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El 18 de agosto se cumplen 80 años del asesinato de Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español, por las fuerzas franquistas en plena Guerra Civil. Con una obra reconocida, fue ajusticiado en Granada. Sus amistades socialistas le ganaron enemigos, y su detención fue orquestada por Ramón Ruiz Alonso. Aún no se ha encontrado su cuerpo.
Es un día triste y oscuro para las letras hispanas: este 18 de agosto, se conmemoran 80 años desde el asesinato de Federico García Lorca, uno de los poetas y dramaturgos más influyentes de la literatura iberoamericana.
Con 38 años a su haber y una obra aclamada dentro y fuera del continente (Pablo Neruda fue su amigo y admirador), el vate fue ajusticiado por fuerzas franquistas la madrugada del 18 de agosto de 1936, en un camino rural entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en Granada (España).
Un acta oficial del gobierno español detalló que había muerto por “heridas producidas por hecho de guerra”, justo en los momentos previos a que el país cabalgara al despeñadero de la Guerra Civil española.
Su nombre, de hecho, ya estaba en la mira de las fuerzas franquistas mucho antes de la toma del poder. Pese a que resistió enlistarse en el Partido Comunista hispano, sus amistades con socialistas confesos como la actriz Margarita Xirgu o el ministro Fernando de los Ríos le valieron importantes enemigos, además de sus polémicas y altisonantes opiniones.
En la época, y con una creciente fama a cuestas, el autor fue un activo denunciante de las injusticias sociales de su tiempo. Un artículo del diario español El Confidencial, en homenaje a la efeméride del fallecimiento, da cuenta que el escritor era llamado ‘el Homero español’.
Los años que antecedieron a la Guerra Civil fueron de máxima tensión. Y tal como en nuestros días, la difamación era utilizada como una efectiva arma política: por entonces, medios españoles difundieron que García Lorca mantenía relaciones homosexuales con los integrantes de un teatro estudiantil. “También el Estado da dinero para ‘La Barraca’ donde Lorca y sus huestes emulan las cualidades que distinguen a Cipiriano Rivas Cherif, su ‘protector’. ¡Qué vergüenza y qué asco!”, indicaba la revista satírica El Duende, tal como da cuenta El Confidencial. La publicación falangista F.E., por su parte, acusaba a los ‘barracos’ de llevar una vida inmoral y practicar “el marxismo judío”.
García Lorca, de alguna forma, veía venir el descalabro: meses antes del inicio de la guerra, se trasladó hasta Granada, zona republicana, para pasar junto a su familia la fiesta de San Federico. Pensó en refugiarse en casa del compositor Manuel de Falla, cuyo renombre internacional podría ofrecerle protección, pero optó por alojarse en casa de los padres de su amigo Luis Rosales.

El 16 de agosto, dos días antes del fusilamiento, el autor de ‘Romancero gitano’ y ‘Poeta en Nueva York’ fue detenido por Ramón Ruiz Alonso, “un exdiputado de la CEDA que sentía un profundo odio por su mentor, Fernando de los Ríos, y por el poeta mismo”, detalla El Confidencial.
De acuerdo al biógrafo Ian Gibson, su detención “fue una operación de envergadura” que congregó a guardias y policías que rodearon la manzana donde se escondía. Se dice que hasta los techos estaban vigilados para evitar cualquier tipo de fuga.
Dos días después, los custodios dieron a García Lorca un paseo del que no pudo regresar; es cuando se le pierde la pista definitivamente. Lo que vino después, en la práctica, es una nebulosa de dudas que se extiende hasta nuestros días: el régimen de Franco nunca reconoció el crimen, pese al escándalo internacional que gatilló la muerte de uno de los escritores más influyentes de su lengua.
Años más tarde, se conoció un informe de 1965 firmado por la Jefatura Superior de Policía de Granada, donde se establecía que el poeta fue asesinado junto a otra persona. Allí, se le describe como “socialista y masón” y proclive a “prácticas de homosexualismo”. Años más tarde, se estableció que el autor pereció junto al maestro republicano Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.
“Fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Viznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como Fuente Grande, junto a otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado”, plantea el informe policial.
Según el documento, el cuerpo fue “enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos dos kilómetros a la derecha de Fuente Grande, en un lugar que se hace muy difícil de localizar”. Su cuerpo nunca fue encontrado.
En busca de Federico García Lorca, 80 años después
El Peñón del Colorado de Alfacar (provincia de Granada) ha sido durante años lugar de infructuosas búsquedas de los restos de García Lorca. Una historia que a 80 años de su asesinato continúa con final abierto, pero donde afloran nuevos versos, canciones inéditas e imágenes desconocidas hasta ahora.
Hace casi 20 años que Alfacar ha sido escenario de búsquedas fallidas de los restos del poeta. Las investigaciones de expertos lorquianos, como Miguel Caballero y el irlandés Ian Gibson, y los recuerdos transmitidos de padres a hijos sobre lo que pasó en Alfacar, han dado pistas para el rastreo de georradares y nuevas excavaciones, pero sin resultados aparentes.
La zona del Caracolar, en Andalucía, cuyo gobierno regional impulsó en 2009 una campaña de búsqueda sin éxito, fue escenario de trabajos basados en datos geoarqueológicos y paleogeográficos que dirigió Javier Navarro, al frente del último equipo que ha buscado a García Lorca.
En este caso, también existen dos bandos: el de la familia del dramaturgo y poeta, que no ha apoyado ninguna de las búsquedas de los restos de García Lorca; y el de los allegados de otros represaliados, como Nieves García Catalán, acogida desde pequeña por la familia de Dióscoro Galindo, fusilado con Lorca.
Por eso, en Alfacar, ya no se busca al escritor, pero sí al resto de víctimas con un equipo multidisciplinar de la Universidad de Granada que dirige Francisco Carrión. Un trabajo que comenzó en 2021 y que ha servido para identificar a una quincena de personas de las 166 recuperadas del Barranco de Víznar.
En este contexto, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pidió al Gobierno desclasificar los documentos que el Estado pueda conservar sobre el asesinato del autor, así como todos los documentos sobre los crímenes de la dictadura del general Franco.
Versos y poemas, la otra búsqueda de García Lorca
Pero aunque no se estén buscando sus restos, son muchos los esfuerzos por recopilar más rasgos de su figura y su obra. Como por ejemplo, las filmaciones inéditas del autor de ‘Yerma’, localizadas en el archivo privado del filólogo e historiador Menéndez Pidal.
También apareció una pieza musical que firmó un joven García Lorca y que ha cobrado vida gracias a otros artistas. O una lata de películas de rollo fotoquímico que muestran al poeta en movimiento y sonriendo tras un acto del grupo de teatro La Barraca.
Además, se suma un poema descubierto en abril que podría ser también de Lorca, localizado por el cantaor Miguel Poveda en el reverso de un libro comprado a un anticuario de Alemania.
Fechados en 1933, estos versos serían, según la filóloga y experta Pepa Merlo, “algo nuevo” del autor de ‘Romancero gitano’ y “Bodas de sangre’, entre otras de sus numerosas obras. Por otro lado, nuevas partituras, versos y proyectos para encontrar su voz inmortalizada en su periplo por Nueva York o Argentina, además de documentales y películas que resucitan su esencia, también han salido en busca del fallecido escritor español.
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