Notas
Sin diagnóstico: chileno acusa abandono de médicos y de instituciones por enfermedad desconocida
Publicado por: Daniel Medina
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Una batalla contra los m√©dicos, una isapre y la institucionalidad es la que lleva adelante el penquista Cristian Cornejo, de 43 a√Īos. Desde los 39 a√Īos ha sido visto por 22 profesionales de la salud, su caso se ha analizado en tres juntas de especialistas e incluso en el extranjero, y despu√©s de recibir una veintena de diagn√≥sticos distintos a√ļn no tiene la certeza de cu√°l es la enfermedad que le ha arrebatado el derecho de llevar una vida normal.

Los certificados m√©dicos, ex√°menes y las distintas apelaciones que ha presentado para recibir el pago de licencias se acumulan en su hogar de Concepci√≥n desde febrero de 2009. Ese mes lo afect√≥ un at√≠pico cuadro de varicela que ya hab√≠a sufrido en su ni√Īez. Debido a lo poco regular de esta condici√≥n, los m√©dicos en una primera instancia cuestionaron el cuadro, para m√°s tarde reconocer que s√≠ se trataba del virus y asignarle un tratamiento af√≠n.

Ese ser√≠a el inicio de un largo peregrinar a los despachos de los profesionales de la salud en Concepci√≥n y en Santiago. El 27 de marzo de ese a√Īo, Cristian advirti√≥ de dolorosas inflamaciones en sus articulaciones superiores e inferiores, problemas en la visi√≥n, mucosa y sangrado bucal. Dos m√©dicos se declararon incompetentes tras la nula respuesta al caso y ante la serie de licencias que entreg√≥, su isapre, Cruz Blanca, lo emplaz√≥ a visitar, entre otros, a un reumat√≥logo de la Red de Salud UC que se convirti√≥ entre octubre de 2009 y septiembre de 2011.

El facultativo le indicó que su caso correspondería a una espondiloartropatía. El tratamiento que se le indicó no entregó resultados favorables, y el reumatólogo solicitó la primera de las tres juntas médicas que analizaron el caso, concluyendo que su afección se trataba de una espondiloartropatía indiferenciada, que gatilló el inicio de una nueva terapia con fármacos tradicionales y en fuertes dosis.

El nuevo fracaso del tratamiento motivó a comenzar una terapia con el fármaco biológico Remicade (utilizado contra enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, mal de Crohn y otras), que tampoco rindió frutos pese a las siete hospitalizaciones que ello implicó en un recinto de salud de la Región Metropolitana.

Estando facultada por la ley, Cruz Blanca requiri√≥ el tr√°mite para la calificaci√≥n de invalidez no conducente a pensi√≥n que, de haberse ratificado, habr√≠a significado el t√©rmino de pagos de licencias para Cristian. “Ellos solo buscan que el diagn√≥stico quede como ‘patolog√≠a irrecuperable’. As√≠ es c√≥mo las isapres obligan a echar a los pacientes. Si se hubiera calificado mi invalidez total me habr√≠a quedado sin recursos y no habr√≠a podido seguir pagando el plan de salud”, sostiene. Aclar√≥ que si una persona pretende optar al pago de su pensi√≥n de invalidez, el tr√°mite se debe hacer en la AFP.

La solicitud de la isapre derivó en la realización de un peritaje en mayo de 2010 a cargo de una interconsultora reumatóloga designada por la Comisión Médica de Concepción, y la profesional determinó que la enfermedad que lo aquejaba era una artritis seronegativa, con grado IV de invalidez (total y definitiva). En este informe, la médico destacó que Cristian no respondía a los tratamientos habituales, aunque se requería tiempo adicional para evaluar si el fármaco Remicade surtía efecto.

Para su fortuna, el envío del informe seis días después del plazo establecido impidió que se pudiera acreditar su invalidez y, por ende, que se terminara el pago de licencias. En tanto, la terapia biológica continuó por seis hospitalizaciones más, la que terminó en agosto tras la decisión del reumatólogo tratante.

