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¿Cómo diferenciar la rinitis alérgica de un resfrío común?

William Brawley (CC) Flickr
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Durante el cambio estacional es muy común confundir los síntomas de un simple resfrío con los de un cuadro de rinitis alérgica. Conocer las diferencias entre ambas afecciones respiratorias es crucial para iniciar un adecuado tratamiento y así evitar la aparición de futuras complicaciones. Por ello es que la Dra. Jimena Cevo, otorrinolaringóloga de Clínica Ciudad del Mar, explica en qué consiste cada una, cómo diferenciarlas y qué tratamientos seguir.

Congestión nasal, estornudos, ardor en ojos y de garganta son algunos de los síntomas que más se repiten por estas fechas y que nos hacen dudar de lo que realmente nos pasa.

“¿Estaré enfermo o será sólo una reacción alérgica?”, nos preguntamos esperando una respuesta rápida. Y es que estas molestias que catalogamos de inofensivas y pasajeras pueden tornarse más complejas, generando reacciones que afectan a la calidad de vida si es que nos las tratamos a tiempo.

La Dr. Jimena Cevo, otorrinolaringóloga de Clínica Ciudad del Mar, explica que la rinitis alérgica tiene su origen en el sistema inmunológico del organismo, que al verse expuesto a ciertos aeroalérgenos ―sustancias o factores medioambientales como ácaros del polvo, polen y especies arbóreas―, comienzan a inflamar la capa interna de la nariz (mucosa nasal), provocando secreción, estornudos, picazón y obstrucción que dificulta el descanso nocturno, entre otras.

“En el paciente con rinitis alérgica, este conjunto de síntomas aparece de manera intermitente o persistente en distintas épocas del año, con complicaciones como los trastornos en la respiración bucal, conjuntivitis alérgica y sinusitis aguda o crónica”, señala la especialista del centro médico viñamarino.

En el caso del resfriado común, la infección se transmite por el contacto directo de gérmenes y tiene una duración aproximada de 15 días, desde que se incuba hasta que se manifiesta el resfriado. Además, este se asocia a un malestar corporal que viene acompañado de tos, congestión nasal y, en algunos casos, cuadros febriles.

“Un proceso infeccioso de la mucosa nasal y de la faringe se transmite fácilmente de una persona a otra a través de las gotas que son expulsadas en la tos o los estornudos. En el caso de la rinitis, hay una falla en el sistema inmunológico que requiere de un tratamiento a largo plazo”, comenta la Dra. Jimena Cevo.
Para sanar de un resfrío es recomendable el reposo, la ingesta de abundante líquido y el uso de analgésicos. Esto acompañado de un adecuado lavado de manos, pues estas son un importante vehículo de transmisión de la infección en superficies.

¿Qué hacer para tratar las alergias?

La manifestación de rinitis alérgica no está determinada por factores hereditarios, a pesar de que si existe una predisposición hacia ella. Por lo anterior es que hay que estar atentos ante los síntomas, pues se puede declarar a cualquier edad y momento de la vida de las personas.

Para dar un diagnóstico certero, explica la otorrinolaringóloga de Clínica Ciudad del Mar, el paciente requiere exámenes clínicos ―tanto físicos como de laboratorio― con el fin de detectar la naturaleza de los síntomas e iniciar un tratamiento que controle la inflamación y modere su aparición. Esto porque la rinitis alérgica no es una afección con una cura definitiva.

Algunas de las alternativas de tratamiento farmacológico para evitar el “ataque” de los alérgenos son los antihistamínicos por vía oral, los descongestionantes e inhaladores nasales que bloquean la histamina, reducen la secreción, mejoran la obstrucción y alivian la picazón. Asimismo, la inmunoterapia es otra opción que busca disminuir la sensibilidad de un alérgeno específico a través de una serie vacunas aplicadas bajo un tiempo determinado.

Paralelamente al tratamiento mencionado, se aconseja una limpieza frecuente y una buena ventilación de los espacios en común del hogar, evitando en las habitaciones la acumulación de libros, alfombras y muñecos de peluche.

“Si se toman las medidas pertinentes, la época donde aumenta la polinización no debiera afectar mayormente a las personas propensas a sufrir alergias. Lo importante es que haya un tratamiento adecuado y constante a lo largo del año para evitar grandes molestias”, puntualiza la Dra. Jimena Cevo, otorrinolaringóloga de Clínica Ciudad del Mar.

Consejos para aliviar los malestares

· Mantener las ventanas cerradas en las horas de máxima polinización

· Evitar la exposición al polen, polvo o ambientes cerrados con presencia de animales.

· Disminuir las actividades físicas al aire libre en época de polinización

· En lo posible, utilizar aire acondicionado con filtros

· Asear con frecuencia todas las habitaciones de la casa, poniendo énfasis en los lugares donde pueda acumularse polvo.

· Sacudir la ropa antes de usarla

· Evitar cortar el pasto o acostarse sobre él si es que se es alérgico

· Usar anteojos para la conjuntivitis

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