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Cazador de volcanes: los espectaculares aciertos del fotógrafo chileno Francisco Negroni

Francisco Negroni
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Pocos días después de la erupción del Volcán Villarrica en marzo, BioBioChile habló con Francisco Negroni, reconocido por su trabajo en fotografía de naturaleza. En ese entonces sus impactantes imágenes recorrieron el mundo.

Revisa en esta galería el trabajo de Negroni de la segunda erupción del volcán Calbuco durante la madrugada de este jueves

Sin encontrar un solo lugar en Pucón para comprar un vaso de café y así poder paliar el frío, el fotógrafo chileno Francisco Negroni (39) regresaba poco antes de las 03:01 horas del martes 3 de marzo al centro de ski donde aguardaba la eventual erupción del volcán Villarrica, desconociendo que arribaba en el momento preciso para registrar las imágenes que recorrieron el orbe.

Su llegada a Pucón no fue casualidad. Esta erupción fue la quinta que cruzó su lente, y ya se encuentra habituado a buscar incansablemente en las redes sociales o en las cámaras del Sernageomin algún indicio que lo impulse a tomar su vehículo y dirigirse al macizo que más concite la atención.

Casi al mediodía del lunes 2, el Sernageomin informó que la alerta sobre el volcán pasaba de amarilla a naranja, señal suficiente para que Francisco Negroni se trasladara desde Puerto Montt -ciudad donde reside- hasta la comuna lacustre.

Según relató el fotógrafo a BioBioChile, llegó a las 19:00 horas y de inmediato se instaló en uno de los lugares del Centro de Ski que ya había visto con anterioridad.

Francisco Negroni

Francisco Negroni

“Yo no podía saber si la erupción iba a pasar, simplemente me ubiqué en unos buenos lugares que yo ya había visto en otros viajes. Estuve yendo desde que empezó la actividad, todas las semanas hice un viaje para ver qué era lo que estaba pasando, buscar lugares donde instalarme para fotografiar si es que realmente había una erupción”, sostuvo Negroni.

Si su regreso poco antes de la erupción puede catalogarse como un milagro, el hecho que los cielos de la zona se despejaran unos 20 minutos antes de las 3 de la madrugada le hizo pensar en que los astros estaban alineados a su favor.

“Yo bajé a Pucón por un café como 15 minutos antes de que empezara la erupción. O sea, casi estuve a punto de perderme el inicio de la erupción. Tenía mucho frío, entonces dije ‘chuta, voy a bajar, todavía no se despeja bien, así que no se ve nada’. Bajé, no encontré café en las bencineras que fui porque estaban cerradas. Me devuelvo, llego, vuelvo a poner el equipo, las cámaras, y empezó el asunto”, afirmó.

En pocas horas sus fotografías se tomaron las portadas de los medios chilenos y comenzaron a ser requeridas por portales de todo el mundo. Pero esto se encuentra lejos de ser algo fortuito para él.

Belleza apocalíptica

Francisco Negroni

Francisco Negroni

La columna de cenizas abrazada por una tormenta eléctrica estremeció a millones de personas. Es “Apocalipsis”, registrada por Francisco durante la erupción del Cordón Caulle que le valió ganar el premio especial del concurso de fotografía de naturaleza FotoCAM 2011 y el Wildlife Photographer of The Year el año pasado.

“Era una cosa de que tú no podías parar de obturar o maravillarte”, recuerda sobre su experiencia en ese entonces y está seguro que es el único fotógrafo en nuestro país que pudo captar la emisión de materiales desde el principio hasta su fin.

“Tengo claro que fui el primer fotógrafo en llegar. Cuando hizo erupción yo ya estaba en Entrelagos, y fui el único fotógrafo en subir al cráter del Cordón Caulle cuando estaba casi apagándose. Estuve toda un noche completa fotografiando el cráter a un kilómetro de distancia“, recuerda.

En toda la conversación, Negroni deja claro que pese a la admiración que siente por estos fenómenos, no puede sentirse feliz si afectan a terceros: “mientras no afecte a las personas como la explosión del Villarrica, que no dio mayor problema, uno no puede decir otra cosa que ‘chuta, es un acontecimiento único’ y hay que dar gracias a Dios que uno esta ahí y los puede contemplar”.

Su mayor satisfacción fue haber ascendido cuando las emisiones eran menores, unos ocho meses después del inicio de la erupción. Fue una noche completa que pasó muy cerca del cráter, lugar hasta donde fue llevado por lugareños.

“Me conseguí unos guías, gente que vivía por el sector, que habían subido y que me contaron que fueron por x motivo arriba, ya sea por curiosidad, no sé, y vieron que la lava seguía saliendo, que seguían las explosiones, y que no era inseguro subir”, sostuvo, lo que fue el impulso necesario para aproximarse.

Amor por la patagonia

Francisco Negroni

Francisco Negroni

Francisco Negroni se gana mayormente la vida realizando trabajos para empresas y eventos. “Lo que es naturaleza, paisajes y prensa es mi pasión pero es lo que menos hago por una cuestión monetaria. Se paga muy mal la prensa acá en Chile. Antes trabajaba más en eso pero ahora me dedico más al trabajo con empresas y particular”, comenta.

Además del Villarrica, Negroni ha sido testigo de otras cuatro erupciones: la primera fue el volcán Llaima en 2008, la segunda fue el Chaitén ese mismo año, seguida por el Cordón Caulle en 2011 y el Copahue entre 2012 y 2013.

Y si bien reconoce que la necesidad de fotografiar un proceso eruptivo le corroe las entrañas cuando estas ocasiones se presentan, el profesional señala que la calma de la Patagonia, en particular las Torres del Paine, es la que llena su alma.

“Tuve la suerte de conocer las Torres del Paine cuando era un niño, debo haber tenido unos 13 años. Todavía no era fotógrafo ni pensaba serlo, pero ya en ese tiempo me gustaba mucho”, afirma. Lo conoció luego de haber vivido en varias ciudades ya que su padre, un marino mercante, debía trasladarse constantemente de locación.

Por ello, admite haber sentido un profundo dolor tras el incendio que arrasó con cerca de 12.000 hectáreas en diciembre de 2011.

Para mí fue impactante, porque amo tanto ese lugar y fue muy fuerte ver eso“, agrega. “Fotografiar animales muertos, ver pumas hambrientos deambulando entre las ramas o árboles que quedaban quemados, porque ya no quedaba nada. Fue tremendo. Gracias a Dios ahora está mucho mejor el parque porque tuve la suerte de ir hace dos años y ya va mejorando el asunto”.

Entre la calma del paisaje patagónico y la furia de los volcanes, Francisco Negroni sostiene que con tal de no perderse una historia notable, se la jugará hasta el final: “A veces no tengo plata, a veces estoy mal económicamente pero llego como sea, me consigo auto, como sea pero llego y será un premio al esfuerzo. Hasta ahora me ha resultado”.

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