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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Miishu La Rue, cantante urbana chilena de 28 años, enfrenta las secuelas del consumo prolongado de ketamina, llegando a vivir sin vejiga y con incontinencia urinaria. Inició consumiendo 2 veces por semana, pero alcanzó hasta 5 gramos diarios. Tras trasladarse a Santiago y enfrentar problemas emocionales, la droga dominó su vida. Presenta dolores abdominales y físicos, siendo diagnosticada con pérdida de vejiga. La ketamina afectó su sistema urinario, reduciendo su capacidad vesical a 20 ml. La ciencia describe la uropatía inducida por ketamina, generando inflamación y lesiones en la vejiga.

A los 28 años, la cantante urbana chilena Miishu La Rue enfrenta las consecuencias permanentes que dejó en su cuerpo el consumo prolongado de ketamina. “Vivo con pañales”, afirmó.

La artista relató que llegó a consumir hasta cinco gramos diarios de la sustancia y que actualmente vive prácticamente sin su vejiga, situación que la mantiene con incontinecia urinaria.

Asimismo, criticó lo normalizada que se encuentra esta droga hoy. “Se normalizó” afirmó, y añadió que es fácil comprarla, incluso por medio de aplicaciones móviles.

La ketamina, una droga que te deja en pañales

“La keta me ganó, me destruyó la vida. O sea, no, me la destruí yo, con mis decisiones”, reconoció la cantante a CHV Noticias.

Antes de desarrollar su carrera musical, Miishu practicaba deporte y fue integrante del primer equipo femenino de rugby de Puerto Montt. Su vida cambió después de trasladarse a Santiago, donde enfrentó una separación, problemas laborales y dificultades emocionales.

En ese período probó ketamina por primera vez; inicialmente unas dos veces por semana, pero terminó convirtiéndose en un consumo diario. “Creo que algo pasó en mí en el que dejé de querer mi cuerpo. Dejé de quererme a mí y no sé por qué lo acepté. Lo acepté y al tiro me gustó, me desconecté de mí”, recordó.

Con el tiempo, el consumo llegó a ocupar gran parte de sus días. “Ya estaba mandándole (ketamina) todos los días, a todas horas. Solo no le mandaba cuando estaba durmiendo. Y si me levantaba al baño en la noche, yo buscaba”, relató.

Incontinencia urinaria

Durante el 2024 comenzaron los síntomas físicos, con fuertes dolores abdominales, en las costillas y la espalda, además de problemas urinarios que inicialmente fueron tratados como posibles infecciones.

La situación empeoró hasta que una especialista le explicó la gravedad del daño. “Me revisó y me dijo: ‘Tú perdiste tu vejiga’”, contó.

Según su relato, actualmente conserva apenas unos 20 mililitros de capacidad vesical, frente a los más de 400 mililitros que puede almacenar normalmente una vejiga adulta.

“Vivo con pañales. Estar con pañales, con dolor, tanto tiempo”, afirmó.

¿Qué le hace la ketamina a la vejiga?

La ketamina es un anestésico que actúa principalmente sobre los receptores NMDA del sistema nervioso. En contextos no médicos también es utilizada como droga recreativa por sus efectos disociativos.

El consumo frecuente y en grandes cantidades puede provocar una enfermedad conocida como uropatía inducida por ketamina, que afecta principalmente al sistema urinario.

Un caso clínico publicado en Urology Case Reports describió a un joven de 18 años que llegó a consumir entre 20 y 30 gramos semanales durante el confinamiento por la pandemia. Presentaba dolor pélvico, incontinencia y una necesidad constante de orinar.

Su vejiga había reducido su capacidad hasta apenas 18 centímetros cúbicos.

Los médicos diagnosticaron cistitis ulcerativa, caracterizada por una inflamación severa y lesiones en el revestimiento interno de la vejiga. El daño también alcanzó sus riñones y los conductos que transportan la orina.

La ciencia todavía no establece completamente todos los mecanismos responsables de este daño. Sin embargo, los investigadores plantean que los metabolitos de la ketamina pueden provocar toxicidad directa sobre el tejido urinario, generando inflamación persistente, cicatrices, reducción de la capacidad de la vejiga y alteraciones del funcionamiento de los uréteres.

Los síntomas pueden comenzar con dolor abdominal o pélvico, necesidad urgente y frecuente de orinar, dolor al hacerlo y sangre en la orina. En casos graves pueden aparecer incontinencia, reducción extrema de la capacidad vesical, obstrucción del tracto urinario y daño renal.