Opinión
La red de arrastre estatal: la influencia empresarial del Grupo Angelini
Publicado por: Tu Voz
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Autores
Sebasti√°n Caviedes Hamuy
Investigador del Centro de Estudios de la Fundación Nodo XXI
Licenciado en Sociología de la Universidad de Chile.
Andrés Bustamante
Investigador del Centro de Estudios de la Fundación Nodo XXI
Sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Autorizado para su publicación en BioBioChile

Este art√≠culo pertenece a la edici√≥n N¬į8 de los Cuadernos de Coyuntura que elabora el Centro de Estudios de Fundaci√≥n Nodo XXI1. Se indaga en el proceso que da origen a la formaci√≥n del Grupo Angelini, desde sus inicios en la pesca hasta su consolidaci√≥n tras la adquisici√≥n de empresas reprivatizadas durante la dictadura, analizando el significativo peso que tiene el apoyo del Estado en el proceso que lo catapulta a los primeros lugares de riqueza en el pa√≠s. Ello permite, adem√°s, entender la forma en que el grupo se relaciona con el Estado, dando cuenta de las redes que vinculan al grupo con la pol√≠tica y que han sido visibles, de modo transversal, por la defensa abierta de sus intereses tanto en el sector pesquero como forestal-celulosa.

Si bien la relaci√≥n entre el inter√©s empresarial y la pol√≠tica es una condici√≥n inherente a la propia constituci√≥n y mantenci√≥n de los grupos empresariales chilenos, han sido los esc√°ndalos de los √ļltimos a√Īos los que han resituado el tema, en base a los estragos causados por las boletas ‚Äúideol√≥gicamente falsas‚ÄĚ. En el √ļltimo tiempo, la hebra m√°s visible de tal v√≠nculo ha tenido al caso Corpesca y a los aportes de empresas a la pre-campa√Īa de Bachelet como ejes del debate. Su punto en com√ļn, evidenciar el accionar de uno de los principales grupos empresariales en la pol√≠tica chilena: el Grupo Angelini.

Aunque retratado por la prensa como un emprendedor alejado de la contingencia y de la vida social, tales hechos, así como las permanentes apariciones que debió realizar a propósito de la defensa de sus intereses pesqueros y forestales, muestran que Anacleto Angelini y el conglomerado que fundara han gozado de una capacidad de interlocución con la política tanto o más aceitada que la de otros grupos económicos, aun cuando sus redes parezcan menos visibles que las de grupos como Matte o Luksic.

Anacleto Angelini

Anacleto Angelini

Por este motivo, se indaga en el modo en que los Angelini se han insertado en el entramado del poder, dando cuenta de los principales rasgos de su proceso de instalaci√≥n y crecimiento, y del tipo de estrategia de inserci√≥n econ√≥mica que han usado para adquirir el tama√Īo con que se presentan hoy en d√≠a. Tales preguntas, sin embargo, no pueden responderse sin caracterizar la forma en que el grupo se ha relacionado con el Estado y la pol√≠tica, relaciones que han operado como eficientes instrumentos para impulsar su proceso de acumulaci√≥n capitalista.

Haciéndose un nombre: las estrategias empresariales del Grupo Angelini

Nacido como hijo de un comerciante de trigo, la historia empresarial de Anacleto Angelini comienza en 1935 cuando se instala en Abisinia (en la actual Etiopía), colonia recientemente anexada por la Italia de Mussolini, y estudia ingeniería comercial dedicándose paralelamente al comercio de sal. Durante dicha estadía estalla la Segunda Guerra Mundial, tomando los británicos el control de la región africana, mientras Anacleto acaba en un campo de concentración. En 1945 logra escapar en un barco y volver a Italia, aunque viendo las escasas posibilidades de un país en ruinas, decide emigrar a Chile, al parecer por recomendación de algunos amigos italianos. Se instala en Santiago en 1948.

Ya en Chile, una de sus primeras incursiones empresariales es la creaci√≥n de Pinturas Tajamar, en alianza con socios italianos y chilenos, cuesti√≥n que logra al traer maquinarias y equipos desde Italia, a partir de un capital inicial de US$ 100.000 que obtuvo como pr√©stamo de un amigo italiano a quien conoci√≥ en su periplo por √Āfrica.

Anacleto Angelini

Anacleto Angelini

Tras tres a√Īos de funcionamiento, Anacleto vende su participaci√≥n a sus socios chilenos y al a√Īo siguiente (1952), junto a su amigo y socio Giuseppe Franchini, crea la Empresa Constructora Franchini y Angelini Limitada, dedicada a la construcci√≥n de edificios tanto residenciales como comerciales. La participaci√≥n en esta empresa es cedida a su socio en 1959, para dedicarse a sus otras √°reas de negocio que crec√≠an de manera significativa.

Durante este periodo, Angelini también participa en la creación del Banco Nacional del Trabajo, aunque posteriormente no haya orientado la acción del grupo hacia el sector financiero. Junto con ello, incursiona en el rubro agrícola al adquirir parte del fundo La Fortuna de Curicó y al desarrollar algunas plantaciones frutales en la zona central a través de Inversiones Siemmel.

