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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Brasil, una mujer denunció que un gimnasio local la obligó a cubrir su ropa deportiva debido a "hombres casados". Poliana Frigi de São José dos Campos, en Sao Paulo, relató en redes sociales cómo la recepcionista le pidió taparse con una camiseta por supuesta queja de clientes. La afectada se cuestionó si su vestimenta era inapropiada y criticó la actitud del gimnasio. Aunque aún no ha presentado una denuncia, abogados sugieren hacerlo para determinar responsabilidades y una posible indemnización.

En Brasil, se armó una controversia debido a una mujer que denunció que una cadena de gimnasio local la obligó a cubrir la parte superior de su tenida deportiva mientras hacía uso de una de sus sucursales, argumentando que en el lugar había “hombres casados”.

Si bien, por ahora, la afectada no ha presentado una denuncia legal, abogados consultados por el medio de noticias G1, sugieren hacerlo para determinar una responsabilidad civil, con la posibilidad de una indemnización.

Mujer acusa que gimnasio la obligó a cubrir ropa deportiva

El hecho salió a la luz luego de que Poliana Frigi, ciudadana brasileña de la localidad de São José dos Campos, en Sao Paulo, usó sus redes sociales para subir un video donde relató el momento, que según ella misma, le resultó “sumamente incómodo”.

“Llevaba un sujetador deportivo de una conocida marca de ropa deportiva cuando la recepcionista se me acercó y me preguntó si llevaba sujetador“, comenzó relatando en un video que se ha vuelto viral en redes sociales.

“Inmediatamente le expliqué que era un sujetador deportivo”, añadió y relató que le enseñó el logo y la tela para que se cerciorara de que era una prenda deportiva y no ropa interior o algo similar. “Me dijo que algunas personas se habían quejado porque los tirantes eran demasiado finos”, añadió.

Según dijo, sus explicaciones no fueron suficientes, ya que la recepcionista insistió: “Me preguntó si no tenía una camiseta para ponerme, algo para cubrirme, porque aquí hay hombres casados ​​y no me vería bien, sobre todo por mi seguridad”.

Esta explicación fue el detonante para que la brasileña sintiera que sus derechos no estaban siendo respetados: “Me quedé impactada. Le dije que no tenía camiseta y que no me pondría ninguna porque ya llevaba una blusa”, contó.

“¿Hasta qué punto se considerará esto normal?”

La solicitud terminó por hacer que la mujer cuestionara su vestimenta: “Empecé a mirarme en el espejo y a pensar: ¿llevo una blusa demasiado pequeña? ¿Se me ve algo? Empecé a sentirme mal”, relató.

“¿Hasta qué punto se considerará esto normal? ¿Hasta dónde seguirán reprendiendo a las mujeres por su vestimenta? Independientemente de la ropa que llevaba, solo usaba un sujetador deportivo normal. Parece que el problema siempre será la mujer, y no el entorno ni el comportamiento de los demás”, sentenció.

Para cerrar, aclaró que buscó tomar contacto con el gerente del gimnasio, pero que le negaron el contacto. A pesar de lo anterior, el local publicó un comunicado donde aseguran que se abrió un protocolo para determinar las posibles responsabilidades.