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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio identificó tres subtipos del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), revelando diferencias neuroquímicas y funcionales únicas para cada variante. Estos biotipos, conocidos como "combinado grave con desregulación emocional", "predominantemente hiperactivo e impulsivo" y "predominantemente inatento", presentan circuitos cerebrales específicos que explican las distintas manifestaciones clínicas del trastorno.

Un estudio recientemente publicado en la revista JAMA Psychiatry identificó 3 subtipos del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), que normalmente se diagnostica como un trastorno único.

Se trata de una investigación que se enfocó en las diversas manifestaciones clínicas del TDAH a partir de neuroimágenes y estudio de casos, encontrando que cada una de las variaciones identificadas tiene su propia huella química.

De acuerdo con el paper, “surgieron tres biotipos distintos, cada uno con perfiles clínico-neurales únicos y correlatos neuroquímicos y funcionales característicos”.

El hallazgo se generó a raíz de una dificultad que rondaba sobre este trastorno: la llamada “heterogeneidad clínica”, es decir, la variabilidad en las características de los pacientes.

Resulta que, si bien se considera un solo trastorno, los pacientes presentan distintos rasgos. El más común es tener dificultades para concentrarse; otros las tienen para quedarse quietos y otros lidian con la desregulación emocional.

Según recoge National Geographic, estas variables dificultan la administración de un tratamiento adecuado según el paciente y terminan en una suerte de ensayo y error, hasta que finalmente los profesionales de la salud encuentran la vía correcta.

Ahora, los científicos sugieren que la identificación de estos subtipos podría solucionar el problema.

¿Cuáles son los 3 subtipos del TDAH?

El estudio, donde participaron investigadores de China, Estados Unidos y Australia, revisó escáneres cerebrales de 446 niños con TDAH para analizar su materia gris, que es el tejido del cerebro que procesa la información.

Con estos datos, encontraron las interacciones químicas de los 3 subtipos, que solo reafirmaban lo que los diagnósticos estaban indicando.

Al primer biotipo lo llamaron “combinado grave con desregulación emocional”. Este se caracterizó por mostrar circuitos cerebrales que tienen que ver precisamente con la regulación emocional.

Las zonas implicadas del cerebro son la corteza prefrontal, donde se regulan las respuestas de otros sistemas clave del cerebro que manejan las emociones, y el globo pálido, que es fundamental para el control motor, pero también filtra los impulsos del cerebro antes de que se conviertan en comportamiento.

Manpreet K. Singh, coautor del estudio y psiquiatra infantil de University of California Davis Health, dijo al medio citado que “los sistemas de control emocional y de impulsos se ven desbordados, y con frecuencia los niños presentan síntomas más graves y dificultades emocionales más persistentes. Este es el patrón clásico de inatención e hiperactividad del TDAH”.

Este subtipo es el que mejor encaja con el TDAH clásico, donde los pacientes presentan una acentuada falta de atención, impulsividad y desregulación emocional.

Este es el grupo de niños con TDAH con mayor riesgo de desarrollar problemas psiquiátricos, depresión, ansiedad, trastorno bipolar, abuso de sustancias y delincuencia en el futuro. Es un indicador de posibles problemas graves más adelante”, advierte Singh.

El segundo biotipo fue denominado “predominantemente hiperactivo e impulsivo”, donde los pacientes presentan menos falta de atención, pero más dificultades para la inhibición, es decir, controlar sus impulsos.

“Podríamos describirlo como un bloqueo en el circuito de impulsos”, explica el experto, “a estas personas les cuesta controlar sus impulsos, y es como si el acelerador estuviera pisado a fondo, el frenado no respondiera correctamente y el tráfico fluyera rápido, pero de forma impredecible. Se observa mayor hiperactividad e impulsividad”.

Las áreas del cerebro involucradas son la corteza cingulada anterior, una región frontal del cerebro que funciona como interfaz clave entre la cognición y la emoción, y un circuito específico del globo pálido relacionado con los impulsos.

Los investigadores plantean que, cuando estas regiones cerebrales se desincronizan, se debilita la inhibición. Esto se manifiesta en síntomas como inquietud, impulsividad, interrupciones o actuar sin pensar.

Por último, el tercer biotipo se llama “predominantemente inatento”, que se presenta cuando todos los sistemas funcionan correctamente, menos la atención. Esto tiene que ver con el giro frontal superior, una parte del cerebro que es fundamental para funciones cognitivas superiores, como la memoria de trabajo, el control ejecutivo y la atención sostenida.

Pese a estos hallazgos, se necesitaría más investigación para establecer nuevos tipos de diagnósticos del TDAH y, por el momento, sigue siendo considerado un trastorno único que se diagnostica a partir del comportamiento, no de neuroimágenes.

Melissa P. DelBello, psiquiatra infantil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati, que también participó del estudio, expresó que estos resultados “coinciden con lo que hacemos clínicamente de todos modos: intentar relacionar los síntomas con los tratamientos más efectivos que conocemos”.

“Es muy gratificante contar con datos que demuestren que nuestras impresiones clínicas, basadas en años de tratamiento de estos pacientes, tienen cierta validez biológica“, señaló.

Referencia:

Pan N., Long Y., Qin K. y otros autores. Mapping ADHD Heterogeneity and Biotypes by Topological Deviations in Morphometric Similarity Networks. Revista Jama Psychiatry, 2026.