Es su irrupci√≥n en la pesca, sin embargo, es la que le permite dar uno de los dos saltos que impulsan al grupo a formar parte del gran empresariado nacional. En 1956, junto a su hermano Gino, viaja a Arica para concretar su primer gran negocio al ingresar como socios a la Empresa Pesquera Ricardo de Varenne (Eperva), por recomendaci√≥n de su propietario, quien buscaba una inyecci√≥n de capital para revitalizar el negocio. Tras constatar el precario estado en que se encontraban las instalaciones, Anacleto viaja al Per√ļ para interiorizarse sobre el proceso de producci√≥n de harina de pescado. Aquello signific√≥ la incorporaci√≥n de nueva tecnolog√≠a a la industria, incluyendo cascos met√°licos a los barcos de madera, redes industriales y gr√ļas motorizadas.

Los buenos resultados de este acierto en las costas arique√Īas llevaron al Gobierno de Jorge Alessandri a solicitarles desarrollar la pesca en Iquique, impulsando la apertura de una segunda planta de Eperva en dicha ciudad. A ello se sum√≥ que la Corfo, a mediados de los sesenta, le entregara la administraci√≥n de la Pesquera Indo, en ese momento en quiebra, de la cual compr√≥ el 40% en 1968, control√°ndola en su totalidad a√Īos m√°s tarde.

En este contexto, a fines de los a√Īos setenta el Grupo Angelini ‚Äďconformado por Anacleto y su hermano Gino- aparece consolidado en el cuarto lugar de los grupos econ√≥micos nacionales, como parte de los 17 grupos econ√≥micos menores tras los 3 de mayor tama√Īo (Cruzat-Larra√≠n, BHC y Matte). Su patrimonio se calculaba en US$ 140 millones de la √©poca, cifra que si bien se alejaba de los US$ 1.000 millones con que lideraba el Grupo Cruzat-Larra√≠n, los hac√≠a relevante toda vez que tal fortuna contaba con el resguardo del bajo endeudamiento, fortaleza que les har√≠a resistir de mejor forma la crisis econ√≥mica que entre los a√Īos 1981-82 reconfigur√≥ el mapa de la extrema riqueza. El salto logrado por Angelini durante la d√©cada era evidente: si al comienzo controlaba cuatro empresas (Pesquera Eperva, Pesquera Indo, Cholgu√°n y Grace y C√≠a.), al terminar los sesenta participaba en un total de 26, controlando 16 de ellas.

Si bien este salto implicó también su apertura hacia otros rubros, como el de los seguros (controla el 59% de Seguros Cruz del Sur y el 96% de Seguros La Previsora) y el aumento de las empresas ligadas al sector forestal (adquiere el 18% de MASISA, el 100% de Sociedad Forestal Siberia y el 25% de Laminadoras de Maderas), la pesca siguió siendo su principal fuente de acumulación: a Pesquera Eperva e Indo (en las que aumenta su participación de 51% a 63% y de 38,% a 89%, respectivamente), sumó Empresa Pesquera Iquique y Empresa Pesquera Chilemar. En conjunto, a 1978, estas cuatro empresas representaban un patrimonio de aproximadamente US$ 101 millones, de los cuales casi US$ 76 millones correspondían al grupo8. Angelini se consolidaba como líder del sector.

Agencia UNO

Agencia UNO

El ‚Äúnegocio de su vida‚ÄĚ no necesita riesgo

As√≠ llam√≥ El Mercurio, en una cr√≥nica del a√Īo 2002, al negocio que Anacleto Angelini logr√≥ concretar en 1985, a los 72 a√Īos, y que signific√≥ catapultar al conglomerado a la cima del ranking de millonarios locales: la compra de Copec. Una compra que se hizo, al igual que otras privatizaciones y reprivatizaciones de empresas del ‚Äú√°rea rara‚ÄĚ de la econom√≠a, en condiciones muy ventajosas y a precios m√≥dicos, generando un subsidio tan significativo a la riqueza privada, que rompi√≥ con los moldes de su supuesto ‚Äúesp√≠ritu emprendedor‚ÄĚ.

Tras sortear con √©xito la crisis de principios de los ochenta, los Angelini observaron el derrumbe del Grupo Cruzat-Larra√≠n, propietarios de Copec en ese entonces. Previamente, la compa√Ī√≠a se hab√≠a expandido fuera del negocio de los combustibles, adquiriendo en 1976 las empresas que actualmente conforman Celulosa Arauco y Constituci√≥n (Celco), as√≠ como la Pesquera Guanaye en 1980, y algunas empresas de distribuci√≥n el√©ctrica a partir de la licitaci√≥n de Endesa en el mismo a√Īo. La ca√≠da en desgracia de sus propietarios supuso para Angelini la posibilidad de comprar a la Corfo el 14% de las acciones del conglomerado, a un precio muy por debajo del valor libro.

Siguiendo a Fazio, la reprivatizaci√≥n de Copec se produjo del siguiente modo: en primer lugar se llam√≥ a una licitaci√≥n p√ļblica, pero el gran paquete accionario fue vendido d√≠as antes de que la misma se realizase, con un precio menor al del patrimonio valorizado. Posteriormente, fueron vendidos nuevos paquetes a un precio mucho mayor al pagado por Angelini. En un tercer movimiento, Angelini se asoci√≥ con capitales extranjeros para la compra de un porcentaje del paquete original, pagando un precio cuatro veces mayor al pagado por el grupo anteriormente. La consecuencia fue que las utilidades generadas por Copec en esa √©poca permitieron a Angelini recuperar r√°pidamente la inversi√≥n inicial.

