Más que mostrar y/o denunciar un arte para infiltrarse y realizar trabajo de inteligencia, este valioso montaje teatral muestra el uso de técnicas para manipular y convertir a personas necesitadas de empleo y con algunas alteraciones sicológicas en efectivas máquinas represivas.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

Para lograrlo, “Jugar a la guerra” utiliza sorpresivos recursos en clave de comedia -aunque drama y tragicomedia también aparecen- que grafican el deseo de la compañía La Jeanette de buscar nuevas formas escénicas.

Con este mismo impulso la obra amplía y pone luz a un área gris para la sociedad y en los canales de conexión entre ésta y el “oscuro universo” de los agentes policiales encubiertos que, para asegurar el éxito de los operativos, se infiltran para detectar y recoger información de los variados sectores definidos como enemigos.

“Jugar a la guerra”, inspirado en un hecho real, es la tercera obra de la compañía La Jeanette que dirige Juan Pablo Troncoso (“Aquí no se ha enterrado nada” y “La Leva”, ambas de Leonardo González”), trabajada también en los talleres del Programa Internacional de Dramaturgia del Royal Court Theatre.

Desdoblamiento y crisis

La protagonista de este montaje es una actriz cesante que acaba de ser reclutada para encabezar un taller de teatro para policías que trabajarán de manera encubierta.

Tiene el vivo deseo de traspasar a hombres y mujeres del curso ciertos conocimientos técnicos para crear, caracterizar e interpretar personajes aptos, en este caso, para infiltrarse en el tráfico de droga, bandas de asaltantes, trata de personas y, especialmente, en las protestas y organizaciones políticas y sociales.

Sin embargo, en este proceso que incita al desdoblamiento y ser distinto a lo que cada uno es, los talleristas no pueden escapar del estado de crisis que viven y transportan, por lo que las clases corren el peligro de caer en un ambiente ingobernable que puede afectar a la propia instructora.

Una situación que la obra acentúa promoviendo una doble y contradictoria dislocación cuando en nombre de la llamada “seguridad interior del Estado” se sugiere cometer delitos o, por el contrario, surgen algunos atisbos de reflexión y conciencia.

Jugar a la guerra
Patricio Melo-GAM

Fallo humano

Entre los recursos utilizados, llama la atención la forma como el director alude a la disolución del perfil personal para que los futuros infiltrados actúen sólo pensando en las órdenes recibidas.

“Todos somos Ana” (el nombre de la actriz-profesora) parecen decir los policías cuando se presentan, dejando el ser propio aplastado, escondido o a la deriva, presionado por el gesto autoritario excesivo que se da también en la actividad teatral.

La obra también considera el denominado “fallo humano”, ese fenómeno existencial que tiene la posibilidad de emerger cuando durante el proceso de adoctrinamiento represivo las personas disfrutan del inevitable espacio libre que se produce.

Entonces, a través del gesto corporal, indecisiones aparentes o conductas agresivas, aparecen con fuerza en algunos el sinsentido del entorno, las oposiciones internas e, instintivamente, la idea de ser parte de una comunidad ajena al aprendizaje que se recibe.

Todo esto desarrollado con una dinámica escénica más cercana a lo cotidiano que muestra y esconde su tejido, y que enfatiza que el ejercicio de la violencia siempre intenta vestirse como práctica natural y sin consecuencias, siendo por definición un instrumento esencial para el control público ilegítimo de las personas y la sociedad.

Jugar a la guerra
Patricio Melo-GAM

Jugar a la guerra

Dramaturgia y dirección: Juan Pablo Troncoso
Diseño integral: Manuela Mege
Elenco: Ignacia Agüero, Carlos Briones, Ricardo Montt, Constanza Muñoz, Valentina Nassar y Agustín Sanhueza

Diseño sonoro: Catalina Anguita
Producción: Paulina Gómez
Fotografía: Patricio Melo-GAM
Apoyo: Goethe Institut Chile / Centro Cultural España.

C. C. Gabriela Mistral. GAM.
Alameda 227, Santiago
Viernes y sábado, 20.30 horas.
Entrada general $ 5.000; adultos mayores $ 3.000.
https://ticketplus.cl/events/jugar-guerra