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Ping√ľinos de Humboldt amenazados de extinci√≥n en Chile y Per√ļ
Publicado por: Agencia AFP
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Decenas de ping√ľinos de Humboldt, una especie amenazada que anida s√≥lo en Chile y Per√ļ, se asolean en el islote P√°jaro Ni√Īo en la costa central chilena: antes eran miles pero la actividad humana, la corriente El Ni√Īo y las ratas hacen peligrar su supervivencia.

De todas los ping√ľinos en Chile, los de Humboldt son la especie que habita m√°s al norte del pa√≠s, donde est√°n sus mayores colonias. En Per√ļ es posible encontrar estos ping√ľinos, los √ļnicos en el pa√≠s, en islotes del Callao y en la Reserva Nacional de Paracas, pero son cada vez menos.

En el islote P√°jaro Ni√Īo, en el balneario de Algarrobo, 120 km al oeste de Santiago, alguna vez llegaron a ser cerca de 2.000. Hoy s√≥lo quedan unos 500.

“Antes estaba todo esto lleno de ping√ľinos y de p√°jaros, pero con el tiempo comenzaron a disminuir”, cuenta Rub√©n Rojas, un pescador de la zona, mientras se√Īala el peque√Īo islote de forma ovoide, de unos 200 metros de di√°metro y unos 40 metros de altura.

P√°jaro Ni√Īo fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1978, en la misma fecha en que fue unido al continente por medio de una especie de brazo de cemento que cubre los cerca de 150 metros que lo separan de tierra firme. T√©cnicamente es hoy una pen√≠nsula.

Los trabajos se realizaron para dar lugar a la Cofrad√≠a Na√ļtica del Pac√≠fico Austral, un exclusivo club de yates de magnates chilenos. Pero para los habitantes de Algarrobo eso fue el inicio del paulatino detrimento de la flora y fauna del islote.

En el √ļltimo verano (austral) las creencias de los pobladores se vieron confirmadas al difundirse un v√≠deo que mostr√≥ a trabajadores de la Cofrad√≠a rompiendo los huevos de los ping√ľinos, para evitar que se sigan reproduciendo.

“Si exterminan todo, se acaba todo el mugrer√≠o (basura) que hace que la isla se ponga hedionda”, reflexiona el pescador Rub√©n Rojas, sobre las razones detr√°s de la matanza.

Sin embargo, la Cofrad√≠a N√°utica neg√≥ las acusaciones y se comprometi√≥ a impulsar iniciativas para proteger a los ping√ľinos. En tanto, la justicia chilena investiga las denuncias, mientras la comunidad de Algarrobo se moviliza para proteger la especie a trav√©s de las redes sociales.

Una especie en peligro

En Chile los ping√ľinos de Humboldt se encuentran en la categor√≠a de conservaci√≥n “vulnerable”, mientras que en Per√ļ est√°n bajo el r√≥tulo “peligro de extinci√≥n”.

“Una multiplicidad de factores amenazan a una especie que est√° sumamente disminuida con respecto a lo que alguna vez existi√≥”, afirm√≥ Alejandro Simeone, director del Departamento de Ecolog√≠a y Biodiversidad de la Universidad Andr√©s Bello.

Actualmente, los ping√ľinos de Humboldt no superan los 50.000 ejemplares en Chile y Per√ļ.

El fen√≥meno clim√°tico El Ni√Īo y la acci√≥n de pescadores, en cuya redes de enredan cientos de ping√ľinos cada a√Īo, son las principales amenazas de la especie.

La corriente de Humboldt, de la cual recoge el nombre esta especie, es profunda y de agua fr√≠a y est√° cargada de nutrientes, pero cada cierto tiempo recibe aguas c√°lidas, lo cual altera el alimento de los ping√ľinos.

“Cuando se presenta un evento de El Ni√Īo, lo que ocurre es que aguas ecuatoriales superficiales ingresan a las costas chilenas, haciendo que la corriente de Humboldt baje en profundidad, ubic√°ndose la corriente m√°s c√°lida encima y haciendo que la distribuci√≥n de alimento est√© m√°s lejana a los ping√ľinos y no a su alcance”, explica Guillermo Cubillos, jefe Secci√≥n Manejo y Bienestar Animal del Zool√≥gico Nacional de Santiago.

Esto hace que los ping√ľinos se demoren m√°s en encontrar alimento, fundamentalmente anchoveta. Si el fen√≥meno ocurre en √©poca de reproducci√≥n, muchos de los huevos o cr√≠as mueren de fr√≠o y hambre, porque su padres se demoran o incluso no regresan con alimentos.

“Pero las aves est√°n habituadas a este tipo de shock. Al a√Īo siguiente la especie se recupera. Lo que est√° ocurriendo hoy es que la pesca est√° removiendo una cantidad importante de peces y no alcanzan a recuperarse. Se suman las cosas”, dice Simeone.

Y si los huevos no mueren por falta de alimentos son comidos por las ratas. Si bien los roedores est√°n presentes en varias islas habitadas por ping√ľinos, en P√°jaro Ni√Īo el terrapl√©n que lo uni√≥ a tierra firme agudiz√≥ el problema, al permitirles libre acceso para salir y entrar.

Un estudio realizado por Simeone en 2012 demostr√≥ una alt√≠sima tasa de depredaci√≥n por parte de las ratas: “Casi un 50% de los huevos desaparec√≠a dentro de las primeras 12 horas”, explic√≥.

Un seguro de vida

Un programa de reproducci√≥n artificial que impulsa desde 2009 el Zool√≥gico Nacional de Santiago ha logrado reproducir ya a seis ping√ľinos en cautiverio, una esperanza para esta especie.

“El programa consiste en rescatar huevos que son abandonados por su padres en estado silvestre en colonias naturales. Cuando son abandonados, los huevos son rescatados de los nidos y son introducidos en incubadoras hasta estado adulto”, explica Cubillos.

“Lo importante es que el zool√≥gico est√° adquiriendo una t√©cnica muy valiosa de conservaci√≥n ‘ex situ’. Si √©stas aves desaparecen, ellos van a manejar la t√©cnica de c√≥mo reproducir a la especie en cautiverio. Eso es como un seguro de vida para la especie”, se√Īal√≥ de su lado Simeone.

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