En 1987, en el marco de esta misma operaci√≥n, Angelini cre√≥ junto a Carter Holt Harvey, Inversiones Los Andes, propiedad de ambos grupos en partes iguales. Tras un aumento de capital, se logran cancelar las deudas de Copec y comprar nuevos paquetes accionarios, lo que permite que esta sociedad logre el control del 60% de la empresa. Adicionalmente, debido al desconocimiento del negocio de los empresarios neozelandeses, se cedi√≥ a Angelini la administraci√≥n de Copec y sus filiales por 20 a√Īos. Este pacto de accionistas se vio cuestionado cuando Carter Holt Harvey quebr√≥ y fue adquirida por la International Paper en 1993, esta √ļltima una de las l√≠deres internacionales del negocio forestal. Tras una serie de batallas judiciales, Angelini logr√≥ comprar la participaci√≥n de sus socios para hacerse con el control mayoritario de Copec, pagando US$ 1.233 millones.

De esta forma, Angelini logr√≥ hacerse del control de una empresa que, al a√Īo 2005, ten√≠a un patrimonio burs√°til de US$ 9.807 millones, fortaleciendo su posici√≥n dominante en el sector pesquero, a la vez que asum√≠a un dominio absoluto del sector forestal a trav√©s de Celco. Todo ello explica que, a principios de los noventa, Angelini rompa la barrera de los US$ 1.000 millones de riqueza personal, logrando su aparici√≥n en el ranking Forbes.

La herencia y la desaceleración de Angelini

Antes del fallecimiento de Anacleto Angelini, producido en agosto de 2007, se había comenzado a delinear la sucesión en la administración de las empresas de su propiedad. Dado que su matrimonio con María Noseda no dejó hijos, serían los hijos de su hermano Gino, Roberto y Patricia, quienes asumirían esta función. En efecto, a medida que Anacleto declina en su participación en los negocios, Roberto comienza a asumir protagonismo. A principios de esa década se crea Inversiones Angelini, a través de la cual se manejarán las diferentes operaciones del grupo y de la cual Anacleto poseía un 21%, mientras su esposa contaba con un 15% y sus sobrinos con un 12% cada uno. A la muerte del fundador, una serie de hitos legales se suceden, comenzando en 2007 con la apertura de su testamento, el cual deja instrucciones detalladas respecto del criterio de sucesión.

En la ejecuci√≥n de lo estipulado, la viuda de Angelini reduce su participaci√≥n en la mencionada sociedad a un 10,94%, mientras Roberto y Patricia administran el 74,32% de la misma, dado que, adem√°s de su participaci√≥n directa, administran de manera fiduciaria el 33,1% que heredaron sus 7 hijos -o ‚Äúsobrinos nietos‚ÄĚ de Anacleto-, quienes solo podr√°n disponer de esas participaciones al morir sus padres.

Roberto Angelini

Roberto Angelini

En la actualidad, los Angelini agrupan sus activos fundamentalmente a través de AntarChile. De ella se derivan, a través de una serie de relaciones de propiedad, Corpesca y Empresas Copec. Respecto de la primera, durante el ejercicio 2014, logró una utilidad de US$ 16,6 millones y ventas consolidadas por US$ 805 millones.

En la pesca extractiva se capturaron 755 mil toneladas de especies pelágicas y se procesaron 627 mil toneladas. En cuanto a la producción, la empresa produjo el 37% de la harina de pescado a nivel nacional (141 mil toneladas) y el 7% del aceite de pescado (10 mil toneladas).

Empresas Copec, por su parte, se estructura a partir de los segmentos Forestal (Celulosa Arauco y Constitución) y Combustibles (Copec, Abastible, Metrogas), además de otras inversiones.

Al cierre del ejercicio 2014, exhibe un patrimonio de US$ 10.336 millones y una ganancia de US$ 855 millones, de las que el sector Forestal aporta el 50,5% (US$ 431 millones) y el sector Combustibles el 33,6% (US$ 287 millones).

La mirada general sobre el patrimonio tambi√©n muestra otro rasgo de este per√≠odo. No obstante su liderazgo indiscutido en varios sectores de la econom√≠a, el Grupo Angelini ha ido cediendo terreno frente a la arremetida de otros grupos econ√≥micos. En el ranking Forbes de 1996, Anacleto Angelini figuraba como la mayor riqueza del pa√≠s, con US$ 2.300 millones, seguido de cerca por Andr√≥nico Luksic (US$ 2.200 millones) y Eliodoro Matte (US$ 1.700 millones). Ya en el ranking del a√Īo siguiente, el liderazgo lo asumi√≥ Luksic, con US$ 2.600 millones frente a los US$ 2.200 millones de Angelini.

Por otra parte, las cifras del Centro de Estudios en Economía y Negocios (CEEN) de la UDD permiten estimar el patrimonio bursátil del Grupo Angelini en US$ 3.310 millones, muy por debajo de los US$ 10.390 millones del Grupo Luksic y los US$ 6.665 millones del Grupo Matte19. Si bien tanto las cifras como las posiciones relativas pueden mostrar variaciones importantes en el corto plazo, dependiendo de las características del ciclo económico y por ende afectando el rendimiento que tengan los diferentes sectores de la economía, es claro que la apuesta de Luksic por la minería y el sector financiero ha cambiado el ordenamiento que existía durante los noventa.