Sin presentar mejorías, y luego que Cruz Blanca hiciera un nuevo requerimiento, Cristian Cornejo presentó a la AFP una solicitud para pensión de invalidez. A diferencia de lo que ocurre cuando la isapre efectuó la solicitud, la que realizó el afectado le permitía el pago de licencias mientras estuviera tratándose.

En paralelo, su m√©dico discuti√≥ el caso con un experto durante un congreso realizado en Estados Unidos y, por recomendaci√≥n, administr√≥ una dosis adicional de Remicade (la s√©ptima) que tampoco logr√≥ resultados. El doctor reconoci√≥, seg√ļn Cristian, que tanto la terapia tradicional como la biol√≥gica hab√≠an fracasado.

La Comisi√≥n M√©dica Regional de Concepci√≥n analiz√≥ su caso en septiembre de 2010 tras la solicitud presentada a su AFP y la instancia resolvi√≥, en una solicitud que Cornejo califica como ins√≥lita, validar sin ordenar nuevos ex√°menes la conclusi√≥n recomendada en el peritaje de la especialista reumat√≥loga de esperar su reacci√≥n a la terapia biol√≥gica, pese a que √©sta hab√≠a concluido en agosto. Sin embargo, desconociendo las mismas pericias y tras un peritaje que el afectado consider√≥ como “rutinario” (ya que solo se le habr√≠a tomado la presi√≥n, las medidas y el peso), la comisi√≥n clasific√≥ su invalidez como parcial transitoria. Es decir, que era tratable y recuperable.

Tanto Cristian como la Compa√Ī√≠a de Seguros apelaron ante el dictamen y mientras el primero exig√≠a a la Comisi√≥n M√©dica Central que se le otorgara la invalidez total y definitiva, la compa√Ī√≠a solicit√≥ que se le quitara la invalidez.

La comisi√≥n, al respecto, revoc√≥ la decisi√≥n de la instancia penquista y dej√≥ en categor√≠a de “no configurada” la enfermedad, a la espera, nuevamente, de evaluar la terapia biol√≥gica que ya hab√≠a finalizado. Ello no dej√≥ conforme a Cristian e interpuso un recurso de reposici√≥n que, al ser aceptado, le otorg√≥ por segunda vez la invalidez parcial transitoria de 54,1% (el porcentaje que la misma comisi√≥n hab√≠a anulado).

Parte de los archivos de Cristian sobre su caso

Parte de los archivos de Cristian sobre su caso

En este punto, Cornejo acusa que no se consideraron los antecedentes del peritaje que ubicaba su invalidez en un grado IV, pese a haber aportado los antecedentes tanto a la comisi√≥n regional como la central. “Mand√© los certificados, los ex√°menes y un historial completo, el que se√Īalaba todo lo sucedido tras las tres primeras dosis de Remicade que indicaba la doctora que hizo el peritaje”, asegura. Apel√≥ nuevamente a trav√©s de un recurso extraordinario de revisi√≥n, que finalmente fue destimado.

Ante este panorama, el reumatólogo tratante presento nuevamente el caso de Cornejo en el extranjero y a su regreso suministró a Cristian un nuevo fármaco biológico -Humira, que suprime el sistema inmune de la misma forma que lo hace Remicade-, con una dosis cada 15 días. Cuatro meses con esta terapia (ocho dosis) tampoco generaron resultados favorables, ante lo cual el profesional solicitó nuevamente una junta médica.

En esta instancia, de acuerdo a lo que denuncia Cristian Cornejo, asegur√≥ sentirse humillado y haber recibido un trato indigno. En la mencionada junta, afirma, solo particip√≥ su doctor y otro m√©dico, que lo habr√≠a recibido con la frase “¬Ņc√≥mo estamos para volver a trabajar?”. Tras un examen que calific√≥ como breve, afirma que restaron importancia a los dolores que lo aquejaban: “Me dijeron que yo estaba bien y que no me ‘psicoseara’”, se√Īal√≥.

