Notas
El singular experimento de una mujer: “¬ŅQu√© pas√≥ cuando tuve sexo todos los d√≠as durante un a√Īo?”
Publicado por: Christian Leal
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Acomplejada con su vida sexual y su cuerpo, la columnista estadounidense Brittany Gibbons, decidi√≥ tomar una dr√°stica decisi√≥n para acabar con los pensamientos que tanto la atormentaban: tener sexo todos los d√≠as durante un a√Īo.

En una columna que comparti√≥ en el portal Huffington Post, la escritora explic√≥ c√≥mo lleg√≥ a proponerle este desaf√≠o a su marido y c√≥mo le ayud√≥ a reencontrarse con su lado sensual, que se escond√≠a tras su rutina de mam√°, due√Īa de casa y esposa.

En medio de su travesía sexual, se dio cuenta que el problema no estaba en su cuerpo, sino que en su cabeza.

A continuación lee la columna escrita por Brittany.

“He tenido sexo todos los d√≠as durante un a√Īo y no se los hab√≠a mencionado.

Sin embargo lo grabé en video, así que dale un vistazo -> ¡aquí!

Es broma.

En realidad ni siquiera estaba muy segura sobre cómo abordar el tema, pero bueno, ya estamos aquí. *dándole una palmadita al espacio vacío en el sofá*

La culpa fue de ese correo que nunca debió salir de mi computadora, principalmente porque gatilla respuestas que llevan ese tipo de verdades que duelen demasiado.

22 de mayo de 2012
Para: andy@email.com
De: brittany@email.com
Hey, ¬Ņpodr√≠as mencionar 5 cosas que amas de mi cuerpo?

Para: brittany@email.com
De: andy@email.com
Trasero pelo cara labios escote.

Para: andy@email.com
De: brittany@email.com
C√°lmate Casanova que casi quedo embarazada… ¬Ņno pod√≠as ser m√°s descriptivo?

Para: brittany@email.com
De: andy@email.com
Es que para ser honestos, no te he visto totalmente desnuda en a√Īos.

Bueno, demonios.

El hecho es que soy horrible en la intimidad. Vengo de una familia no dada a los abrazos y algunas veces odio mi cuerpo, así que ya lo pueden adivinar, es como esas situaciones en que uno necesita crearse una máquina de abrazos. Mi esposo es extraordinario y muy, muy sexy, pero las dificultades que atravesábamos corrían totalmente por mi cuenta. No podía dejar de lado mi inseguridad y el sexo rápidamente se convirtió en una experiencia inductora de ansiedad que terminaba de una de dos formas:

1. Lo evitaba porque era caluroso y estresante ocultar mi cuerpo bajo dos plumones y un traje de nieve en la oscuridad, por lo que en vez de enfrentarlo trataba de encontrar alguna excusa. Que estoy adolorida. Que tengo demasiadas cosas que hacer. Que a Gigi (su hija) le asusta demasiado dormir sola as√≠ que mejor traig√°mosla a la cama con nosotros. Lo admito, us√© a una ni√Īa de 4 a√Īos como el m√°s adorable cintur√≥n de castidad que se pueda imaginar. Simplemente no puedes estar caliente tras leer 3 libros de los Backyardigans. No, es imposible.

2. Trataba de explicarle por qué tenía esa mala imagen de mí misma y entonces él me preguntaba por qué decirme cuán linda soy no era bastante para sobrellevarlo, por lo que me terminaba sintiendo como una horrible, horrible idiota.

As√≠ que tras un mont√≥n de llanto y chocolates, se me ocurri√≥ proponerle el plan de tener sexo todos los d√≠as por un a√Īo, ignorando cualquier contravenci√≥n m√©dica o log√≠stica, algo a lo que, claro, accedi√≥ de muy buena gana. Me encantar√≠a decir que se debi√≥ a una decisi√≥n profunda, pero la verdad es que ya me preocupaba que √©l perdiera inter√©s en m√≠ debido a mi inseguridad, adem√°s de ponerme nerviosa cuando comenzaba a decirme cosas como lo magn√≠fico que ser√≠a tener dormitorios separados.