Los Angelini ante la política y el medioambiente

A√ļn cuando Anacleto Angelini siempre quiso mostrarse como un empresario de bajo perfil y emprendedor, quiz√° su conglomerado sea el m√°s expuesto y m√°s rentista de todos.

Como en todo ascenso veloz ‚Äďsobre todo con una dictadura de por medio-, el tama√Īo del poder y la riqueza alcanzada por el Grupo Angelini no es fortuito ni fruto solo del esfuerzo personal. Se construye, por el contrario, sobre una sistem√°tica renovaci√≥n de beneficios econ√≥micos estatales, que le otorgan acceso a explotar los recursos naturales bajo condiciones privilegiadas ‚Äďen t√©rminos tributarios, laborales y de inversi√≥n- y, no pocas veces, oligop√≥licas.

Hoy, de la mano de su sobrino Roberto, aquello vuelve a reflejarse. Cuando la senda de crecimiento iniciada a comienzos del nuevo siglo comienza a agotarse, la urgencia por un reimpulso para iniciar un nuevo ciclo de acumulación capitalista reactiva los canales por los han sido logrados y defendidos tales beneficios.

La Ley de Pesca en tres actos

Tras lo avanzado en dictadura, el Grupo Angelini necesitaba de un sustento político en democracia para mantener sus beneficios. El tránsito para lograrlo implicó un mayor involucramiento en la política contingente del empresario italiano, tanto para defender la posición dominante lograda previamente como para profundizarla con la venia de las fuerzas políticas concertacionistas.

El v√≠nculo con estas √ļltimas se construy√≥ sobre el propio nacimiento de la coalici√≥n. En efecto, Angelini prest√≥ apoyo econ√≥mico a la campa√Īa del No, siendo uno de sus m√°s conspicuos y secretos financistas.

Lo un√≠a a la naciente Concertaci√≥n, sin embargo, un nexo a√ļn m√°s antiguo, originado en la simpat√≠a de Angelini por el proyecto democratacristiano de los a√Īos sesenta y que le granje√≥ una amistad con Eduardo Frei Montalva, a quien lleg√≥ por intermedio de la familia Zald√≠var Larra√≠n, una de las m√°s tradicionales de la Falange.

Manteniendo el car√°cter pragm√°tico y no ‚Äúideol√≥gico‚ÄĚ de su adhesi√≥n a los gobiernos de turno, en su relaci√≥n con la Concertaci√≥n los miembros de esta familia han sido fundamentales. Ellos han sido clave, adem√°s, para la mantenci√≥n de su posici√≥n dominante en el sector pesquero, del cual la propia familia se ha visto beneficiada. Mientras, varios miembros trabajan o son accionistas de las pesqueras del grupo, tanto Andr√©s como Adolfo Zald√≠var ‚Äďfallecido en 2013- han actuado a favor del Grupo Angelini en el Congreso.

Adolfo Zaldivar

Adolfo Zaldivar

Dentro de los episodios que dan cuenta de esto, el primero se produce a comienzos de los noventa, cuando Patricio Aylwin trata de impulsar una nueva normativa pesquera. La sola decisi√≥n gener√≥ la reacci√≥n inmediata de los industriales que denunciaron un ‚Äúcambio en las reglas del juego‚ÄĚ, a pesar de la escasa regulaci√≥n existente en el sector. All√≠ se inici√≥ un fuerte lobby del propio Angelini sobre el Presidente de la Rep√ļblica, a la vez que desde el propio partido oficialista el clan Zald√≠var ejecutaba maniobras comunicacionales y en el Senado buscando convencer a sus pares de la utilidad de mantener las condiciones de la industria pesquera.

No era casualidad, Felipe y Javier, hermanos de los senadores, ejerc√≠an como gerente general de Eperva y como asesor de la Corporaci√≥n de Pesca, respectivamente. Lo que se legisl√≥ finalmente fue la Ley de Pesca y Acuicultura de 1991, que, sin embargo, no cumpli√≥ su objetivo de controlar la explotaci√≥n pesquera industrial, por cuanto aunque fue limitado el n√ļmero de naves por empresa y su capacidad de bodega, estas aumentaron sus niveles de captura invirtiendo en tecnolog√≠as que dieron mayor eficiencia y autonom√≠a a sus flotas, a la par que desarrollaban un agudo proceso de reorganizaci√≥n que les permiti√≥ disminuir sus costos al reducir el n√ļmero de trabajadores. En el caso de Angelini, aquello dio inicio a la fusi√≥n de sus empresas.

Hacia el a√Īo 2000, nuevamente se plante√≥ regular la pesca industrial, ahora por la v√≠a de cuotas de pesca global anuales que permitieran enfrentar el visible agotamiento de recursos pesqueros como el jurel. El lobby volvi√≥ a ejercerse desde el lado de los Angelini, aunque esta vez para evitar que tales cuotas fueran establecidas en la I y II regiones ‚Äďcontroladas por el grupo-, y se limitaran solo desde la III regi√≥n hacia el sur.

