Opinión
Bolivia y su demanda mar√≠tima. Llevar a Per√ļ ante La Haya
Publicado por: Tu Voz
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Por Rony N√ļ√Īez Mesquida
Analista y Observador Internacional

1.- La contradicción de la política bilateral Chilena

El d√≠a en que el mundo entero presenci√≥ c√≥mo la Corte Internacional de Justicia de la Haya echaba por tierra la pretensi√≥n del Estado Chileno, de poner fin al juicio demandado por Bolivia, rechazando su excepci√≥n preliminar que objetaba la competencia del tribunal, pretendiendo evitar de este modo, se conociera el fondo de la demanda deducida del pa√≠s altipl√°nico, situ√≥ a Chile en el peor de los escenarios posibles. Abriendo un litigio sobre un tema supuestamente zanjado hace m√°s de 110 a√Īos. As√≠ Evo Morales, Presidente de Bolivia, se anot√≥ un triunfo, aunque parcial, ciertamente hist√≥rico, avanzando m√°s que cualquier otro presidente en la historia republicana de su pa√≠s.

En efecto, si bien desde el punto de vista de los intereses de Chile, la sentencia pronunciada salvaguarda la integridad territorial en virtud de lo acordado en el tratado de 1904, anterior a la competencia establecida en el Pacto de Bogot√° de 1948, y sobre el cual no hay controversia alguna, al ser expresamente omitido por la estrategia jur√≠dica boliviana, abre sin embargo, un escenario que obliga a Chile a justificarse ante la comunidad internacional consultando a la Corte: Por qu√©, si Chile y Bolivia al suscribir un tratado internacional, cediendo el segundo total y perpetuamente los territorios conquistados por Chile, producto de la Guerra del Pac√≠fico se suscita, sin embargo, una serie de negociaciones que centraron la discusi√≥n bilateral en el denominado ‚ÄúTema Mar√≠timo”, con posterioridad a la suscripci√≥n de dicho tratado.

2.- Los derechos expectaticios y el bloqueo peruano

El principal error chileno al reducir la discusi√≥n del tema mar√≠timo a una cuesti√≥n exclusivamente bilateral, soslay√≥ un factor no considerado a mi juicio al momento de enfrentar el presente litigio en curso: Que el ‚Äúderecho expectaticio‚ÄĚ de negociar una salida al Oc√©ano Pac√≠fico para Bolivia, depende de Per√ļ y no de Chile. Dicha cuesti√≥n, efectivamente se pact√≥ entre Chile y Per√ļ en el Tratado de 1929, en el sentido que cualquier salida soberana de Bolivia debe necesariamente pasar por el consentimiento expreso del pa√≠s incaico.

De esta forma, y la historia da cuenta de ello, las dos veces que m√°s cerca se ha estado de dar soluci√≥n a la demanda de Bolivia, que termine con su mediterraneidad, en los a√Īos 1950 y 1975, fue bloqueada no por Chile, quien cre√≥ las condiciones para dichos acercamientos, sino por el Estado Peruano. Para el cual, el mantener el estado actual de las fronteras con nuestro pa√≠s, es y ser√° una vital prioridad geopol√≠tica, sin la cual hubiera impedido o dificultado en demas√≠a el diferendo resuelto por la misma Corte, sobre el l√≠mite mar√≠timo entre ambos pa√≠ses.

En tan peculiar soluci√≥n, con fecha 27 de enero de 2014, la Equidad como fuente formal de derecho internacional, jug√≥ un rol clave, m√°s all√° incluso de los tratados suscritos, donde Chile preliminarmente, al igual que en el actual litigio, planteaba que ‚Äúno hab√≠a cuestiones pendientes sobre el tema de l√≠mites mar√≠timos con Per√ļ‚ÄĚ.

De esta forma, el dirigir los dardos contra Chile, otorga r√©ditos inmediatos a Evo Morales, desde el punto de vista de su pol√≠tica interna, que contrasta con la postura cada vez m√°s aislada de nuestro pa√≠s, en el concierto latinoamericano frente a las crecientes simpat√≠as de la postura boliviana. Dando cuenta a estas alturas de una obviedad: No basta con reducir la defensa a consideraciones √ļnicamente jur√≠dicas y formales, el d√©ficit chileno evidenciado en lo que va del juicio en curso, es de orden pol√≠tico.

