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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El aumento de creadores de contenido para adultos e influencers solicitando la visa O-1B para ingresar a Estados Unidos ha generado controversia, ya que estarían ocupando cupos destinados a personas con habilidades destacadas en las artes y otras áreas. El número de visas O-1 otorgadas ha aumentado más de un 50% entre 2014 y 2024, lo que ha llevado a abogados de inmigración a señalar que influencers representan más de la mitad de sus clientes. Esto ha llevado a cuestionamientos sobre si métricas digitales como seguidores y éxito comercial deberían ser suficientes para obtener estas visas, en lugar de demostrar habilidades excepcionales en sus campos.

Los creadores de contenido para adultos e influencers están sobreexplotando la exclusiva visa para artistas para ingresar a Estados Unidos. Aquello estaría causando controversia debido a que dificultaría el ingreso de personas con formación en las artes.

De acuerdo al sitio Financial Times, el número de personas de la plataforma Only Fans e influencer que han solicitado la exclusiva visa 0-1B, se ha disparado desde la pandemia de Covid-19, según abogados de inmigración.

El número de visas O-1 —que incluyen la O-1B para las artes y la O-1A para habilidades destacadas en ciencia, educación, negocios o deportes— otorgadas cada año, aumentó en más de un 50% entre 2014 y 2024, el año más reciente con cifras disponibles. Mientras tanto, el total de visas de no inmigrante emitidas, creció un 10%.

Creadores de contenido para adultos e influencer pueden optar fácilmente a exclusiva visa

Se trata de una de las visas estadounidense más difíciles de obtener y que fue concebida inicialmente alrededor de 1972, cuando el artista John Lennon estuvo a punto de ser deportado, consigna New York Post.

Los legisladores se dieron cuenta de que no existía una política migratoria que ayudara a atraer al país talento artístico de primer nivel.

Por lo mismo, en 1990 fue adoptada formalmente y destinada a personas “con habilidad extraordinaria en las artes o logros extraordinarios en la industria del cine o la televisión”.

Para obtenerla, los solicitantes deben cumplir ciertos criterios, que pueden incluir participar en producciones destacadas, reconocimiento nacional, un historial de éxito comercial y/o crítico, o altos ingresos en su rubro.

Pero aquella exclusividad pareciera ser que llegó a su fin con la era digital, puesto que son varios los influencers y creadores de contenido para adultos que son beneficiados con tan solo asegurar un alto ingreso de dinero, seguidores y éxito comercial, como ser rostro de una conocida marca.

Según el sitio mencionado, abogados de inmigración aseguran que los influencers ahora representan más de la mitad de su clientela.

Aquel punto les agrada, no solo desde una perspectiva financiera, sino también porque los “likes” y las cifras de suscriptores que son métricas fáciles de cuantificar en comparación con el confuso proceso de demostrar una “habilidad excepcional”.

Cambio podría afectar a artistas tradicionales

Debido a esta evolución, expertos advierten que este giro hacia métricas basadas en la atención podría afectar la forma en que se evalúa a los artistas tradicionales.

“Tenemos escenarios en los que personas que nunca debieron ser aprobadas están obteniendo visas O-1”, dijo la abogada de inmigración Protima Daryanani, socia directora de Daryanani Law Group, consigna Financial Times.

“Se ha diluido porque la gente simplemente cumple con las categorías”, complementó.

Por su parte, el abogado neoyorquino Shervin Abachi, fundador de Abachi Law, advirtió que existe el riesgo de que los artistas cuyo trabajo no está diseñado para generar impactos en línea queden en desventaja, a medida que los funcionarios de inmigración recurren al alcance digital como métrica de éxito al evaluar solicitudes O-1B.

“A los oficiales se les están presentando peticiones donde el valor se define casi por completo a través de métricas basadas en algoritmos”, dijo Abachi.

“Una vez que eso se normaliza, el sistema avanza hacia tratar el mérito artístico como un marcador”, añadió.

Dificultades para argumentar cada caso

Esto significa que los artistas formados de manera tradicional, cuyo trabajo es central para el ecosistema cultural de Estados Unidos, pero que no necesariamente se benefician de los algoritmos de las redes sociales, tendrán más dificultades para argumentar su caso.

Según Abachi, los funcionarios de inmigración deben decidir quién puede convertir la atracción en línea en una carrera significativa en Estados Unidos.

“Es un cambio estructural, no un fenómeno de nicho”, afirmó. “Lo que parece un aumento en las solicitudes de influencers podría estar señalando un cambio más amplio en cómo se asignan las oportunidades”, concluyó.