Enojado estaba el alcalde de Talcahuano, Gastón Saavedra, y hasta con querellas amenazó. Su ira radicó en que se había apuntado al municipio como el causante del vertimiento de aguas servidas al canal Ifarle, lo que la autoridad negó terminantemente.

Entremedio las críticas apuntaron al aparato público, donde salieron a colación desde las seremías hasta las superintendencias de velar el buen cumplimiento en materia sanitaria.

Saavedra sentenció que no está dispuesto a seguir tolerando este tipo de situaciones.

El gerente de Essbio, Claudio Santelices, fue especifico en explicar lo que a ellos concierne. Aclaró que sus plantas de evacuación de aguas servidas resultados muy dañadas por el terremoto y que estas descargas controladas se hacen necesarias para evitar que los desechos escurran en la vía pública.

Los esfuerzos, agregó Santelices están puestos en reparar a la brevedad los canales de evacuación.