Producción de soja en Brasil brilla con alza de espacio para sembrar en frontera, sabana y Amazonía

Creditos: CONTEXTO | Charles Echer | Pixabay
Publicado por Emilio Lara
La información es de Agence France-Presse

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Lunes 26 abril de 2021 | Publicado a las 13:11

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En los campos de soja de Brasil, las cosechadoras a toda marcha completan una colecta anual que promete ser excepcional gracias al aumento de las superficies, al clima favorable y a una mayor productividad.

La cosecha del mayor productor y exportador mundial de oleaginosas debe aumentar un 8,6% este año respecto a la del año pasado, que ya fue récord, alcanzando las 135,5 millones de toneladas, de acuerdo con la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).

La superficie plantada con soja en Brasil aumentó 4,1%, llegando a 38,5 millones de hectáreas.

Esta expansión ha sido posible principalmente gracias “al uso creciente de pastizales degradados” que ya no sirven para la ganadería, explicó a la AFP Daniel Furlan Amaral, economista de la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove).

Además, “en la frontera con Uruguay, muchos productores de arroz que después de cada cosecha no plantaban nada durante dos años, ahora están rotando los cultivos con la soja”, dijo Décio Teixeira, presidente de la Asociación Brasileña de los Productores de Soja (Aprosoja) del estado de Rio Grande do Sul, uno de los principales proveedores nacionales de oleaginosas.

Esto es posible gracias a variedades “más resistentes a cierto grado de humedad”, detalló.

La cosecha de este 2021 también deberá aumentar su productividad en un 4,3% frente a la del año anterior y alcanzar un rendimiento promedio de 3.523 kg por hectárea.

Mayor productividad

Los cultivos solían concentrarse en el sur de Brasil, pero desde fines de la década de 1970 se extendieron al centro-oeste, especialmente en la sabana del Cerrado, una ecorregión tropical que colinda con la Amazonía y que cubre 1,9 millones de kilómetros cuadrados.

Según un estudio de la empresa Agrosatélite, encargado por Abiove, la superficie ocupada en este bioma se duplicó entre 2001 y 2019, alcanzando 18,2 millones de hectáreas.

Un poco más protegida por el código forestal, la Amazonía pasó de 1,1 millones de hectáreas en 2007 a 5 millones en 2018, ganando terreno principalmente en antiguos pastizales.

Para esta temporada, los primeros pronósticos no eran prometedores debido a una sequía en varias regiones que obligó a retrasar la siembra, pero las condiciones climáticas se equilibraron durante el ciclo vegetativo y acabaron por favorecer el cultivo.

Las ganancias de productividad pueden explicarse en especial por “el uso creciente de tecnologías en las plantaciones”, subrayó Luiz Fernando Gutierrez, analista de Safras e Mercado.

De ese modo, la entrega de fertilizantes “aumentó 10% en 2020”, subrayó el consultor técnico de la Confederación Nacional Agrícola (CNA), Fábio Carneiro.

Desafíos logísticos

La soja transgénica ocupa ahora casi todas las áreas asignadas al cultivo de esta oleaginosa.

Algunas variedades tienen una productividad que supera los 5.000 kilos por hectárea y “están cada vez más presentes en el campo”, señaló Carneiro.

También sostuvo que el buen desempeño brasileño se explica por el desarrollo del sistema de siembra directa, “que consiste en no arar la tierra” entre cosechas y utilizar paja como cubierta vegetal para “reducir la erosión de la labranza y evitar la pérdida de nutrientes”.

El consultor también destaca el auge de la agricultura de precisión gracias a aplicaciones que permiten, por ejemplo, identificar las zonas con más malezas y aplicar herbicidas según las necesidades específicas.

Este año, el sector se beneficiará del repunte de los precios en el mercado nacional e internacional, impulsados por la explosión de la demanda especialmente en China, principal destino de la soja brasileña.

Pero el presidente de Aprosoja en el estado de Goiás (centro-oeste), Adriano Barzotto, preconizó la cautela debido a los desafíos planteados por la pandemia de covid-19 y a la depreciación del real brasileño frente al dólar.

“Los precios de los fertilizantes, el combustible y los equipos han aumentado también y nuestra actividad se encareció. Es mejor no dejarse llevar por la euforia ni endeudarse, porque los precios de los cereales y las oleaginosas fluctúan mucho”, advirtió.

Además, para vender su cosecha, Brasil tiene que enfrentar desafíos logísticos importantes, especialmente de almacenamiento y de transporte en carreteras en mal estado o sin asfalto.

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