Notas
Obsolescencia programada: cómo las empresas nos obligan a comprar una y otra vez sus productos
Publicado por: Christian Navarro
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“Las cosas ya no las hacen como antes”. Si ha pensado esto m√°s de alguna vez es probablemente debido a que la calidad y vida √ļtil de los articulos que ha comprado alguna vez le ha decepcionado, oblig√°ndolo a adquirir uno nuevo o de mejor calidad. De ser as√≠ es muy posible que usted haya sido el √ļltimo eslab√≥n de la cadena que compone la obsolescencia programada, motor que mueve a nuestra sociedad de consumo.

Nuestro estilo de vida esta siendo dominado por una econom√≠a que necesita crecer constantemente, no para satisfacer necesidades de los consumidores sino solamente para crecer, porque el modelo econ√≥mico predominante determina que es “bueno hacerlo”, de tal forma que si la gente no compra la econom√≠a se debilita, tal como se detalla en el documental ‘Comprar, tirar, comprar’ que revela la TVE.

Computadores, electrodom√©sticos, ropa, art√≠culos electr√≥nicos de √ļltima generaci√≥n, autom√≥viles, etc√©tera; todos los art√≠culos que son hoy producidos, tienen inserto en su ADN comercial el t√©rmino vida √ļtil, alma de la obsolescencia programada.

La obsolescencia programada es una doctrina que nace en los a√Īos ’20 cuando los fabricantes comienzan a hacer productos con menor vida √ļtil para aumentar las ventas. En el fondo se trata de hacer que el consumidor desee cada vez algo un poco m√°s nuevo, un poco antes de lo necesario. Dise√Īadores e ingenieros despu√©s de esforzarse por crear productos de calidad, se vieron forzados a ocupar todas sus capacidades en producir equipos mas falibles.

Las ampolletas y Phoebus.

En Livermore, California, se encuentra la bombilla de luz m√°s antigua del mundo. Se encuentra en un cuartel de bomberos en la localidad de Shelby -Ohio- y ha estado funcionando desde 1901. El por qu√© funciona desde hace tanto tiempo no parece ser lo extra√Īo -por lo menos para los habitantes de esa ciudad estadounidense- sino por qu√© las dem√°s ampolletas del mundo tienen una vida √ļtil tan “limitada”.

La respuesta quiz√°s se encuentra en un protocolo de acuerdo firmado por empresas del rubro el a√Īo 1924, momento en el cual surge la primera v√≠ctima de la obsolescencia programada: la noble ampolleta.

Seg√ļn Markus Krajewski -actual profesor de la Universidad de Bauhaus en Weimar- el 24 de diciembre de 1924 se cre√≥ en Ginebra el primer c√°rtel mundial para controlar la producci√≥n de bombillas.

El grup√ļsculo se llam√≥ Phoebus, e inclu√≠a a los principales creadores de ampolletas de Europa y Estados Unidos, entre los que se encontraban Philips (Holanda), Osram (Alemania) y Zeta (Espa√Īa).

El objetivo de este encuentro era intercambiar patentes y controlar la producci√≥n de bombillas, bajando su vida √ļtil de 2500 horas de funcionamiento a tan s√≥lo 1000 horas. As√≠, el consumidor comprar√≠a constantemente y en menor periodo m√°s ampolletas. Lo anterior, concluye Krajewski, se reforzaba con la idea de “abundancia” de ese tiempo, esto es, que se pensaba que en el mundo exist√≠an recursos ilimitados.

La pionera revista de dise√Īo “Printer’s Ink” ya en esa √©poca se√Īalaba en sus p√°ginas que “un producto que no se desgastaba constitu√≠a una tragedia para los negocios”. Con la depresi√≥n del a√Īo 29 en Estados Unidos se instituy√≥ casi como norma la obsolescencia programada en las f√°bricas, ya que hac√≠a producir m√°s productos para lo cual eran necesarios trabajadores, los que ganaban un sueldo haciendo que la econom√≠a se desarrollara, haci√©ndose fuerte y “estable”.

