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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Gobierno solicitará autorización para aumentar la deuda en US$6.200 millones, debido a un mayor déficit y obligaciones pendientes. Esto llevaría a Chile a superar el umbral prudente del 45% del PIB. Expertos cuestionan la gestión financiera y la falta de realismo en las metas presupuestarias, mientras preocupa que el Informe de Finanzas Públicas no contemple este endeudamiento ni los impactos fiscales de la mega reforma.

La deuda seguirá creciendo. Tras transparentar un mayor déficit y obligaciones de pago no pendientes, el Ejecutivo solicitará autorización para aumentar la deuda en US$6.200 millones, una medida que, según economistas, hace inevitable que Chile sobrepase el umbral prudente del 45% del PIB.

Y mientras el debate político sube de tono, en el mundo técnico preocupa que el primer Informe de Finanzas Públicas (IFP) no contemple ni este mayor endeudamiento, ni las eventuales presiones sobre las cuentas fiscales derivadas de la megareforma.

La deuda pública

Hace una semana, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, dijo tras conocerse el primer IFP del año que muy probablemente el país tendrá que seguir endeudándose.

Nadie se imaginó que sería tan rápido: el lunes, después de la Cuenta Pública, lo que se había barajado como una posibilidad se materializó en un proyecto de ley que ya ingresó al Congreso con suma urgencia.

El Gobierno solicitará más deuda para este 2026:

-US$3.800 millones que provienen del mayor déficit.
-US$900 millones ante el efecto del tipo de cambio.
-US$1.500 millones por obligaciones pendientes y falta de caja.

El ministro explicó que si no se contemplara la mencionada deuda, “estaríamos postergando nuevamente las exigencias y pagos que se deben pagar”.

Los antecedentes recabados por el Comité Estratégico de Auditoría que lidera la Segpres descubrieron que hay compromisos de pago pendientes o derechamente que fueron congelados en el Gobierno pasado.

¿Pero por qué se pide más deuda? Porque tanto los ingresos como el gasto fueron mal calculados y con ellos se elaboró una Ley de Presupuesto que también consideraba un déficit mucho menor al efectivo para este año, para ser específicos, del 1,5%.

Esto llevaría la deuda pública máxima de este año a 24.200 millones de dólares, que llegaría entre el 44,6 y el 44,8% del PIB.

El economista Osvaldo Rosales cuestionó el discurso contradictorio del Gobierno, sobre todo considerando que, mientras la deuda crece, con la mega reforma el crecimiento disminuiría.

Todo este debate surge del primer IFP del Gobierno de José Antonio Kast, cuyas cifras son más desalentadoras, pero tampoco consideran ni este aumento de la deuda, ni los impactos fiscales de la mega reforma.

Ello lo reconoció el propio director de Presupuestos, José Pablo Gómez, quien expuso en el Senado dicho informe.

Matías Acevedo, exdirector de Presupuestos y académico de la Universidad de los Andes (Uandes), señaló que es inevitable que ciertas metas no se corrompan en esta administración.

¿Cómo se corrige todo este escenario? Lo primero, apuntó el académico del Instituto de Economía UC, Gustavo González, es fijar metas realistas.

En segundo lugar, Jorge Berríos, director académico del Diplomado en Finanzas Unegocios FEN de la Universidad de Chile, aludió a más recorte del gasto, lo que dependerá del tono del Ejecutivo.

Desde el mundo privado no manifestaron mucha sorpresa y señalaron que la situación fiscal estresada es algo que se venía advirtiendo y observando hace bastante tiempo.

Pero en la práctica es casi imposible contener ese nivel de deuda sin que se comprometan beneficios sociales.