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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ángel Chumino, joven empresario de Trujillo, Perú, creó en 2017 la marca de calzado Coco Chumino, inspirado en su cultura y en su historia personal. A pesar de las dudas de su entorno, logró posicionar su marca no solo en su país, sino también a nivel internacional. A través de colores vibrantes y un servicio humano, Coco Chumino se ha destacado en el mercado, a pesar de enfrentar críticas y dificultades. Ángel se prepara para abrir su primera boutique en Chile en agosto de este año, con planes de expansión hacia México y Ecuador.

El fundador de la marca Coco Chumino vivió y estudió en Chile, país que define como su “segunda casa”. En entrevista con BioBioChile, recuerda las dificultades que enfrentó para construir su empresa y anuncia la apertura de su primera boutique en el país.

En 2017, en el norte del Perú, en un valle llamado Virú, un joven risueño soñaba con construir un futuro prometedor. Había estudiado Farmacia y también Psicología en una universidad chilena, por lo que todo parecía indicar que su camino estaría ligado al mundo de la salud. Lo esperaban los pacientes, los consultorios y una carrera profesional convencional, tal como había imaginado su familia. Sin embargo, antes de que ese futuro comenzara a tomar forma, apareció una idea rebelde que cambiaría el rumbo de su vida: diseñar zapatos originales, coloridos y con identidad propia. Así nació Coco Chumino.

Nueve años después, esta idea llegó a convertirse en una marca de calzado reconocida dentro y fuera del Perú. Detrás de Coco Chumino está Ángel Chumino, un joven empresario de la provincia de Trujillo, quien en esta entrevista con BioBioChile explica que su creación está inspirada en su propia historia y su cultura. Además, revela que está muy cerca de abrir su primera boutique en Chile.

Aunque no considera que su inicio fue doloroso como otras historias de emprendimiento, reconoce que lo más difícil fue creer que él podía crear una marca y aceptar que dejaría atrás su carrera en salud, una profesión a la cual “amó y amará toda su vida”. Al mismo tiempo, tener que escuchar el cuestionamiento de personas cercanas: “¿Cómo vas a hacer zapatos?”

Coco Chumino
Coco Chumino

—¿Qué le dirías hoy al Coco Chumino de hace 10 años?

—Nada… me vas a hacer llorar
—Nada, pues. Lo abrazaría mucho. ¿Qué le diría…? Lo abrazaría mucho primero, porque yo creo que el Coco de hace 10 años necesitaba sanar, necesitaba mucho amor, mucha comprensión, necesitaba mucho abrazo. Le diría que todo lo que tuvo que pasar, los amigos que tuvo que conocer, la gente que tuvo que comprender y todo el proceso fue importante porque hoy nos hemos transformado y hemos convertido al Ángel de ese momento a este Coco de ahora, seguro de sí mismo.

¿Todo empezó en Chile?

Ángel Chumino realizó sus estudios superiores de Psicología en Chile. Tiene familiares que viven en el país, entre ellos su hermana, que reside en la Patagonia. Regresó al Perú para poder ejercer su carrera profesional, pero se dio cuenta de que el trabajo en salud mental aún era poco desarrollado.

“Fui rechazado varias veces por mi currículum; estaba sobrevalorado y eso es lo que me dijeron en algunas entrevistas y también mi edad en ese tiempo ya era un tema que hacía ruido. Yo tenía 25 años, pero igual la gente decía: ‘Estás muy grande para lo que queremos, queremos alguien mucho más joven’”, cuenta en una entrevista, realizada en su tienda de Miraflores en Lima.

Fue en ese momento cuando decidió crear su propia marca, a pesar de que su familia o sus profesores no confiaban en que pudiera lograrlo.

Coco Chumino
Coco Chumino

“Un día en YouTube me apareció Andy Stalman, en el curso de Psicología Organizacional lo habíamos visto, y volví a mirar el video, que creo que es de 20 minutos, y me abrió la mente porque dije: Tengo el paquete completo, soy un chico profesional, tengo la edad perfecta, estoy bien de salud, soy inteligente, ¿por qué no hago mi propia marca? Y fue ahí que dije: Hoy voy a hacer lo que yo quiero; ya hice las carreras por mi familia, por la gente, pero hoy quiero hacer lo que a mí me gusta y en ese momento del 2017, a mitad de año, es que empiezo a bocetear Coco Chumino, es el nacimiento”, relata Ángel.