Lo que no calcularon los asesores de Angelini, sin embargo, fue que su celo extremo les impidi√≥ disfrutar de una medida que, parad√≥jicamente, se convirti√≥ en un buen negocio para las grandes empresas. La regulaci√≥n desechada por Angelini consist√≠a en un r√©gimen transitorio que introdujo los L√≠mites M√°ximos de Captura por Armador (LMCA) ‚Äďsucesores de las antiguas Cuotas Individuales Transferibles-, distribuyendo anualmente la cuota global anual de captura, tanto para los pescadores industriales como para los artesanales. La regulaci√≥n, no obstante, otorg√≥ cuotas desmedidas a los industriales ‚Äďespecialmente a las empresas de mayor tama√Īo-, dejando a los artesanales con un reducido espacio para pescar.

Andrés Zaldivar

Andrés Zaldivar

Dos a√Īos despu√©s, el error busc√≥ ser ‚Äúenmendado‚ÄĚ a trav√©s de un proyecto presentado por el presidente del Senado, Andr√©s Zald√≠var, para ampliar las cuotas hacia el norte. El proyecto fue conocido como la Ley ‚ÄúCorta‚ÄĚ de Pesca, siendo adem√°s impulsado desde La Moneda por Ricardo Lagos como parte de la Agenda Pro Crecimiento acordada con la Sofofa.

La extensi√≥n de la medida, a pesar de la presi√≥n ejercida por la industria y el Gobierno debi√≥ enfrentar la protesta de los pescadores artesanales. El Ejecutivo, sin atender a las demandas sociales, prefiri√≥ plantear como proyecto alternativo la pr√≥rroga de esta fase transitoria por diez a√Īos m√°s. Aquello radicaliz√≥ el conflicto, el cual no acab√≥ sino cuando un grupo transversal de diputados y senadores suscribieron un acuerdo para rechazar la propuesta. Acuerdo que finalmente no se cumpli√≥, aprob√°ndose la pr√≥rroga.

Desde el Grupo Angelini, tanto sus abogados como el presidente de Empresas Copec, Felipe Lamarca, hab√≠an instalado presi√≥n. Por su parte, entre los Zald√≠var los intereses eran extensos y variados: mientras Felipe presid√≠a Eperva, otros seis integrantes de la familia ‚Äďincluidos los dos senadores- fung√≠an como accionistas de la empresa, con porcentajes que, a pesar de ser minoritarios, resultaban cuantiosos por el car√°cter oligop√≥lico de la industria pesquera. Adem√°s, en cada avance del proyecto crec√≠a el precio de las acciones del holding de Angelini, aumentando las ganancias del grupo. Sin importar las acusaciones, tanto el Gobierno como los parlamentarios cerraron filas con los senadores Zald√≠var.

Por tercera vez la normativa debi√≥ renovarse en 2012, ahora atendiendo a los cambios experimentados por el rubro industrial pesquero. El m√°s importante: la oligopolizaci√≥n de la explotaci√≥n pesquera en unas pocas grandes empresas controladas por nueve grupos econ√≥micos due√Īos del 90% de la pesca industrial de jurel, anchoveta y sardina. La raz√≥n: el marco legal surgido de la LMCA dividi√≥ el mar chileno en cuatro grandes zonas y bas√≥ la asignaci√≥n de cuotas en el historial pesquero reciente y en la capacidad de bodega de las empresas.

Esto benefici√≥ a los grandes pesqueros, a la vez que incentiv√≥ la concentraci√≥n al entregar peque√Īas cuotas a sus competidores, a los cuales se les hizo imposible seguir operando, debiendo vender sus barcos y cuotas a las grandes empresas. La tan esperada regulaci√≥n estatal, por tanto, tuvo el efecto de favorecer la concentraci√≥n del sector, sin que estos grandes ‚Äúcompetidores‚ÄĚ tuvieran que arriesgarse en el mercado para crecer.

Luego de una tibia disputa entre las grandes pesqueras industriales, dada la incertidumbre que generaba desconocer el mecanismo para la renovación de las cuotas (si se mantenían o se subastaban), ellas terminaron actuando conjuntamente a través de sus organizaciones gremiales: Sornapesca y Asipes.

Pablo Longueira

Pablo Longueira

En la ‚ÄúMesa de Trabajo Pesquero‚ÄĚ de 2011, liderada por el ministro de Econom√≠a, Pablo Longueira, y su subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, estas organizaciones impusieron los t√©rminos de la negociaci√≥n al Gobierno y los pescadores artesanales, a esta altura, divididos en dos agrupaciones gremiales como resultado de la negociaci√≥n previa: la Confepach (los beneficiados de la LMCA) y la Conapach (los perjudicados).

Esta, si bien signific√≥ una mejora en el porcentaje de los artesanales respecto a la cuota global anual de pesca ‚Äďque para la zona norte dominada por Angelini creci√≥ un 2% la cuota de pesca de anchoveta y sardina, y un 5% la de jurel-, no hizo sino reconocer legalmente la concentraci√≥n de facto que ya exist√≠a, sell√°ndose que las cuatro zonas de pesca se conviertan en una suerte de ‚Äúfundos mar√≠timos‚ÄĚ, al contrario de lo que pensara Anacleto Angelini en 1991 cuando habl√≥ de ‚Äúuna suerte de reforma agraria, pero en el mar‚ÄĚ, ante el intento regulatorio.