La historia no acab√≥ ah√≠. En agosto de 2011, Cornejo pidi√≥ a su m√©dico tratante que autorizara una resonancia nuclear magn√©tica para manos y mu√Īecas con el fin de obtener un resultado comparativo con el mismo examen practicado en 2010. Los resultados indicaban que, lejos de lo que se determin√≥ en la reducida junta m√©dica anterior, la enfermedad hab√≠a progresado y presentaba un deterioro de mayor gravedad, mostrando secuelas pese a haber terminado todos los tratamientos.

Este deterioro, asegura, le hace sentir mucho dolor, junto con perder fuerza y estabilidad. No puede sostener un hervidor sin mantener el pulso, tampoco está apto para acarrear objetos pesados y su condición no le permite conducir.

El m√©dico, sorprendido al comparar esos resultados con los de 2010, reconoci√≥ haber tratado el caso con un destacado reumat√≥logo espa√Īol en Uruguay. √Čste destac√≥ que, desde un principio, no se le hizo un examen para detectar problemas en las gl√°ndulas paratiroides, que podr√≠a haber dejado en evidencia por qu√© los diversos tratamientos aplicados no funcionaron. El doctor de Cristian concluy√≥ con que su caso se encasillaba en un hiperparatiroidismo.

Un examen posterior descartó anormalidades en las glándulas paratiroides. Sin embargo, Cristian Cornejo evidenciaba una grave insuficiencia de vitamina D, lo que, afirma, demuestra que la enfermedad estaba sin remisión pero no por las razones dadas por el médico tratante.

Renunciando a ser tratado nuevamente por su médico, Cornejo acudió el 7 de septiembre de 2011 a la Superintendencia de Pensiones en Concepción para que atendieran su caso, entregando copias de las apelaciones que presentó en las comisiones médicas.

Tras no recibir respuesta, el 27 de ese mes solicit√≥ una audiencia con la superintendenta Solange Berstein y fue recibido en Santiago por asesores de la entidad. Pese a haber enviado el expediente con los antecedentes, los funcionarios le solicitaron informar su historial en detalle, lo que, para Cristian, ser√≠a una muestra de que no estaban al tanto de su caso. Como √ļltima instancia, expuso su caso en el portal “Cont√°ctate con el Presidente”, desde donde solo obtuvo respuestas protocolares transcurridos algunos meses.

Soberbia e indignación

Los dolores de Cristian son un recuerdo constante de un problema que se ha extendido por mucho tiempo sin contar con una soluci√≥n para el mal que dio a conocer a trav√©s de nuestro medio en abril de 2012. “En vez de reconocer abiertamente que no sab√≠an qu√© ten√≠a, jugaron, estudiaron y experimentaron conmigo con los tratamientos”, reclama. Actualmente se encuentra cesante y est√° a la espera de lo que arroje la reevaluaci√≥n a la que ser√° sometido en Concepci√≥n tras la orden de la Comisi√≥n M√©dica local para reevaluar su invalidez, luego de un nuevo requerimiento de su AFP.

Desde esta instancia confirmaron a BioBioChile que aguardan por los resultados del peritaje, que derivará en una nueva resolución respecto a su grado de invalidez.

Sin embargo, la principal demanda de Cristian, junto con pedir claridad respecto a su enfermedad y que se le asigne al fin su invalidez total por haber cumplido al pie de la letra los tratamientos tradicionales y drogas biol√≥gicas como indican las normas, emplaza a los m√©dicos a la humildad ante los pacientes: “Se presentan como semidioses pero no admiten su desconocimiento y sus errores. ¬ŅO acaso olvidaron que al recibir el t√≠tulo y levantaron la mano juraron defender la salud y la vida de las personas?”.

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