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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La nadadora chilena Carmen Ortega (51) ha brillado en el Mundial de Aguas Gélidas en Finlandia, logrando una destacada actuación con medallas de oro, plata y bronce. Ortega, oriunda de Tomé, ha superado desafíos, incluyendo un grave accidente en 2014 que casi le cuesta una pierna. A pesar de la falta de apoyo económico, Carmen se prepara con esfuerzo y dedicación, buscando auspiciadores para futuras competencias.

Marzo ha sido un mes especial para la atleta Carmen Ortega (51) que logró medalla de oro, plata y bronce en el Mundial de Aguas Gélidas llevado a cabo en Oulu, Finlandia.

Con la emoción a flor de piel, la deportista oriunda de Tomé, revela en conversación con BioBioChile, cómo ha sido su camino en la natación de aguas gélidas, una disciplina extrema que consiste en nadar en temperaturas ambientales bajo cero. “Estoy cansadita, pero han sido días de alegría”, resume Ortega.

Durante su infancia, se crió con el ejemplo de su abuelo José Luis Ferrada, quien fue futbolista y de su hermano el exarquero Carlos Ortega. “Yo la verdad, he nadado toda la vida, pero nunca tuve la dicha de haber ocupado una piscina de chica”, destaca Carmen Ortega al comienzo de la entrevista. “Aprendí a nadar en el mar”, complementa. “A los cinco años, mis tíos Juan Carlos y Marcos, me tiraron de un bote abajo”, cuenta.

Después de asegurarse que podía flotar, la pequeña Carmen empezó a dar sus primeras pataletas en las playas de Tomé. “El mar te deja entrar, pero no a todo el mundo deja salir”, afirma. “Entro al mar con mucho respeto”, agrega la tomecina a nuestro medio.

Aunque recuerda, que su carrera deportiva pudo quedar trunca, por un atroz accidente que casi le cuesta su pierna derecha. “Yo tuve un accidente en 2014, cuando me mutilé la pierna derecha”, recuerda Ortega. Mientras trabajaba como salvavidas en la playa Bellavista, la tomecina le salvó la vida a un pescador que iba a navegar con marea alta. En el intertanto, mientras le lanzaba una cuerda al hombre, el fuerte oleaje hizo que el bote de fibra de vidrio golpeará su pierna derecha.

“Me dijeron que no iba a volver a formar masa muscular y que iba a cojear”, le mencionaron los médicos. Incluso, le afirmaron que ya no iba a poder hacer deporte, puntualiza Carmen.

Durante los ocho meses siguientes, tuvieron que estabilizar el pie de Carmen, para normalizarlo en 90 grados. No obstante, recién en 2018, la condición mejoró notablemente, ya que pudo volver a formar masa muscular, que la ponía en condiciones de practicar deporte, ya que desde niña, mantenía una vida activa. “En ese proceso de 4 años, me paraba, caminaba y me caía”.

“Cuando salía a trotar un poco, me dolía, como no había musculatura en la pierna, toda esa masa se inflamaba, era horrible”, recalca. “Yo tenía que seguir trabajando, yo tenía que salir a trabajar igual como pudiera, porque tenía dos hijos que alimentar”, rememora de aquel triste episodio.

El impulso de Carmen

En 2018, cuando Carmen estaba recuperada, inició un proceso personal donde decidió competir profesionalmente en natación.

Tuvo buenos resultados desde el inicio, que le permitieron darse cuenta que poseía todas las herramientas para competir a un buen nivel. Desde entonces, empezó a competir, como en el Sudamericano Master celebrado en Paraguay, donde salió segunda. “Después vino la pandemia, y en ese tiempo, yo entrenaba en el mar, porque trabajaba como tens”, agrega. “Igual me pillaron más de alguna vez”, revela sobre sus escapadas para poder entrenar.

Así pues, durante la pandemia, Carmen empezó a entrenar metódicamente para acercarse a las marcas nacionales de natación. De hecho, en el Panamericano de Colombia realizado en 2022, Ortega sumó otro podio en un segundo y tercer lugar. De cualquier manera, Ortega siguió sumando buenos resultados. Aunque también, una frustrada inscripción en una competencia de natación que se iba a celebrar en Japón, le presentó la oportunidad de competir en la especialidad de aguas gélidas.

