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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En una impactante instalación, la obra "Agitación Terminal" expone una yegua taxidermizada con liebres emergiendo de su vientre, desatando una reflexión sobre vida, muerte y resistencia. El artista Antonio Becerro plantea un manifiesto a favor del paisaje y los animales, cuestionando la domesticación y control de lo vivo. La obra, ambientada en un cubo quirúrgico, invita al espectador a cuestionar la sociedad y la cultura occidental en un estado de agitación terminal.

Agitación Terminal de Antonio Becerro no se contempla: se ingresa como a un pabellón en alerta. La instalación abre un campo de tensión donde lo material y lo simbólico colapsan, donde lo político se filtra como infección y la percepción queda expuesta, sin anestesia.

Por Pablo Asenjo
Crítico, teórico de las artes

En el centro, una yegua taxidermizada reposa sobre los resortes de un colchón rescatado de la intemperie. No hay simulacro: la taxidermia ocurre como rito y como proceso. Es un ensamblaje donde intervienen los verdaderos maestros de la transformación; gusanos, moscas azules, derméstidos, jotes, agentes de una cirugía natural que desarma el cuerpo para devolverlo a otro orden.

En paralelo, el trabajo del maestro Ricardo Vergara fija en liebres, una segunda escala de este tránsito, mientras Becerro compone la escena como un campo operatorio: más de dos años de montaje para producir una imagen límite.

Del vientre de la yegua emergen liebres: no nacen, irrumpen. Saltan, juegan, profanan lo que queda del cuerpo, desplazando la muerte hacia una fábula inquietante, casi clínica. Un pulso de luz roja —cordón LED— bombea como flujo sanguíneo artificial hacia una parrilla luminosa, contaminando el espacio con un estado de emergencia permanente.

El dispositivo es un cubo quirúrgico. Cortinas plásticas de aislamiento, láminas gruesas de frigorífico, transparencia sucia: todo delimita un adentro donde el espectador se vuelve testigo y cuerpo implicado. Se accede por una escalera señalizada, como si se tratara de un protocolo. En el umbral, el diagnóstico no deja margen: un neón rojo insiste, late, sentencia —AGITACIÓN TERMINAL.

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

¿Antonio, el campo ha sido una fuente de pronunciamiento conceptual de tus recientes obras?

Si es un manifiesto, estoy de parte del paisaje y de los animales. Las liebres, incluyendo la yegua. Después de muerta me la donaron para la realización de esta obra. El lenguaje del campo es un orden orgánico con sus éticas de sobrevivencia; perros, ratones, liebres, pájaros, caballos, etc. son parte de un ciclo de un orden superior.”

¿Estás confirmando tú carrera como artista taxidermista?

“La taxidermia “al natural” se plantea como un rito de transformación del cuerpo, donde múltiples agentes participan como protagonistas de un proceso expandido e inevitable de la mutación de todo ser vivo.”

Qué significa Agitación Terminal en esta obra: ¿un estado clínico, un colapso social o una condición existencial contemporánea?

Agitación Terminal es la relación del leguaje simbólico, el control al cuerpo en riesgo. El cuerpo como campo de batalla no decorativo, sin neutralidad. Aunque el termino corresponde a la medicina paliativa, caracterizado con el ultimo impulso del cuerpo antes de morir, la inquietud intensa de salir corriendo.

“Estando en estado de permanente agitación, es inevitable no pensar en la desorientación y colapso del cuerpo social en la cultura occidental que enfrenta, como sociedad, un problema medico existencial. Un modelo como cuerpo social contemporáneo sin salida.”

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

¿Estamos frente a una escena de muerte, de tránsito o de resistencia?

“Todas las anteriores. Siempre se está en tránsito la vida y la muerte, hasta que vence la última como desaparición total de la imagen. La resistencia solo alarga lo inevitable. Aquí la calma incomoda, activa y expone una estética rebelde de belleza salvaje. Es una expresión frontal contemporánea que abre, desborda, afecta y tensiona. Está en el campo de la contradicción en términos de las materialidades como metáforas cifradas. Tecnología ciber punk y taxidermia como recurso primitivo de retención.”

Qué tipo de “paciente” propone la obra: ¿humano, animal o institucional?

Es un golpe de imagen que evidencia la fábula y la muerte, un juego con la idea de lo jerárquico en el tejido contemporáneo, lo institucional como descomposición social del mundo actual. Estamos en un estado terminal. Somos todos pacientes en una misma sala de recuperación, pero en distintas camas. Ojalá los aminales no pasen por el estado de conciencia humana, ojalá que no fuera así para ellos.”