Parad√≥jicamente, este esc√°ndalo volvi√≥ a visibilizarse este a√Īo, no por las consecuencias medioambientales que trae consigo para las zonas costeras o por el nivel de concentraci√≥n que supone, sino por ligarse a los casos de financiamiento empresarial de la pol√≠tica. Particularmente, ya en 2013 se conoci√≥ de los pagos que Corpesca hizo al jefe de gabinete de la entonces diputada Marta Isasi (IND-UDI), por supuestos estudios vinculados a la ley de pesca. Esto signific√≥ la salida del gerente general de la empresa, Francisco Mujica, quien de todos modos ha vuelto a dar explicaciones, ahora por los pagos al senador Jaime Orpis (UDI) entre 2008 y 2013, que incluyen el periodo de tramitaci√≥n de la √ļltima ley de pesca. As√≠ como por el hecho de que asesores de Pablo Longueira habr√≠an entregado boletas por servicios que nunca prestaron a estas grandes empresas pesqueras.

El avance forestal de Angelini y el conflictivo ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ

En la actividad forestal, los Angelini -junto al Grupo Matte- acumulan buena parte de la masa boscosa del territorio chileno, como resultado no sólo de la concentración del sector, sino también de una ininterrumpida subvención estatal. Ella surge durante la dictadura, a partir del proceso de reapropiación de tierras entregadas a campesinos y comunidades mapuche, a las que se les cambia el uso de suelo para reasignarlas a la industria forestal.

Anacleto Angelini reunido con Augusto Pinochet

Anacleto Angelini reunido con Augusto Pinochet

Legalmente, este proceso incluy√≥ el Decreto Ley 701 o ‚ÄúLey de Fomento Forestal‚ÄĚ, que busc√≥ incentivar la conformaci√≥n de una industria forestal por la v√≠a de subsidios y exenciones tributarias. Pese a su car√°cter transitorio, tal medida ha seguido operando en democracia como un mecanismo estatal para la acumulaci√≥n empresarial, a trav√©s del cual las forestales se han apropiado de bosques y ecosistemas del sur de Chile. La industria ha defendido arduamente el decreto, agrupada en su organizaci√≥n patronal, la Corporaci√≥n de la Madera (Corma), teniendo en Celco y CMPC a los l√≠deres de este esfuerzo, sobre todo porque el tipo de negocio extractivo que desarrollan tiene como l√≠mite org√°nico la necesaria expansi√≥n hacia nuevos terrenos en donde realizar reforestaciones.

En 2012 expir√≥ el Decreto Ley 701, con la consiguiente movilizaci√≥n de las fuerzas empresariales para revitalizarlo. Fue durante el gobierno de Pi√Īera que hubo un primer intento, el cual fue frustrado por la exigencia impuesta por el Convenio 169 de la OIT -suscrito en 2008 por Chile-, que obliga a consultar las legislaciones con las comunidades ind√≠genas que se vean afectadas.

Por estar la industria emplazada entre las regiones del Biob√≠o, La Araucan√≠a y Los Lagos, se realiz√≥ una consulta a los mapuche, que lo rechazaron por existir territorios que consideran ancestrales. Pero sin importar este rechazo, la actual administraci√≥n Bachelet ha obviado una nueva consulta ‚Äďalegando falta de financiamiento-, para inmediatamente darle urgencia al proyecto que prorroga la iniciativa de ‚ÄúFomento Forestal‚ÄĚ, el cual ya ha sido aprobado en la C√°mara de Diputados.

Tal situaci√≥n significa que, en los hechos, se facilita la incorporaci√≥n al negocio forestal, v√≠a subsidio a la plantaci√≥n de pino y eucaliptus, de cerca de dos millones de hect√°reas de tierra a√ļn disputadas por Angelini y Matte a los pueblos originarios.

La iniciativa, adem√°s, legitima el avance de la ‚Äúrecolonizaci√≥n‚ÄĚ de la zona mapuche, que a trav√©s de la militarizaci√≥n del conflicto, ha permitido controlar socialmente la regi√≥n, a la vez que revertir los efectos redistributivos de las reformas de los a√Īos sesenta. Al igual que con los pescadores artesanales, lo que parece ser la falta de una interlocuci√≥n leg√≠tima de las demandas sociales de los sectores subalternos, no es sino el resultado de la propia acci√≥n estatal encaminada a superponer el inter√©s empresarial por sobre el de otros grupos y organizaciones. Es la producci√≥n de la desigualdad desde el propio Estado, que se identifica en una acci√≥n discriminatoria al momento de enfrentarse intereses diferentes.

Existen también efectos medioambientales derivados del agotamiento del recurso hídrico proveniente de las napas subterráneas, a partir del cultivo intensivo en terrenos muy amplios. A lo que se suma la destrucción el bosque nativo, generada por la tala indiscriminada y la reforestación masiva con especies funcionales al negocio forestal.

Como recordado ejemplo de esta depredación, en 2005 se produjo el cierre temporal de la planta de forestal-celulosa de Celco en Valdivia, exigida por la Corama. En aquella oportunidad, grupos ecologistas denunciaron la muerte de alrededor de 120 cisnes de cuello negro y la migración de otros tres mil lejos de los límites del humedal del río Cruces, a causa de los residuos vertidos por la empresa del Grupo Angelini.

Pero tal como ha ocurrido recientemente con el desembolso voluntario de los impuestos adeudados por los dineros empresariales destinados a la política, aquella vez el grupo decidió voluntariamente cerrar temporalmente sus faenas, a la espera de aclararse las condiciones necesarias para su funcionamiento, en uno de los pocos desencuentros del gobierno de Lagos con Angelini.

