Notas
Chile, un país de desconfiados…
Publicado por: Bernarda Jorquera
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En un pa√≠s que seg√ļn palabras del actual ministro de Hacienda, se espera que para el 2018 entre al grupo de los pa√≠ses llamados ‚Äúdesarrollados‚ÄĚ, pareciera que lo √ļnico que crece hace algunos a√Īos es la desconfianza. Conocidas son las encuestas de opini√≥n que dan cuenta de la baja confianza de la poblaci√≥n en sus instituciones, en los pol√≠ticos y en los partidos pol√≠ticos. Seguramente parte de esto explica la baja afluencia a las urnas en octubre pasado y no s√≥lo la escasa cultura c√≠vica de la que muchos hablan y que dicho sea de paso, es una materia eliminada del curriculum escolar.

La desconfianza puede explicar muchos hechos y en m√°s de una oportunidad se le coloca como elemento causal; pero ¬Ņde d√≥nde viene la desconfianza? Los hechos que pueden explicarla son m√ļltiples, pero creo en un origen com√ļn: inequidad y desigualdad de ingresos, de distribuci√≥n de poder y de justicia.

Efectivamente Chile es uno de los países con mayor crecimiento sostenido en la región, incluso el FMI mejoró las perspectivas de crecimiento de nuestro país para el 2013, pasando de un 4 a un 4,4%; con una cifra de ingreso per cápita proyectada por el mismo organismo de US$17.974.

No obstante, todas las cifras macroecon√≥micas que sit√ļan al pa√≠s en un muy buen pie respecto a nuestros vecinos, no tienen su correlato en los ingresos y calidad de vida de la gran mayor√≠a de las familias chilenas. El ingreso promedio de ‚Äďpr√°cticamente- el 60% de los hogares de este pa√≠s, no supera los $558.000 seg√ļn la encuesta Casen 2011. Estime que con esa cifra, una familia promedio (4 personas) debe pagar los servicios b√°sicos, educaci√≥n, salud, transporte y alimentaci√≥n. Me parece ciertamente razonable entender que personas con esos ingresos, analicen con cierto grado de sospecha las grandes cifras macroecon√≥micas.

La claridad, oportunidad y transparencia con la que se entrega la información es también, sin duda, una causa de la desconfianza. Pero sin lugar a dudas, lo que más genera desconfianza es el nivel de veracidad de la información.

La rapidez con que se difunden las noticias y las fuentes alternativas existentes, que ayudan enormemente a esclarecer hechos que antiguamente eran impensables. No obstante y lamentablemente a√ļn tenemos episodios altamente tristes en el cuadril√°tero nacional; sin ir m√°s lejos, el bullado caso bombas y la serie de pruebas desbaratadas por la defensa.

Pero no todo es tan malo. A√Īos de letras chicas, fraudes de cuello y corbata y abusos, felizmente han quedado al descubierto. No obstante esta buena se√Īal, las personas quedamos con cierta sensaci√≥n amarga, similar a aquella de quien es v√≠ctima de un robo en su propia casa.

Esa amargura y sensaci√≥n es dif√≠cil de borrar y los hechos se suman en el imaginario personal y colectivo para dar paso a un ‚Äúme est√°n cagando‚ÄĚ. Sin ir m√°s lejos, cu√°ntos de nosotros escuchamos durante el masivo corte de suministro de agua potable con que iniciamos el 2013, que algo mayor hab√≠a detr√°s de todo esto y que no pod√≠a ser s√≥lo causa del aluvi√≥n. Es que cada vez es m√°s dif√≠cil creer que no existen intereses ocultos o algo m√°s o menos turbio, algo a lo que, lamentablemente, tambi√©n nos vamos habituando.

Sin ir m√°s lejos, dado que el 2013 es a√Īo eleccionario, ya me ha tocado escuchar, en m√°s de una oportunidad, que es mejor hacer las cosas antes de junio, julio u otro mes, la data cambia seg√ļn el an√°lisis y seg√ļn el tipo de acto administrativo del que se trate. Nadie muestra asombro cuando se se√Īalan este tipo de argumentos para apurar o retrasar asuntos que deben pasar por la venia del aparato estatal o para acceder a articularse con entes p√ļblicos.

La alusión no tiene un sólo trasfondo, la más recurrente al parecer, es evitar cierta severidad con que se piensa se actuará en periodo electoral, severidad tendiente a sacar dividendos políticos de este acto.

El llamado es siempre el mismo: ‚Äúhay que avanzar hacia mayores niveles de igualdad y equidad‚ÄĚ; pero esto no se logra sin la responsabilidad de todos. Claro, porque podemos culpar eternamente al Sistema o a tal o cu√°l pol√≠tico o gobernante (por favor, que no se vaya a entender que creo que quien gobierna da lo mismo), pero es hora de que nos hagamos responsables de nuestra parte.

Si pues, si ya no podemos seguir haci√©ndonos los lesos y pensar que mientras m√°s rejas pongamos en nuestras casas estaremos a salvo. A salvo porque tenemos cierto nivel de instrucci√≥n para leer y entender la letra chica, a salvo porque podemos pagar, hasta cierto l√≠mite, nuestro plan de salud. Y le hablo a usted que lee este articulo y no a la ya famos√≠sima se√Īora ‚ÄúJuanita‚ÄĚ, que ni de computadoras, ni de internet conoce, ni tiene acceso.

La ciudadan√≠a organizada y articulada en torno a temas prioritarios, ha dado muestras tangibles de que se puede avanzar en mayores niveles de justicia, equidad e igualdad, aunque a veces no baste subir al ring una sola vez. Freirina, Ays√©n y el movimiento estudiantil son claros ejemplos de ello. D√©mosle fuerza a nuestras organizaciones sindicales, ciudadanas, juveniles, estudiantiles. Apoyemos siempre la b√ļsqueda de la verdad y la construcci√≥n de espacios de articulaci√≥n. Escribamos cartas a nuestros gobernantes, ministros, alcaldes, presidentes. Asistamos a, al menos, un consejo municipal de nuestra comuna.

Dese el tiempo de participar, opinar, exigir, acordar, proponer. Seamos garantes de los asuntos p√ļblicos y exijamos el derecho de participar en las decisiones que nos afectan. Quiz√°s con ello no estaremos eliminando la desconfianza del todo, pero al menos estaremos trabajando para eliminar sospechas, transparentar hechos, monitorear el respeto a los acuerdos.

Dese el tiempo para participar, es su derecho y este país necesita que todos lo ejerzamos.

Bernarda Jorquera

Bernarda Jorquera

Bernarda Jorquera

Ge√≥grafa de la Pontificia Universidad Cat√≥lica de Chile, Master en gesti√≥n de Sistemas Ambientales y Master en Pol√≠ticas Sociales y Gesti√≥n Estrat√©gica para el Desarrollo Sostenible del Territorio de la Universidad de Bologna, Italia, se especializa en gesti√≥n estrat√©gica, gesti√≥n de proyectos de desarrollo con enfoque econ√≥mico territorial ambiental. Con 10 a√Īos de experiencia ha trabajado en organismos gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil.

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