¿Se puede leer la obra como una crítica a la domesticación y control de lo vivo?

“Yo me asumo como animal semi doméstico, casi doméstico, pero no. Ahora me caen hasta bien las moscas más allá de su petulancia y su apariencia. El papel de ellas es depurar la descomposición. No es terrible todo lo que está pasando a nivel mundial.

“Estar vivo se ha vuelto más sin sentido y horroroso que hasta hace un par de meses atrás. La colonización digital nos ha llevado a un adiestramiento del consumo de toda índole, las redes son un dispositivo de control, vulneración de la individualidad y la pérdida de la soberanía del espíritu.

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

¿Qué te parece el panorama respecto de la cultura y sus instituciones en Chile?

“Los artistas siempre estamos en crisis existencial, laboral y económica. Sobre todo económica, con los dramas que ello implica. Estamos en la duda de la aceptación social. Pero, lo que ocurre en la contingencia cultural, me parece que es una pelea entre Ñuñoínos y los de Vitacura.”

¿A qué te refieres?

“Nosotros los del borde, del centro, de las regiones, vemos esta pelea por el poder, entre los “progresistas” y los rubios “terratenientes”. La derecha no solo salió electa por la maquina propagandista, los merluzos, como les dicen, cometieron una serie de errores no forzados. Su arrogancia los llevo a tal punto que su diseño de cultura solo calza con su reflejo. Estos tipos creen que son la cultura misma, por eso se citan y se premian a sí mismos.

“En cambio, esta derecha tiene una oportunidad histórica de demostrar que son algo más que el rodeo, el esquinazo, el folclor, los huasos, la artesanía o los libros de auto ayuda. Si hasta Miguel Serrano, escritor chileno de ultraderecha, afirmaba que el arte, la poesía y la cultura son claves superiores para la idea de nación.

El Nobel Mario Vargas Llosa, de derecha, consideraba que sin libertad de expresión no hay creación genuina. Si esta administración comprendiera que las artes y la cultura son un trabajo legítimo, también para descomprimir…”

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

Los últimos escándalos mediáticos en Chile que cruzan arte, sexualidad/pornografía y censura, especialmente en Valparaíso y Concepción, ¿ese sería la forma descomprimir lo social?

“Justamente son escándalos mediáticos. En Valparaíso y Concepción tú te tropiezas con una piedra y es un escándalo. Esas provincias están en el ombliguismo. En el Parque Cultural de Valparaíso el espectáculo a desplazado al arte como es el caso de Mon Laferte.

“Pero no por estos hechos aislados tienen que castigar la cultura como fenómeno social. Nuestro oficio es una profesión que se expone abiertamente y a veces incomoda. El arte es la piedra angular de la cultura, la imagen de un país como el turismo o la economía, por eso hay que resguardar las obras, el legado de los artistas, no de los CHANTAS.

“Por lo demás, hace bastante tiempo que los espacios culturales son centros de empleo, la empleabilidad llega a las bases de la comunidad. El arte también es una pyme, porque produce intercambio de empleo bien remunerado y es parte de la construcción laboral de Chile. “

El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio está bajo la mira del nuevo gobierno, acusando que el uso de los recursos públicos tiene otras necesidades en emergencias.

“La pregunta es ¿podrán abrir la mente en estos cuatro años?, ¿será posible? Hay que erradicar la idea de que con los fondos se les hace un favor a los artistas. Es absurdo.

“El recorte afecta directamente a la gente. Hay que encontrar un punto medio y llegar a un acuerdo por nuestro Chile. El financiamiento público en el caso del Mincap es la precarización máxima en relación con las otras carteras del Estado.

“La relación del presupuesto de cultura respecto al total del Estado en Chile es paupérrima en términos estructurales. Si no me equivoco, el presupuesto anual aproximado es del 0,4% al 0,6% del gasto público total. En términos simples: de cada $100 pesos del Estado menos de $1 peso va a cultura.”

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

¿Se debería restructurar el Mincap?

La esencia del Ministerio, desde sus inicios, fue apoyar la creatividad, el arte y la cultura. Al poco andar esa lógica se transformó en trámites, exceso de reglas que asfixiaron la creatividad y dio paso a la política de la endogamia.

“Hay un asistencialismo, con desconfianza de parte de los jueces de la concursabilidad, que convirtieron la meritocracia en las migas que caen de la mesa para los perros. Las autoridades que han circulado no se aplican los mismos estándares que exigen a sus subordinados.