La presencia de estos efectos sociales y medioambientales suele justificarse como si fueran ‚Äúexternalidades‚ÄĚ propias (y necesarias) del estrat√©gico rubro forestal chileno. La evidencia, sin embargo, indica que el impulso dinamizador de la industria forestal-celulosa en las regiones en que se emplaza est√° lejos de significar un ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ con r√©ditos para las zonas que circundan a los gigantes forestales. El beneficio, m√°s bien, s√≥lo es recibido por los grupos econ√≥micos que las controlan.

Agencia UNO

Agencia UNO

Particularmente, como se√Īalan Falabella y Gatica, la cadena forestal-celulosa ubicada en la regi√≥n del Biob√≠o aporta poco y nada a la actividad comercial del Gran Concepci√≥n y de la zona del secano interior, que circunda los bosques y ecosistemas que controlan estas empresas. Esto, por cuanto lo √ļnico consumido localmente por empresas como Celco o CMPC son materias primas ‚Äďcon√≠feras, eucaliptus, etc.-, provenientes de las zonas boscosas que ya controlan con la anuencia del Estado subsidiario chileno, sin que aquello suponga el encadenamiento de sus procesos productivos a la actividad comercial de las zonas forestales locales, ni a los flujos econ√≥micos provenientes del Gran Concepci√≥n. Vale decir, como un producto de la concentraci√≥n oligop√≥lica del sector forestal, lo que se impone es un enclave productivo de forestal-celulosa que opera sin conectarse con la regi√≥n, y por tanto, sin traspasarle m√°s que costos ‚Äďmedioambientales y sociales-, y no beneficios a la zona.
De Anacleto a Roberto

El reducido n√ļmero de miembros de la familia y la falta de redes familiares y pol√≠ticas tradicionales fueron rasgos determinantes en el comportamiento pol√≠tico del fundador del grupo, quien no s√≥lo tuvo extremo cuidado al heredar sus posesiones, sino que debi√≥ salir personalmente a enfrentar reiteradamente las contingencias pol√≠ticas asociadas a sus intereses. Para ello cont√≥ con el apoyo de una serie de consejeros claves que ejercieron como sus representantes en la pol√≠tica formal, algunos de ellos hoy investigados como facilitadores de los dineros para la pre-campa√Īa de Bachelet.

Ellos mismos, generalmente directores y gerentes de las empresas del grupo, han cumplido adem√°s un papel de contenci√≥n frente a los potenciales costos pol√≠ticos que pudieran afectar a los principales controladores y accionistas. As√≠, si el gerente general de Celco dej√≥ su cargo en 2005, sindicado como responsable del derrame de residuos al r√≠o Cruces, hace poco el ex gerente general de Corpesca y un hist√≥rico colaborador del grupo como Jos√© Tom√°s Guzm√°n, han debido asumir la responsabilidad de los aportes ilegales a las campa√Īas pol√≠ticas.

Roberto Angelini

Roberto Angelini

Ahora bien, si algunos de estos rasgos de Anacleto permanecen en la conducci√≥n de su sobrino Roberto, lo cierto es que su liderazgo parece diversificarse. De esto dan cuenta los v√≠nculos con figuras como Orpis, Isasi o Longueira ‚Äďa la espera de m√°s antecedentes-, en tanto los lazos pol√≠ticos no tienen solo un destino concertacionista. Esto se potencia con el hecho de que Roberto Angelini ejerce, desde hace bastante tiempo, como consejero del Centro de Estudios P√ļblicos (CEP), del que, adem√°s, se ha convertido recientemente en uno de los m√°s importantes benefactores, justo cuando esta instituci√≥n busca potenciar su posici√≥n en la venidera discusi√≥n constitucional.

Roberto, adem√°s, ha debido liderar las inversiones del grupo en el extranjero, como consecuencia del tama√Īo alcanzado en los √ļltimos a√Īos, aunque siempre privilegiando los rubros que controlan. Mantiene, de todos modos, el estilo cauteloso de su t√≠o, tal como lo expresara en su √ļltima carta a los accionistas del grupo, a quienes se√Īal√≥ que ‚Äúmientras sigan las reglas claras, seguiremos adelante‚ÄĚ, en referencia a las intenciones reformistas que amag√≥ la Concertaci√≥n. La misma cautela muestra al apoyar a von M√ľhlenbrock para presidir la Sofofa, haci√©ndose parte del ala m√°s dura del empresariado industrial.

Un √ļltimo punto que destaca en su gesti√≥n es la preocupaci√≥n que muestra por las innovaciones tecnol√≥gicas que pudieran integrarse al grupo. En 2014, y tras una importante donaci√≥n de US$ 15 millones a la Pontificia Universidad Cat√≥lica, ambas organizaciones inauguraron el Centro de Innovaci√≥n UC ‚ÄúAnacleto Angelini‚ÄĚ, buscando la promoci√≥n de la innovaci√≥n y el emprendimiento, en di√°logo con las entidades productivas. Nuevamente, por tanto, se ha alimentado el mito del emprendimiento ligado a la familia Angelini, que, por cierto, no es del todo falso. Y es que el empresario italiano tuvo el m√©rito de invertir en el norte del pa√≠s cuando nadie lo hac√≠a, instalando los cimientos del grupo que hoy lleva su apellido.