En 2023, Carmen Ortega decidió competir en la Copa del Mundo de Natación de Invierno que se disputó en el glaciar Perito Moreno, en Argentina. En el torneo, la tomecina se impusó en los 25, 50 y 200 metros. Además, de coronarse como campeona mundial en la prueba de mil metros.

Carmen Ortega en el Centro Acuático del Estadio Nacional | Facebook.

De nuevo la chilena ganó en las principales categorías, con apenas unos días para aclimatarse al frío y realizando un entrenamiento especial, con cubos de hielo en su propia tina.

“Los sudamericanos no vamos mucho a estos campeonatos y la única forma de entrenar que nosotros tenemos es hacer una inmersión en hielo”. Es que al contrario de los países nórdicos (Finlandia, Suecia o Noruega), donde la temperatura llega a 0°C, en Chile la temperatura no llega más allá de los 8°C, detalla Ortega.

El amor de una madre

También Carmen indica que durante su entrenamiento, la entrada en aguas gélidas, es muy fuerte, por lo que debe preocuparse de respirar correctamente, para no perder la calma. Otra secuela de la natación a bajas temperaturas -menciona Ortega- es que la exposición no debe ser prolongada, puesto que podría causar hipotermia.

Viendo en retrospectiva, la deportista confiesa que nadar en la alta competencia, ha significado un trabajo constante. “No todos los días son bonitos, porque hay días que te pasan muchas cosas y hay veces que realmente no tienes la motivación de entrenar, pero todo suma”, reflexiona.

Así pues, la nadadora se prepara desde las cinco de la mañana, en la Playa el Morro de Tomé o en la Laguna Chica de San Pedro de la Paz. Aunque después en la tarde, vuelve para otra sesión de entrenamiento.

“Es una lucha constante desde el día que decidí nadar para competir”, recalca a BBCL. En ese sentido, afirma que mantiene la constancia por amor a sus hijos, Nicolás y Rodrigo, a quienes le dedica cada jornada de entrenamiento. “Ellos son todo para mí”, expresa.

Por otra parte, la deportista reitera que la falta de apoyo a su carrera, ha repercutido muchas veces en su propia preparación. “Yo no vivo del deporte, incluso este viaje, fue totalmente pagado por mí”. “También necesitas que las personas que están a cargo de temas deportivos, sean personas idóneas en el cargo”, cuestiona. “Igual es fome tener que prácticamente rogar a personas que no entienden el deporte”. Además, remarca que a una semana de la competencia en Finlandia, recién pudo juntar el monto necesario para poder viajar, con dinero de su propio sueldo, reconoce.

“Me siento viva”

Ante un panorama de competencias que se avecinan, Carmen Ortega, declara que no tiene el dinero para los viajes, por lo que reitera la necesidad de contar con el apoyo de marcas o autoridades. “Necesito auspiciadores, porque sin plata no baila el monito”, afirma entre risas.

“Si hay financiamiento, yo voy a todas las competencias”, indica. “Soy la mejor velocista de aguas gélidas, independiente de mi edad”, asegura. “Quizás no empecé cuando joven, pero mis capacidades se guardaron para poder criar a mis hijos”, explica Ortega a BioBioChile. Es por ello, que cree que su ingreso a la alta competencia ocurrió en el tiempo perfecto, ya que fisícamente se mantuvo activa, practicando otras disciplinas, como el atletismo. “El camino te puede llevar por otros lados, pero en la mente siempre queda la sensación de que a lo mejor un día podría retomarlo”.

Carmen Ortega en Tomé | Facebook.

Hace una semana, a Carmen Ortega la nombraron Hija Ilustre de Tomé, un logro que es fruto de su sacrificio diario y que para ella representa una emoción indescriptible. “La gente me vio en distintas facetas, como atleta, salvavidas o tens, con altos y bajos, mientras observaban mi camino”.

A diferencia de otras disciplinas, para Carmen Ortega, nadar no se siente como una obligación, puesto que le otorga una sensación de libertad. “Me siento como en casa”, revela a BBCL. “Me siento viva”, expresa la nadadora. Sobre la decisión de empezar después de los 40, en la alta competencia, Carmen resume lo que siente así: “Al final, la vida te lleva por ese camino que tanto anhelaste”.