Artes y Cultura


Mall de Castro: ¿Desarrollo o Patrimonio?

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Hace años se discute, en forma muchas veces polarizada, sobre el “Mall de Castro”. Desarrollo versus Conservación, Progreso versus Patrimonio, “Isleños” versus “santiaguinos” o foráneos, etc… ¿Autodeterminación o centralismo santiaguino o de la UNESCO?

¿Qué ha llevado a estas polaridades?

Seguramente son muchos los factores que han llevado a definir estos conceptos como contrapuestos. El sentimiento y una práctica de abandono y de postergación, junto al aislamiento producto de su condición de isla (y a temas de clima y de servicios deficientes), entre otros, sumados al hábil manejo del discurso, de los mensajes y de la publicidad, posiblemente han sido determinantes para establecer un marco que ha dejado fuera los que, a mi entender, son los argumentos de fondo.

Ha habido un hábil manejo para establecer una discusión, un enfrentamiento, que se ha centrado en conceptos legítimos, que apelan en forma directa a anhelos y necesidades centrales y sentidas por muchos chilotes, pero que han desviado el foco de los temas reales que están en entredicho y que han puesto en peligro la condición de Patrimonio de la Humanidad de las iglesias de Chiloé (en este caso, la de Castro), algo que debiera ser motivo de orgullo para la gente de Chiloé como de todo el país.

No es el desarrollo el que se contrapone a la conservación, sino algunos tipos determinados de desarrollo. Como no es la Conservación la que se opone al desarrollo, sino determinadas concepciones de conservación.

Así, Mall y Patrimonio no son conceptos antagónicos en sí. Como no es sinónimo desarrollo y/o calidad de vida con mall. Desarrollo y calidad de vida se pueden obtener de muchos modos, y eso dependerá de qué se entienda por esos conceptos en determinadas sociedades y en qué lugares específicos.

Hoy la empresa constructora del mall dice que no lo está ampliando. Pero está construyendo. Entonces, nuevamente atentan contra la lógica y el sentido común. Lo están ampliando y están construyendo, agrandando el volumen de la construcción. Otra cosa es que esta ampliación esté considerada en los permisos que se les otorgaron. Porque la afirmación de que el mall se está ampliando es sobre la realidad, lo que vemos, lo construido, y no sobre una “realidad” definida por permisos. Ese manejo discursivo, que relativiza y pone en cuestión lo que vemos y vivimos, es violento.

Mall de Castro

Las principales críticas al Mall de Castro, en las que hay consenso entre sus detractores, es en que se considera un mal proyecto. Un mal proyecto urbano y un mal diseño arquitectónico, y eso es lo que se ha tratado de ocultar llevando la discusión a confrontar conceptos en forma artificial y caricaturesca.

¿Era posible hacer el mall en otro lugar? ¿Se podía hacer de tal forma que su forma y tamaño fueran más acordes al entorno? Esas preguntas son las que no se quieren responder, porque ahí residen los reales problemas para la ciudad, su Patrimonio.

Esas preguntas incomodan (o incomodaban) porque había alternativas y ejemplos que podían hacer convivir de mucho mejor forma un mall con esa realidad específica.

Una lógica peligrosa

Llevar la discusión y los discursos a extremos que no escuchan, y por lo tanto no entienden al otro, no lo reconocen, no lo validan, y simplemente lo descalifican y lo anulan, lleva a violencias implícitas y explícitas. Son similares a las violencias producidas por el racismo, el fanatismo religioso o político, la homofobia, etc.

En síntesis, son discursos que atentan contra la convivencia (y la democracia). Y es grave y peligroso que estos discursos se vayan instalando en forma consciente en las comunidades promoviendo intereses puntuales (y mezquinos).

Castro y la isla de Chiloé merecen tener progreso y desarrollo respetando su Patrimonio, su cultura, sus paisajes. Respetando el capital cultural y ambiental que es y será fundamental, precisamente, para que tengan progreso y desarrollo sustentable y duradero.

Chiloé genera admiración por su cultura, por su patrimonio y sus paisajes, por sus habitantes. Qué grave resulta que se instale una lógica -discursiva como de desarrollo- que atenta contra eso…

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