(Alerta de spoiler: A√ļn no me gusta eso de los dormitorios separados, pero √©l es un roncador y rechinador de dientes, que detesta el color menta y mi necesidad de almohadas para el cuerpo).

Me figur√© que si nos enfoc√°bamos en la intimidad, eventualmente volver√≠amos a reconciliar todas las cosas que hab√≠amos perdido en estos a√Īos post-parto, de puro cansancio e inseguridad. Es lo mismo que hice para sobreponerme a mi temor a comer ostras y a manejar en la nieve. Simplemente te obligas a hacerlo hasta que ya no notas que parecen mocos o que no sabes c√≥mo se controla un veh√≠culo motorizado. Lo haces hasta que se convierte en algo c√≥modo y seguro de pura trivialidad. Lo haces hasta que repentinamente, comienzas a amarlo.

Ahora bien, no puedo hablar por Andy salvo decir que lo pas√≥ realmente bien; pero para m√≠, un a√Īo de sexo se volvi√≥ menos tema de encender mi erotismo y m√°s sobre evitar que mi cerebro comenzara a arruinar las cosas en cuanto me quitaba la ropa.

Comenz√≥ siendo bastante dif√≠cil. Me sent√≠a como si estuviera permanentemente prepar√°ndome para el sexo. “Logro del ba√Īo y la depilaci√≥n genital de la perra nivel 5: DESBLOQUEADO”. Llegaba a casa exhausta al final del d√≠a, acurruc√°ndome sobre el lavatorio para lavarme la cara, deseando s√≥lo s√°banas fr√≠as y un poco de sue√Īo, cuando recordaba que a√ļn ten√≠amos pendiente ese asunto de hacer el amor. Entonces era como, genial: otra tarea diaria pendiente.

Pero luego dejaba de ser una tarea y se convertía en el momento del día en que me sentía más en paz. Cuando realmente podía tener una conversación con mi marido sabiendo que realmente me estaba escuchando, y no que miraba clandestinamente el televisor o estaba armando figuras con Lego.

Le cont√© a algunos amigos y casi todos reaccionaron de la misma forma. “Oh, yo nunca pude lograr hacer eso”. Y vaya que los entiendo, pero en realidad me ayud√≥ a aprender mucho sobre m√≠ misma entre las s√°banas.

No eres t√ļ, soy yo. Deja de fastidiar con el tema.

No me gustaba cómo se lucía mi abdomen. Mis piernas. Cómo me veía cuando me recostaba de espaldas. Era un millón de cosas irracionales en realidad, y tenía siempre la misma conversación con Andy, diciéndole cuán crítica era sobre mí misma y que no me sentía sexy. Entonces él pasaba 10 minutos diciéndome cuán atractiva soy, para luego seguir con otros 30 minutos sufriendo por el hecho de que él no era capaz de cambiar mi forma de pensar.

Así que además de sentirme insegura, me sentía como una imbécil.

Eso tenía que terminar. Necesitaba explicarle que si él me veía así era grandioso, pero que a menos de que yo también me viera de la misma forma, no servía de nada. Me refiero a que eso era si él esperaba que yo fuera una participante activa y no sólo un agujero a llenar.

Nos hizo falta mucha conversaci√≥n para hacerle entender que el que yo no me sintiera sexy no era un ataque hacia √©l, y que si se sent√≠a herido por ello s√≥lo provocaba que me sintiera peor. Yo tambi√©n quer√≠a disfrutar del sexo, y la clave para hacerlo era sentirme atractiva y confiada, lo que era mi tarea – no su tarea… aunque tenerlo como animador era ciertamente una ventaja.

Aprendimos r√°pidamente que una Brittany confiada en su sexualidad era mucho mejor.

Los calzones bonitos me hacen feliz.

No es ning√ļn secreto que adoro la moda y producirme en mi vestimenta, pero me percat√© de que cuando me quedo en casa en mi modo mam√°/esposa/muggle/sof√°, tiendo a optar por el camino f√°cil. Y est√° bien. En serio. No soy esa clase de perra que te va a decir que uses tacones para ir a comprar al almac√©n o vestido para ir a buscar a tus hijos de la escuela cuando ni siquiera vas a bajarte del auto (siendo adem√°s un desperdicio de ropa limpia).