El ministerio tiene profesionales de planta con destacada trayectoria, muy capaces, administrativos en ejercicio con visión y responsabilidad, gestores brillantes, ejecutivos idóneos, pero eso se opaca porque las mismas autoridades son poco empáticas y nada inspiradoras.”

Las críticas dictan una acción consentida hacia las artes y la cultura.

“Si, algunas autoridades leen pésimo y no toman en cuenta la relevancia de la cultura de este país a nivel global. Y, claro, nos tratan como adolescentes mimados. Por eso, este ministerio no se puede defender como institución de gloriosa trayectoria que todos quisiéramos abrazar, porque no representa una proyección. Todo es con dolor, es como cargar una cruz de fierro embetunada con grasa.”

Pereces renovado, ya no eres el díscolo punk. ¿Estas más blando desde que te retiraste al campo?

“No me interesa discutir con nadie, vivo más tranquilo. El desmantelamiento del Mincap no solo es un error, se trata del control simbólico de la ideología política por los contenidos. No tienen que decapitar lo poco y nada que se ha logrado en cultura para la gente, se trata de gasto público bien invertido. Estos logros son gracias a los gestores, productores lucidos que trabajan con las comunidades y en la calle.

“Lo único que demuestra esta torpe decisión es que el Mincap nunca ha podido ser una institución con un diseño potente, que sea custodio de las culturas, como identidad nacional. Los ministros fueron actores de teleseries como imagen ambivalente, rostros de hegemonía cotidiana. Los constructores de un imaginario social aspiracional.

“El ministerio no tuvo políticas claras, con proyección, integrador, inspirador. Eso sí, tuvo grandes avances, como: Público y Territorios, puntos de lectura, los departamentos de Ciudadanía y cultura, los días D, Fondart y Paocc que se despliega a lo largo de Chile.”

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

Se cree que los espacios culturales no están bien aprovechados.

El diseño del Ministerio de las Culturas tiene que ser articulador, dar las herramientas para que esto funcione entre lo público, los privados y los que hacen la pega, o sea nosotros. Los Seremis y las Subsecretarias del Ministerio juegan un papel importante en tanto a acciones directas hacia la comunidad respaldando proyectos con trayectoria irrefutable.

“Hay espacios con asignación directa, pero la mayoría se las ingenia para llevar a cabo sus gestiones. La cadena de producción tiene que cumplirse o Chile está condenado a la coreografía de Michel Jackson, un paso para delante y dos para atrás. Así, no se puede avanzar, es como negociar con el humo. Esto es terrible, qué país más triste.”

¿Qué piensas de la decisión de no continuar con la tercera etapa del Gam?

“Su arquitectura y su historia me fascina. Quizás se hicieron muchos edificios para la cultura que, sin una visión integradora, quedaron sin presupuesto para sus programas. A mí me interesan más los contenidos que las mega estructuras culturales que sirven a unos pocos.

La endogamia y las elites están fuera de control en sus alucinaciones. Esto es una pena, porque Chile es una potencia de producción intelectual que alumbra a pesar de ser tercer mundo recargado.”

¿Porque el Centro Experimental Perrera Arte logra 31 años de trayectoria?

“Porque es un espacio gestionado por artista de distintas diciplinas y escuelas. En la actualidad, el equipo femenino ha instalado el criterio desde la calle a la academia. El Centro Cultural Perrera Arte es independiente y ocupa el 100% de su infraestructura cultural a toda máquina con un equipo humano calificado.

“No solo somos difusores de las artes, como la mayoría de los espacios, sino que producimos obras profesionalmente, ahí marcamos una diferencia notable con otros espacios. Porque creemos en el arte como puente de cultura hacia el imperativo social.

“A eso hay que sumar nuestros socios y aliados con quienes compartimos planes, ideas, producciones que sucumben en ejercicios de obra compartida hacía la gente.”

Agitación Terminal, de Antonio Becerro

¿Entonces tu obra Agitación Terminal es un final o el síntoma de algo que recién comienza?

“Estamos viviendo un capitalismo que pierde democracia por la torpeza de la autorreferencia de los poderes facticos. El progresismo cultural en Chile, que en su origen se levantó como una fuerza de democratización simbólica y acceso a las artes, ha derivado con el tiempo en un dispositivo de elitización que reproduce las mismas lógicas de exclusión que decía combatir. Esta gente entregó en bandeja la vecindad al señor Barriga.

El hedonismo está instalado en la clase política y en el ADN de la sociedad del espectáculo. En mi experiencia, la gente más moralista y de paraciencia sencilla es la peor. El narcisismo cada uno lo vivirá a su manera, pero la Agitación Terminal es el síntoma final.”