Junto con expresar su conformidad y júbilo por el reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, que revocó el cierre del sumario dictado en la causa por el crimen del menor Rodrigo Anfruns, Paola Papi Beyer, aseguró que “siento que por primera vez hay interés claro y manifiesto por conocer la verdad” de lo acontecido con su hijo, en junio de 1979.

La progenitora del malogrado menor relató a Agencia UPI que tras la batalla legal que han debido librar junto al abogado Roberto Celedón para romper el “silencio judicial” entorno a la causa, hoy con lo resuelto por los magistrados del tribunal de alzada se reafirma la tesis que “hemos venido insistiendo, en cuanto a que no estaba todo dicho respecto a las motivaciones del secuestro y homicidio de Rodrigo”.

Lo anterior en virtud de que se ordenó al juez instructor de la causa, Manuel Valderrama, anexar un sumario por el delito de asociación ilícita, por lo cual se tomarán declaraciones a importantes agentes de organismos de inteligencia y represivos de la dictadura, los otrora CNI, Carlos Herrera Jiménez, Alvaro Corvalán Castilla (ambos presos en el penal de Punta Peuco) y al otrora ex jefe de la disuelta DINA, Manuel Contreras Sepúlveda (actualmente recluido en el penal Cordillera).

“Como definir el estado en el que me encuentro: contenta. Estoy contenta de que hayamos conseguido un respaldo a nuestra investigación; hoy veo que hay otro interés, uno que busca aclarar, por ejemplo, la data de muerte, las circunstancias que hubo detrás de este crimen; vemos que se está tomando en serio el indagar lo acontecido, porque por primera vez se piden diligencias que antes habrían resultado imposibles. Cada una de las diligencias son importantes, quedó demostrado que hay declaraciones contradictorias, y que en definitiva no está todo dicho”, declaró a UPI-Chile.

En cuanto a los aportes que pueda dar Contreras a las indagatorias, Paola Papi, especificó que “él tuvo un rol importante en las labores de inteligencia en esos años. Es obvio que él (Contreras) tiene antecedentes; él manejo muchos antecedentes y debe tener muchos antecedentes”.

En tanto, el abogado Roberto Celedón, insiste en que el niño fue torturado y que detrás en su muerte hubo participación de agentes del Estado.

El profesional ratifica en que el único inculpado por el crimen Patricio Pincheira Villalobos, de actuales 48 años, fue obligado a inculparse del homicidio, los mismos que, según Celedón, hicieron desaparecer al pequeño de 6 años y tiraron el cuerpo en un sitio baldío próximo a la residencia de su abuela paterna, la madrugada antes de que fuera hallado.

Celedón agrega que el reciente fallo de la Corte abre la posibilidad de que se confirmen las apreciaciones de científicos en materias forenses en cuanto a que el cadáver del pequeño fue dejado a lo menos tres días antes de que fuera hallado cerca de un foso, justo en un sitio que durante varios días fue peinado, o sea, se determinó que no fueron más de 72 horas las que Rodrigo llevaba muerto antes de que fuera encontrado.

Lo anterior apunta a que el menor estuvo varios días secuestrado antes de ser asesinado. Los peritajes a las fotografías tomadas por peritos de la Policía de Investigaciones de esa época permitieron concluir que el cuerpo del niño presentaba signos de haber sido golpeado y quemado con cigarrillos.

La causa había sido reabierta en 2004, luego de que el teniente (r) de Carabineros Jorge Rodríguez Márquez asegura ver, la madrugada del 14 de junio de 1979, a un grupo de detectives cuando llegaron al peladero próximo al domicilio del pequeño y depositaron allí el cadáver, el que a las pocas horas fue encontrado por policías que hacía 11 días había revisado hasta con perros el lugar.

Versiones de diversas indagaciones periodísticas indican que Rodrigo Anfruns Papi fue secuestrado por error, en el marco de una operación ilegal de los servicios de seguridad del régimen militar, por una rencilla personal entre oficiales castrenses.