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Los 7 pecados capitales: Cient√≠ficos postulan que el cerebro est√° “hecho para pecar”
Publicado por: Gabriela Ulloa
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Imagen | Gabriel S. Delgado C. en Flickr

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¬ŅSab√≠as que las personas podr√≠an estar cient√≠ficamente predispuestas a realizar actos considerados ‘malos’? De acuerdo a estudios de la Universidad de Northwestern (EE.UU.) y otros centros, los humanos no pueden escapar de la tentaci√≥n y, por ende, estar√≠an gen√©ticamente destinados a pecar. ¬ŅQui√©n no ha sentido ganas de hacer nada y quedarse recostado en la cama, tener mucho dinero o comer ‘hasta m√°s no poder’? Descubre uno a uno los 7 pecados capitales y su relaci√≥n con las personas desde una perspectiva cient√≠fica (V√≠a El Economista).

1.- Lujuria: este deseo sexual desordenado e incontrolable vendr√≠a escrito en nuestros genes, como una forma en que la naturaleza nos orienta a la procreaci√≥n. Para demostrarlo, cient√≠ficos de Northwestern expusieron a un grupo de pacientes recostados en un esc√°ner varias escenas de pel√≠culas er√≥ticas proyectadas en una pantalla, situada en la parte posterior de la m√°quina, y a la cual deb√≠an mirar por medio de un espejo. Tras analizar las resonancias, √©stas reflejaban que el sistema l√≠mbico de las personas, el encargado de procesar respuestas fisiol√≥gicas a determinados est√≠mulos, se activaba cuando se ve√≠a algo atractivo. Como conslusi√≥n, esta estimulaci√≥n gen√©tica llevar√≠a a las personas a satisfacer sus deseos sexuales… sin importar las consecuencias.

2.- Gula: en palabras de Adam Safron, uno de los científicos del estudio, este vicio desordenado por el placer de ingerir comida o bebidas tiene relación con la evolución humana. Hace milenios atrás, existía en el mundo una gran escasez de alimentos, de modo que el hombre comenzó a valorarlos y notar la gratificación que nos entregaban, lo que fue moldeando nuestros cerebros. Entonces, las personas comían con gula cuando tenían enfrente grandes cantidades de alimentos para almacenar grasas y sobrevivir a aquellos momentos de privación de comida. No obstante, esta especie de instinto se ha convertido en la actualidad en un problema sanitario, derivando en graves problemas como la obesidad.

3.- Pereza: de acuerdo a Safron, este tedio para realizar acciones, trabajos o movimientos tiene relación, al igual que la gula, con la evolución humana. Como nunca se sabía con certeza cuando se volverían a ingerir alimentos sustanciosos, en lo posible las personas descansaban de modo de usar dichas calorías en procesos corporales de crecimiento o recuperación.

4.- Envidia: este pesar por el bien ajeno es uno de los llamados ‘pecados dolorosos’ -junto a la soberbia, ira y avaricia- que resultan m√°s da√Īinos que los otros. Para demostrar sus efectos, el Instituto Nacional de Ciencias Radiol√≥gicas de Jap√≥n estudi√≥ a un grupo de voluntarios, considerados triunfadores, y a otro grupo, los mediocres. A cada uno se le expuso el perfil de una persona exitosa y, quienes llevaban una vida con m√°s bajos que altos, mostraron una reacci√≥n en la corteza cingulada anterior del cerebro -vinculada al dolor f√≠sico- que confirm√≥ el hecho de que ‘la envidia duele’ y que las personas pocas veces son capaces de controlarla.

5.- Soberbia: la Universidad de Montclair (EE.UU.) utiliz√≥ el ‘m√©todo del bloqueo’ en ciertos voluntarios para estimular o desestimular partes del cerebro relacionadas con la satisfacci√≥n de la propia vanidad y el sentirse mejor que otros. Por medio de un im√°n que trabajaba el flujo el√©ctrico de las c√©lulas cerebrales o neuronas, las personas ve√≠an reducida o aumentada su soberbia. Con ello, se demostr√≥ que este pecado est√° ‘manejado’ por la corteza prefrontal media del cerebro que, cuando es bloqueada, disminuye el estado de auto apreciaci√≥n.

6.- Ira: esta especie de rabia, enojo o resentimiento estaría condicionada por la evolución ancestral del cerebro afectada por el entorno. De acuerdo a la Universidad de New South Wales (Australia), que estudió a un grupo de individuos para ver qué ocurría en su cerebro cuando se enfadaban, algunas personas tienen una predisposición a la ira derivada de su personalidad. Lo anterior, ya que en aquellos depresivos y proclives a guardar rencor, se activaba la corteza prefrontal media.

7.- Avaricia: De acuerdo a Safron, los mecanismos de este deseo de placeres o riquezas podr√≠an ser m√°s complicados. Si bien no existen estudios cerebrales al respecto, s√≠ hay investigaciones sociol√≥gicas e hist√≥ricas. Seg√ļn la Universidad de Northwestern, existir√≠an bases innatas para la avaricia que estar√≠an relacionadas con el aprendizaje y el propio entorno.

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