Tenía conocimientos básicos de creación de calzados por sus familiares y personas cercanas. Pero decidió capacitarse, estudiar, probar, hasta tener su propio modelo. Su idea buscaba darle color a los zapatos y crear un producto premium, acompañado de un servicio humano. Para ello, se tomó el tiempo de hacer un estudio de mercado en Trujillo.

Coco Chumino, el origen

En pleno desarrollo de negocios digitales en 2017, Ángel Chumino consideró que su oportunidad estaba en humanizar su creación y pensó:

“Voy a contar mi historia, no voy a tener vergüenza de dónde vengo ni de mi familia, porque todo joven en algún momento quisiera tener el padre del amigo, la mamá del vecino, el hermano del otro amigo y nuestra historia siempre es maquillada un poco”.

“Pero dije: No, mi historia tiene bastantes matices como para generar impacto y rebotar, yo creo que de donde nace mi historia, nace Coco Chumino. Nace en un valle, la gente es humilde ahí, es un asentamiento humano. Cómo he podido salir y cómo me he podido desarrollar. Ese fue el impacto para crear una marca humanizada, contar a la gente mi historia y que con la educación se pueden cambiar muchas cosas”.

Pero mientras trabajaba hasta de madrugada para pulir su idea, su familia y círculo buscaban hacerle cambiar de opinión. Era una lucha interna. “Mi madre era cortante, también era bastante dura conmigo, me decía: No, eso no es para ti, tú eres inteligente, yo no te veo en este mundo. Y me cortaron la ayuda económica”, contó.

“Igual fue con una profesora que me decía: No, dedícate a lo tuyo y deja esto, que esto no es lo tuyo. Tú no vas a ser empresario, tú no vas a hacer zapatos, tú no vas a hacer moda. Lo tuyo es una locura de las muchas que te han pasado estos años y lo vas a dejar”, agregó.

El paso de los años le dio la razón. Su emprendimiento escaló rápidamente, pero siempre cuidando sus orígenes. “Yo desarrollé la primera tienda, una boutique de zapatos en Trujillo. Ahora muchas marcas lo han hecho, pero en aquel tiempo fui la primera marca con color en Trujillo. Trujillo es cuna del calzado, no era justo que no podamos tener una marca que nos represente”, indicó.

La marca creció, se hizo viral y llegó hasta la televisión peruana. Pero la popularidad también le trajo algunas dificultades, dado que aparecieron los haters, como dice Ángel. De esa experiencia recuerda los diferentes comentarios que recibía por el diseño con colores de sus zapatos.

Le decían: “Zapatos de payaso, zapatos de Melcochita (cómico peruano), zapatos para el circo, prepárame para mañana que tengo una hora loca”. Pero Ángel asegura que, aprovechando sus estudios de Psicología, decidió usar esos ataques como marketing y alcanzó la viralización internacional. Hoy su marca es reconocida por turistas extranjeros que llegan a Lima y se llevan diferentes modelos. Además, ha podido realizar giras en otros países.

Coco Chumino también recuerda el duro golpe que significó la pandemia para su empresa y se sorprende de cómo ha podido recuperarse. Contó que pasó por temas personales que ahora le han permitido volverse más cuidadoso, más humano y más empático.

Chile, segunda casa

El 2025 fue clave para la marca Coco Chumino. Llegó a una feria en Chile y fue recibido por decenas de personas que hicieron cola para conocer los modelos. Ángel siente que esa experiencia lo marcó, dado que por fin pudo procesar que el cariño del público era sincero.

“Yo creo que Chile es como mi segunda casa, es como un país que amo, me siento cómodo, es bastante cercano, por lo que viví en una etapa, estudié allá también y es por eso que me conecto mucho”, expresó.

“Siempre estaré agradecido porque yo soy un chico de la comunidad, un chico gay, y la primera vez que llegué a Chile fui muy bien tratado, fui muy bien aceptado, nunca sentí discriminación”, agregó.

Coco Chumino
Coco Chumino

En ese contexto, anunció que en agosto de este año abrirá su primera tienda en Chile. Luego, la siguiente meta será abrir sedes en México y Ecuador. Al mismo tiempo, pensando en el público peruano, está desarrollando una línea de productos de menor costo para que más usuarios puedan tener un calzado con sus diseños.

“Creo que a través del arte estoy cumpliendo un sueño mío que siempre fue escribir, no lo he desarrollado, de repente más adelante, pero siempre me ha gustado contar historias y, a través de mis zapatos, transmitimos a la gente lo que hay en Perú. Este es un país que tiene un legado de artesanos”, finalizó.