Artes y Cultura
La Bataclan exorciza sus fantasmas y abre sus puertas para recibir a sus sobrevivientes
Publicado por: Emilio Contreras
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Hubo quien quedó paralizado, otro que lloró y quienes recorrieron de nuevo el camino tomado aquella noche para escapar de los yihadistas en la sala de conciertos parisina Bataclan; meses después los sobrevivientes han regresado a los lugares del atentado del 13 de noviembre de 2015.

Dej√© un Bataclan monstruo sanguinario con colmillos que trataban de comerme”, recuerda la vicepresidenta de la asociaci√≥n de v√≠ctimas Life for Paris, Caroline Langlade. “Y, al final, era s√≥lo una sala con paredes donde sucedi√≥ algo tr√°gico. No es el edificio que es tr√°gico“, contin√ļa.

En su recuerdo las escaleras que hab√≠a subido para refugiarse en los camarines ten√≠an forma de caracol y eran de madera. Durante la visita, se da cuenta de que son “como siempre han sido: rectas y de hormig√≥n“.

Junto con otra organizaci√≥n de v√≠ctimas, la asociaci√≥n de Langlade organiza desde marzo “momentos de recogimiento, confidenciales e √≠ntimos” para los sobrevivientes del ataque perpetrado por el comando yihadista que entr√≥ en el Bataclan durante el concierto del grupo estadounidense Eagles of Death Metal.

En la primera sesi√≥n, a principios de marzo, participaron cerca de 130 personas. La segunda, a principios de octubre, reuni√≥ 260. Algunos vinieron desde lejos: Estados Unidos, Holanda, Escocia o Espa√Īa.

23 de noviembre: homenajes a las víctimas del atentado al Bataclan
23 de noviembre: homenajes a las víctimas del atentado al Bataclan | Agencia AFP

El 13 de noviembre, 90 espectadores fueron masacrados por tres yihadistas durante una toma de rehenes interminable, mientras que otros dos comandos sembraban la muerte en otras partes de París y en el Estadio de Francia (Saint-Denis). En total, 130 personas fueron asesinadas en los peores atentados jamás cometidos en Francia.

La salida de emergencia estaba a siete metros, pero en mis recuerdos me parec√≠a una distancia infinita“, cuenta Maureen, de 28 a√Īos, que necesitaba “recuperar la posesi√≥n del lugar“. “Estoy volviendo, nadie me lo impuso, y esto es una forma de victoria sobre lo que vivimos aquel d√≠a“, afirma.

Seg√ļn una organizadora, “algunos incluso se acostaron en el ‘foso’ de la sala, se arrastraron y rehicieron el camino recorrido, se colocaron all√≠ donde se hab√≠an escondido“.

Esta recuperaci√≥n del espacio tiene un “efecto tranquilizador”, constata Florence Deloche-Gaudez, de la c√©lula de urgencias m√©dico-psicol√≥gicas, presente en cada visita. Ello “pudo hacerles revivir el momento, volver a sentir las sensaciones: los ruidos, los olores, las im√°genes, el miedo… Algunos se paralizaron, otros iban y ven√≠an y rehac√≠an el camino recorrido“.

13 de noviembre: Una mujer deja flores en nombre de las víctimas del atentado, afuera del Bataclan
13 de noviembre: Una mujer deja flores en nombre de las víctimas del atentado, afuera del Bataclan | Agencia AFP

Pero, seg√ļn explica, los sobrevivientes “pudieron prepararse” y estaban acompa√Īados por psic√≥logos. Tambi√©n “pod√≠an intercambiar con otras v√≠ctimas presentes“, en particular “con agentes de seguridad del Bataclan que respond√≠an a sus preguntas“, cuenta Deloche-Gaudez.

Considera que “para ellos, que vivieron una experiencia real de muerte, esto los ayuda a salir de la impotencia y a atenuar el trauma“. Algunos “en se√Īal de duelo quer√≠an colocarse en el mismo lugar en el que muri√≥ su familiar“.

Reconstruir lo vivido

Desde enero, algunas v√≠ctimas expresaron el deseo de volver al Bataclan. Un pedido al que respondieron las asociaciones de v√≠ctimas, en total discreci√≥n. Por grupos de cinco o seis, las v√≠ctimas o familiares de personas fallecidas pudieron ingresar en la sala a√ļn en obras de restauraci√≥n. En el lugar, hay una decena de psic√≥logos y bomberos, y v√≠ctimas que a veces se quedan “hasta una hora”, explican desde Life for Paris.

Algunas velas, cartas o flores son depositadas en el lugar. Desde el Bataclan, que reabrir√° en noviembre, cuentan que “trataron de respetar los diferentes pedidos de las v√≠ctimas y de responder ni bien era posible“.

Algunos ten√≠an dudas sobre el efecto de este regreso. “Cuando se hace algo as√≠, no se sabe para nada lo que va a pasar. Al salir, me sent√≠ m√°s serena… Puede parecer macabro, pero la reconstrucci√≥n ayuda” a recuperarse, reconoce Maureen.

Deloche-Gaudez recuerda tambi√©n a “todos aquellos que no pod√≠an o no quer√≠an venir“, “a los que dicen ‘no volver√© a pisar el Bataclan, para m√≠ es un cementerio, una tumba‘”.

Est√°n tambi√©n los que prefieren otras circunstancias, como Anthony, de 37 a√Īos: “al Bataclan quiero volver para ver conciertos y, sobre todo, no estar rodeado de v√≠ctimas. Cada cual lo vive a su manera“.

Despu√©s de los atentados, algunas v√≠ctimas hab√≠an tomado la costumbre de acercarse diariamente al Bataclan para recogerse. Transe√ļntes, turistas y vecinos tambi√©n llegan como pelegrinos delante de la sala y dejan flores, velas, dibujos, peluches y mensajes sobre la acera.

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