En las escuelas de dise√Īo se comenzab√≥ a ense√Īar la obsolescencia programada. En los a√Īos ’50 los publicistas seducen a las personas a comprar, pero creando consumidores infelices, listos para comprar nuevamente.

Los defensores de la obsolescencia programada dicen que sin ella no habría empleos para crear productos, no existirían las fábricas y los trabajos simplemente se acabarían.

“En la obsolescencia programada participan activamente los conceptos de cr√©dito y publicidad” dice Serge Latouche, Profesor Em√©rito de Econom√≠a de la Universidad de Paris. Agrega tambi√©n que simplemente “no es posible crecer ilimitadamente en un mundo limitado”.

El cl√°sico filme ingl√©s del a√Īo 1951 “The Man in The White Suit” -protagonizado por el fallecido Sir Alec Guiness- presenta al p√ļblico el concepto de Obsolescencia Programada. El argumento trata de un qu√≠mico joven que descubre un hilo que no se gasta y por ende dura por siempre. Al poco tiempo lo persiguen los due√Īos de las f√°bricas por el peligro que representa su invento para la producci√≥n textil y luego los obreros ya que ven amenazados sus trabajos.

En su momento, al otro lado de la cortina de hierro en los países pertenecientes a la URSS, había una economía que no contaba con la obsolescencia programada. La economía comunista no se basaba en el libre mercado sino que estaba planificada por el estado.

Por ejemplo, en la fenecida Alemania del Este, un instructivo del gobierno determinaba que las lavadoras y refrigeradores deb√≠an funcionar por al menos 25 a√Īos. En 1981, una f√°brica de Berlin del Este present√≥ en una feria de Hanover una ampolleta de larga duraci√≥n, invento que, por supuesto, fue rechazado por las empresas de occidente. Hoy la f√°brica Narva -que produc√≠a esta ampolleta- ya no existe: fue cerrada luego de ca√≠do el muro.

La era de la información y la obsolescencia programada

En la s√ļper autopista de internet los consumidores est√°n dispuestos a luchar contra la obsolescencia programada. A ese respecto existe un caso emblem√°tico. El primer iPod que sali√≥ a la venta en el 2001 ten√≠a una fuente de poder o bater√≠a que duraba alrededor de 15 meses, luego de haber sido usado por primera vez. Al llegar los reclamos de los consumidores a Apple, la empresa dijo que no har√≠an reemplazos de bater√≠as.

Ah√≠ comenz√≥ una batalla legal que agarr√≥ fuerza gracias al sitio de internet www.ipodsdirtysecret.com -creado por uno de los clientes decepcionados por la compa√Ī√≠a- el que al primer mes de vida ya ten√≠a mas de 5 millones de visitas.

Elizabeth Pritzker, fue la abogada querellante en el caso contra Apple. La obsolescencia programada estaba siendo llevada a juicio. La demanda comenzó cuando Apple ya había vendido más de 3 millones de unidades de sus iPods. Muchas fueron las personas que se unieron a esta demanda colectiva.

La fiscal√≠a estadounidense exigi√≥ datos a la compa√Ī√≠a de la manzana y esta entreg√≥ documentos que probaban que la bater√≠a hab√≠a sido concebida para durar poco. Despu√©s de unos meses de litigio, Apple acept√≥ crear un servicio de recambio y prolongar la garant√≠a a dos a√Īos.

Corolario

Ghana, pa√≠s cuya poblaci√≥n vive en condiciones generales de pobreza, se ha transformado en el vertedero de la tecnolog√≠a de varios pa√≠ses de Europa y Estados Unidos. La ciudad de Agbogbloshie contamin√≥ su rio, su flora y fauna, constituy√©ndose √©sta en una de las facetas m√°s despreciables de la pol√≠tica del “comprar y desechar”.

La pregunta queda formulada: ¬ŅEs viable una vida sin obsolescencia programada y su impacto en esta sociedad de despilfarro y contaminaci√≥n?. Una “luz” al respecto la entrega Warner Philips -heredero del legado de la industria holandesa Philips- qui√©n present√≥ hace poco tiempo una bombilla de luz LED que promete durar 25 a√Īos, todo en pos de reducir la huella ecol√≥gica del ser humano y el derroche sin sentido

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