en crin de caballo, pinturas realizadas con pigmentos naturales y textiles bidimensionales que dialogan con la memoria familiar, el patrimonio inmaterial y los vínculos comunitarios.

A través de cientos de pequeños tejidos ensamblados, Freire construye retratos, paisajes, animales y escenas cotidianas basadas en fotografías pertenecientes tanto a su archivo familiar como al de artesanas.

El proyecto surge de un proceso colaborativo donde cada imagen fue seleccionada y reconstruida mediante el tejido, permitiendo rescatar recuerdos, afectos e historias de vida. La exposición también incorpora una serie de pinturas realizadas con tierras recolectadas en los cerros de Rari y tintes vegetales obtenidos de especies nativas como hualo, radal, michay y maqui.

– Sala Lily Garafulic
– 8 de agosto al 11 de octubre
– 11:00 a 14:00 y 15:00 a 18:00 horas
– Entrada liberada

El arte como memoria y acompañamiento

En la Galería Bicentenario se exhibirá “Tiempo entre puntadas”, primera exposición individual de la artista Alejandra Cortázar, quien transforma su experiencia personal ante el diagnóstico y tratamiento de un cáncer, en una propuesta artística construida a través del fotobordado y los micromundos.

La muestra reúne textiles e instalaciones desarrolladas durante el primer año de su tratamiento oncológico. Cada obra registra el paso del tiempo, las transformaciones del cuerpo y las emociones asociadas a la enfermedad mediante puntadas realizadas sobre fotografías, convirtiendo el bordado en una forma de testimonio.

“Las obras representan las palabras que no puedo decir. Compartir este tiempo entre puntadas le permite a otros que viven procesos similares sentirse identificados y acompañados. Como me dijo una amiga con cáncer, a ella le permitió significar un proceso que se había quedado en lo físico”, relata la autora.

En las piezas conviven la vulnerabilidad y la fortaleza, permitiendo abordar una experiencia profundamente íntima desde un lenguaje sensible.

A través de la materialidad de los textiles y la intervención fotográfica, la artista propone una reflexión sobre la incertidumbre, la esperanza y la capacidad del arte para acompañar procesos complejos de la vida.

La artista destinó el 100% de lo recaudado por la venta de las obras a Fundación Casa Familia, organización que desde hace 25 años acompaña a niños con cáncer y otras enfermedades graves junto a sus familias.

– Galería Bicentenario
– 8 de agosto al 11 de octubre
– 11:00 a 14:00 y 15:00 a 18:00 horas
– Entrada liberada