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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Científicos de la UMH y el CSIC identificaron un circuito cerebral en la amígdala relacionado con la ansiedad y otros trastornos emocionales. Descubrieron que un grupo de neuronas específicas en esta región desempeña un papel crucial en la ansiedad, la depresión y el autismo. Restaurar el equilibrio de estas neuronas en ratones revierte estos comportamientos.

Científicos del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de España, indagaron un circuito cerebral relacionado con la ansiedad y otros trastornos.

Descubrieron que un grupo específico de neuronas en la amígdala, la región del cerebro que regula las emociones, tiene un importante papel en las alteraciones que se producen por la ansiedad, la depresión y algunos comportamientos ligados al autismo.

El estudio demostró que es posible restaurar el equilibrio de este circuito de la amígdala en ratones, para revertir estas conductas. Se publicó a mediados de 2025 en la revista iScience, pero recientemente fue difundido en un artículo de Science Daily.

“Sabíamos que la amígdala participa en la ansiedad y el miedo, pero ahora hemos identificado un grupo concreto de neuronas cuya actividad descompensada es suficiente para generar comportamientos patológicos”, explicó Juan Lerma, científico de la UMH que lideró la investigación.

¿Se puede revertir la ansiedad?

Los investigadores utilizaron un modelo de ratón modificado genéticamente para sobreexpresar el Grik4, un gen que contiene las instrucciones para fabricar a una proteína llamada receptor de glutamato tipo kainato subunidad 4, o GluK4.

Esta proteína forma parte de un grupo de receptores que permiten que las neuronas se comuniquen entre sí utilizando glutamato, el principal neurotransmisor excitador del cerebro.

Por esta razón, cuando se altera este gen, se cree que hay un mayor riesgo de trastornos del espectro autista (TEA), ansiedad, depresión y trastorno bipolar, por ejemplo.

Con esta modificación genética, los modelos animales presentaban comportamientos de ansiedad y aislamiento social, muy similares a los observados en humanos que sufren estos trastornos.

Así, los científicos probaron qué pasaba al normalizar la expresión del gen Grik4 en las neuronas de la amígdala basolateral, que es la región de la amígdala que recibe información de muchas áreas del cerebro y ayuda a determinar el significado emocional de lo que experimentamos.

Al realizar este ajuste, se restauró la comunicación de esas neuronas con otro grupo de neuronas inhibidoras en la amígdala centrolateral llamadas ‘regular firing neurons’ o neuronas de disparo regular, que son las que ayudan a mantener las respuestas emocionales bajo control.

Álvaro García, primer autor del estudio, explicó que “ese simple ajuste fue suficiente para revertir comportamientos relacionados con la ansiedad y los déficits sociales, lo cual es asombroso”.

Para el estudio también replicaron el procedimiento en ratones no modificados para sobreexpresar el Grik4, pero que sí presentaban naturalmente estados de ansiedad, y descubrieron que también funciona.

“Esto revalida nuestros resultados y nos aporta la confianza de que el mecanismo identificado no es exclusivo de un modelo genético concreto, sino que puede representar un principio general sobre cómo se regulan estas emociones en el cerebro”, añadió Lerma.

Si bien los resultados son prometedores para el tratamiento de estos trastornos mentales, también notaron que hubo ciertos déficits conductuales que no respondieron a la estabilización del gen.

Los investigadores creen que para comprender esa parte hay que investigar más áreas del cerebro, como el hipocampo, por ejemplo. “Apuntar a estos circuitos neuronales específicos podría convertirse en una estrategia eficaz y más localizada para tratar trastornos afectivos”, concluyó Lerma.

Referencia:

Alvaro García, M. Isabel Aller, Ana V. Paternain y Juan Lerma. Central role of regular firing neurons of centrolateral amygdala in affective behaviors. Revista iScience, 2025.