En efecto, el posicionamiento internacional y sistem√°tico de la hist√≥rica demanda boliviana, cuesti√≥n de estado para ellos, cualquiera sea el color pol√≠tico que ha encabezado su gobierno, y que ha aprovechado toda instancia multilateral para hacerla presente, puede presumir un escenario impensado para buena parte de la clase pol√≠tica chilena. A saber, estar obligados a sentarse a negociar con Bolivia. Es decir, con la supuesta ‚Äúparte vencida‚ÄĚ.

De este modo, y desde el punto de vista de la negociación, como instrumento que anticipa tácticamente los posibles escenarios para dar solución a una controversia, es imperioso que Chile ante una posible derrota, a mi juicio cada vez más evidente, debe anticiparse e incorporar un arista política que permita balancear la correlación de fuerzas: Supeditar cualquier escenario de negociación con Bolivia a una cuestión previa de carácter irrenunciable que permita poner término al presente juicio, incluso en forma anticipada, evitando de esta manera el desprestigio de Chile ante un nuevo revés, pasando del histórico vencedor de la Guerra del Pacífico, al actor obligado a pactar por orden del máximo tribunal de Naciones Unidas, y la exigencia que dicho escenario sea factible.

Bolivia previamente debe demandar a Per√ļ, ocupando id√©ntico argumento y estrategia jur√≠dica, por haberse negado a conceder el ‚Äúderecho expectaticio‚ÄĚ que da cuenta de la demanda Boliviana contra Chile, al bloquear hist√≥ricamente toda posible expectativa boliviana que ha imposibilitado cambiar el actual estatu quo.

Es justamente dicho escenario, el que desde Palacio Pizarro tanto preocupa, y que h√°bilmente debiera provocar Chile, desviando t√°cticamente el centro de la resoluci√≥n del conflicto, radicado hasta este momento √ļnicamente en su responsabilidad hacia un tercero, Per√ļ, quien es el que realmente tiene la llave en sus manos, y que ha provocado el real perjuicio a Bolivia.

3.- La crisis política de Ollanta Humala y el fantasma del fujimorismo

El escenario pol√≠tico actual del Per√ļ, donde el Presidente Humala quien logr√≥ casi el 52% de los votos, con los cuales fue electo el a√Īo 2011, en balotaje contra Keiko Fujimori, hija del ex presidente, hoy condenado por delitos de lesa humanidad, por los que cumple condena, Alberto Fujimori, tuvo como principal argumento pol√≠tico de campa√Īa, el evitar que el ‚ÄúFujimorismo-Montecinista‚ÄĚ volviera a ocupar la m√°xima magistratura del Per√ļ, logrando un amplio y transversal apoyo pol√≠tico. Dicho escenario contrasta con el escaso 14% de apoyo, seg√ļn consigna el diario La Rep√ļblica en Septiembre de este a√Īo, lo cual lo sit√ļa en un escenario de debilidad, que se agudizar√≠a frente a una eventual demanda Boliviana ante la Corte Internacional de Justicia, como ya se expuso.

De esta forma, Chile astutamente pasar√≠a con este hecho pol√≠tico (la demanda Boliviana al Per√ļ), a obligar precisamente a Humala, a tomar posici√≥n respecto de cu√°l ser√≠an los argumentos de la defensa del Per√ļ. En ese escenario, y con una ya desatada campa√Īa presidencial establecida para Abril de 2016, con Keiko Fujimori liderando los sondeos de intenci√≥n de voto, impactando no s√≥lo el actual escenario pol√≠tico, sino agregando una variante determinante de cara a los pr√≥ximos comicios, hasta ahora impensada, desnudando a Humala y al resto de los candidatos, a los que se ha sumado Alan Garc√≠a, oblig√°ndolos a demostrar realmente de qu√© est√°n hechos.

Tendencias Ahora