Dicen que esta es la mejor época del año para ir a Viña del Mar. Y aunque el tráfico durante el verano no estuvo denso, las dos primeras semanas de marzo suelen tener poco movimiento y harto sol.

Es por eso que las escapadas de capitalinos hacia la Ciudad Jardín se hacen pan de cada fin de semana, dando inicio a la última parte del verano.

Y durante esta época uno de los mejores spot de la zona es el Sheraton Miramar, el hotel que queda sobre el roquerío justo entre el Castillo Wülff y el Reloj de Flores.

El hotel es sin duda imponente y está muy bien ubicado, además de ser un hito en la ciudad en sí mismo, por lo que llegar es fácil.

Sheraton Miramar
Sheraton Miramar

La atención desde la entrada al lugar es buena, aunque en Travesía -que es como se llama el restaurant del hotel- tienen la restricción de que, al menos las dos veces que fuimos, no permiten que el brunch se pueda pedir en la terraza, sino que sólo en lugares dentro del edificio, aunque siempre con una muy buena vista al mar.

Está bien, pero suma menos cuando vas a comer a esa zona el no tener la posibilidad de que la brisa marina te abrace a ti y a tu plato.

Ahora, ¿es un buen lugar?

Sí que lo es. La atención en la entrada es un poco brusca e impersonal (algo que sorprende en un hotel) y eso de que pasen a la mitad de tu desayuno a pedirte tus datos para enviarte ofertas no es algo muy inteligente, más aún pensando que tienen anfitriona, por lo que se puede pedir antes de entrar y no a medio camino entre los platos fríos y la bandeja de dulces.

¿Es un buen Bruch? Yo creo que sí, pero le falta un poco para poder decir que esta propuesta está dentro de las mejores del país, aunque sin duda está entre las que destacan de la Quinta Región.

El lugar es amplio, su vista es insuperable, está muy bien decorado y cómodamente dispuesto. Aunque es familiar, su acústica es muy buena y el servicio es rápido, atento y muy profesional, por lo que todo va muy bien.

Buffet | Sheraton Miramar
Buffet | Sheraton Miramar

Además, su oferta de bebestibles, aunque no es parte del brunch, es amplia, generosa y muy bien servida. Dato aparte es que aunque el promocional dice que el costo de $29.990 por persona incluye un bebestible no alcohólico en el brunch, desde la entrada nos dejaron claro que los bebestibles se pagaban, y en nuestra visita nos sumaron todo lo que pedimos para beber, por lo que me quedo con que todo se paga aparte.

Ojo, no es una queja: es la oferta del lugar y esto además da la libertad de pedir lo que uno quiera, lo que es muy bueno. Es que en general no soy amigo de usar un brunch para llenarse de comida y bebida. Esa costumbre tan chilena de “hacer cundir” lo que se paga y de “llevarse puesto” lo invertido no es algo que yo encuentre sano ni bueno, por lo que el poder elegir entre lo que hay y no solo en lo que se incluye, me parece más interesante.

Pero ese soy yo y en gustos, colores.

sheraton-miramar-postres

En general las preparaciones estaban correctas, aunque algunos temas nos llamaron mucho la atención.

Y parto por lo peor: Las frutillas bañadas en cobertura de chocolate que estaban en la bandeja uno de los días no estaban presentables. Estaban para jugo, no para postre.

De hecho, a la primera mascada se notaba que estas frutas ya no tenían consistencia. Dulces, suaves, ricas; pero se les habían pasado y nadie se dio cuenta.

Siento también que un brunch partiendo después del mediodía es más “once-comida” que brunch, sobre todo para quienes tenemos hijos chicos y sabemos que el desayuno a más tardar es a eso de las 9 o 10 am, incluso los domingos. En un ambiente tan familiar como el que vi en el hotel, eso debería tenerse en cuenta.

Sheraton Miramar
Sheraton Miramar

Entre la oferta, como hotel de alta gama, está por sobre un buffet tradicional de restaurant y un hotel de más baja categoría.

Por ejemplo, tiene una sección de “Arma tu hamburguesa”, pensada en niños y con hamburguesas de pavo.

De ahí yo, goloso, tomé papas fritas para sumar a un plato con choritos, almejas y patas de jaiba, una delicia que con un espumante marino va muy bien.

En las mesas había una sección con embutidos, frutos secos y quesos que valía mucho la pena.

Tras la apertura de la zona de bruch se instaló un corner de sushi, en donde uno podía ir y pedir que le prepararan algo y se lo llevaban a la mesa. Eso estuvo muy bien: el sushi estaba correcto y generoso, y sus ingredientes eran de muy buena calidad.

Aunque generosos y siempre disponibles, entre los platos calientes, ubicados al centro de la zona del buffett había una oferta contundente y rica.

Buffet | Sheraton Miramar
Buffet | Sheraton Miramar

Por ejemplo tenían algunos platos de mar, como la Vidriola con Salsa de Alcaparra, los Sorrentinos con Salmón y Salsa Putanesca, pero también algunos más estándar, como el Pollo y las Papas al Merkén. En general los platos estaban bien presentados y preparados, golosos y livianos.

El salad bar también tenía mucha oferta, al igual que los postres, que sumaban pasteles y preparaciones con fruta fresca.

El horario de funcionamiento es desde las 13:30 hasta las 15:30hrs.

Es un buen lugar, aunque no sé si volvería.

Para escribir esta reseña se visitó una vez de manera anónima el local. Además se recibió una invitación por parte del establecimiento para una segunda visita.

Restaurant Travesía de Sheraton Miramar. Av. Marina 15, V Región, Viña del Mar. El edificio tiene estacionamientos pagados, aunque el eficiente (y veloz) sistema de transporte público de esa zona es muy recomendable para llegar.