Pero tal reconocimiento no se condice con el rentismo posterior de las empresas Angelini, favorecidas, como se ha dicho, con incentivos estatales permanentes. El mito es puesto en duda, adem√°s, en tanto el valor agregado de sus productos de exportaci√≥n se remite, como en el caso de la pesca, a bienes intermedios como el aceite o la harina de pescado ‚Äďeste √ļltimo, una prote√≠na que sirve de alimento a otros animales-, con la √ļnica excepci√≥n de la reciente producci√≥n de Omega 3 con que proveen a la industria farmac√©utica y cosm√©tica. En el caso forestal-celulosa, la producci√≥n de rollizos y paneles de madera apenas procesados, es lo habitual.

Ambas actividades ‚Äďy proyectos como el de las cinco minas de carb√≥n a tajo abierto en la Isla Riesco, impulsado por Copec-, al contrario de innovar, dependen para ser rentables de la pr√°ctica extractiva en amplios territorios. En buena medida, eso es lo que les da su ‚Äúvalor agregado‚ÄĚ y les permite competir externamente haciendo valer las ‚Äúventajas comparativas‚ÄĚ del modelo econ√≥mico chileno.

Pero en realidad, como un mal chiste, por efecto de la concentraci√≥n de la econom√≠a chilena provocada por posiciones dominantes como las de los Angelini y otros grandes grupos empresariales, la innovaci√≥n que tanto promueven en su discurso p√ļblico no podr√≠a realizarse sino de modo subordinado a las necesidades de las grandes empresas, que, irremediablemente, absorber√≠an estas buenas ideas.

Es que mientras en Chile no existe una ‚Äúcompetencia‚ÄĚ de mercado, sino evidentes subsidios estatales que apalancan un vac√≠o ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ atribuido al esfuerzo empresarial, la realidad demuestra que lo que alguna vez fue el ‚Äúemprendimiento‚ÄĚ de un reci√©n llegado como Angelini, ahora no podr√≠a replicarse por la monopolizaci√≥n existente. Esto, a pesar de la faramalla y los fuegos de artificio desplegados en los medios de comunicaci√≥n y en todo el circuito empresarial e intelectual del management chileno.

Emprender con la ganancia asegurada

Detrás de Angelini, así como de la mayoría del gran empresariado nacional, ha sido tejido un mito en torno a la capacidad emprendedora de los líderes de los conglomerados empresariales y su aporte al desarrollo del país.

El Grupo Angelini, especialmente bajo la conducci√≥n de su fundador, se diferencia del perfil de los grandes especuladores surgidos durante la primera etapa de privatizaciones de la dictadura, a la vez que tiende a insertarse en sectores de la ‚Äúeconom√≠a real‚ÄĚ, dejando de lado cualquier objetivo de constituir un ancla financiera, incluso a contrapelo de la pr√°ctica habitual de los dem√°s grupos econ√≥micos.

Los rasgos de apostar por la producción y privilegiar el bajo endeudamiento, propios de un perfil emprendedor, le permitieron alcanzar el liderazgo en el sector de la pesca. Dicho sector, sin embargo, actualmente reporta un bajo nivel de utilidades en comparación a lo aportado por otros sectores como el forestal o combustibles, además de tener una proyección limitada dada la escasez del recurso pesquero.

Agencia UNO

Agencia UNO

Pero el mete√≥rico ascenso de su patrimonio no puede explicarse sin el subsidio de la acci√≥n estatal entregado con motivo de tres momentos en la historia del grupo: la adquisici√≥n de Copec por la v√≠a de una privatizaci√≥n irregular que permiti√≥ que privados se hicieran de activos del Estado a un muy bajo precio; la legislaci√≥n propiciada durante la dictadura que subvencion√≥ la actividad privada, con la cual el grupo se benefici√≥ en el rubro forestal; y, por √ļltimo, gracias al accionar de la Concertaci√≥n, que no solo no ha modificado en lo sustancial las pol√≠ticas neoliberales heredadas del per√≠odo anterior, sino que se han hecho parte de una verdadera red de protecci√≥n del inter√©s empresarial, posible de observar tanto en las gestiones para extender las pol√≠ticas de Fomento Forestal, como en la ya conocida defensa de los intereses de los grandes industriales pesqueros.

De tal suerte, si el subsidio a la ganancia empresarial se extiende por la fuerza en dictadura, el carácter rentista del Grupo Angelini se profundiza en democracia, ahora con la fuerza de una presión ejercida desde dentro del sistema político y en concomitancia con los gobiernos concertacionistas.

El apoyo financiero a la política de parte de grupos como este, por tanto, no debe considerarse solo como una estrategia para obtener beneficios estatales, sino, invirtiendo el argumento, como una capacidad económica construida desde el Estado que ahora se despliega para mantener los beneficios con que siempre han operado estos grupos.

En consecuencia, en el capitalismo chileno el mito del emprendedor que crea valor, no es m√°s que el mito del ‚Äúvisionario‚ÄĚ que logra aprovechar la oportunidad de asegurar ganancias gracias al Estado. Esto √ļltimo, a costa de disponer de la maquinaria del sector p√ļblico para la acumulaci√≥n de los sectores dominantes, antes que para ser expresi√≥n de un pacto de derechos sociales que asegure el bienestar general de los chilenos.

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