Sin embargo, un d√≠a me estaba vistiendo para una despedida de soltera que har√≠amos en el exterior, con 30 grados de calor, cuando decid√≠ ponerme ropa interior regular en vez de ropa deportiva. Sorpresa: me di cuenta de que mi √ļnica ropa interior eran algunas prendas maternales en mal estado o unos calzones baratos de 99 centavos que encontr√© al final del pasillo del supermercado en la semana que ten√≠a mi periodo.

No había necesidad de preguntarse por qué no me sentía sexy, si usaba la ropa interior de un paciente con incontinencia urinaria.

As√≠ que fui a una tienda de modas y me compr√© 5 calzones por 25 d√≥lares (12.800 pesos chilenos). Algunos eran de tela y otros de encaje, pero cuando me pon√≠a cualquiera se ve√≠an muy bien alrededor de mis caderas. Incluso me sorprend√≠ us√°ndolos para caminar entre el cl√≥set y el ba√Īo, un cambio radical a mi comportamiento anterior de correr cubierta con una toalla mientras empu√Īaba la faja convertida en una pelota entre mis manos, esperando que Andy no lo notara.

Volví para comprarme más ropa interior e incluso algunas pantimedias que me probé en la tienda, para luego enviarle unas fotos a Andy mientras estaba en el trabajo. Sobra decir que volvió a casa excitado, pero era más que eso. El esfuerzo que hice por ponerme aquellas pantys sexys, incluso si estaban bajo mis jeans o pantalones de buzo, me hicieron sentir locamente atractiva, y mi cerebro necesitaba captar eso.

Soy mi propia consejera sexual.

Me gusta ponerme de rodillas pero no me excita la estimulación vaginal interna, sino la externa. Me gusta el sexo oral pero no que me toquen los pezones porque no tengo mucha sensibilidad en ellos. También odio que me respiren en el cuello porque soy extremadamente cosquillosa, y se me pone la carne de gallina y entonces los vellos de las piernas me crecen con mayor rapidez. Por favor no hagas eso.

¬ŅY eso que fue? Bueno, tuve que trabajar en sentirme c√≥moda diciendo todas esas cosas y sobreponerme a la idea de que estaba siendo una ninf√≥mana ego√≠sta y demandante. Merezco tener buen sexo tanto como √©l lo merece, as√≠ que en vez de esperar a que √©l se de cuenta de todas estas cosas -lo que es totalmente injusto para los hombres- me di cuenta de que tengo una voz y s√© c√≥mo usarla.

Adem√°s, hacerlo fue una confesi√≥n muy excitante… ¬Ņqui√©n lo habr√≠a pensado?

¬ŅY ahora qu√©, ninf√≥mana?

Ya no lo estamos haciendo m√°s todos los d√≠as, pero definitivamente hacemos un esfuerzo mayor y nos ayud√≥ mucho a ser m√°s abiertos el uno con el otro. A lo que me refiero es que si llegas a apuntar “afeitarme las bolas” en Google Calendar, entonces te sentir√°s c√≥modo hablando casi de cualquier cosa.

5 de agosto de 2013
Para: andy@email.com
De: brittany@email.com
Okey, muchacho, toma dos. Nombra 5 cosas que amas de mi cuerpo.

Para: brittany@email.com
De: andy@email.com
¬ŅS√≥lo 5? Elijo la curva de tu cintura entre tus pechos y tu trasero, el punto de tu mu√Īeca donde te pones perfume, tu cabello cuando te lo dejas caer en la ma√Īana, esa piel realmente suave entre tus pechos y todas tus pecas entre tus brazos y hombros.

Para: andy@email.com
De: brittany@email.com
Curioso, esas son mis 5 cosas favoritas tambi√©n. Parece que tenemos gustos similares en partes del cuerpo. Un d√≠a de estos te mostrar√© mi colecci√≥n en el congelador…”

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