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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El VIH ya no es una sentencia de muerte, ahora es una condición crónica controlable con tratamientos y controles periódicos, incluso, un tratamiento con células madre ha dejado a 10 pacientes "curados", incluyendo a Timothy Brown, el paciente de Berlín, quien fue el primero en quedar libre del virus en 2009. Este avance científico ha demostrado la posibilidad de una cura y ha abierto nuevas estrategias terapéuticas. El último caso confirmado es el de un paciente de Oslo, de 62 años, que lleva cuatro años sin tratamiento y sin rastro del virus. Aunque el VIH sigue siendo incurable, este tratamiento ha despertado esperanzas. La mutación CCR5 Delta 32, que impide al virus penetrar en la célula, ha sido clave en estos casos. Aunque se necesitan más investigaciones, estos avances marcan un hito en la medicina.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) ya no es una sentencia de muerte. Actualmente, se habla de una condición crónica controlable con tratamiento antirretroviral y controles periódicos con especialistas; incluso, un tratamiento con células madre que dejó hasta la fecha a 10 pacientes “curados” está impulsando avances científicos para una futura cura.

Timothy Brown, más conocido como el paciente de Berlín, ocupará para siempre un lugar destacado en la historia de la medicina relacionada con el VIH.

Este hombre marcó un hito sin precedentes en 2009 al ser la primera persona con VIH que quedó libre del virus tras recibir un particular trasplante de células madre. Desde aquel año, hasta su muerte en 2020, no hubo rastro del virus.

El paciente de Berlín impulsó la posibilidad de una cura

De acuerdo a El País, su emblemático caso demostró que acabar con el virus del sida era posible y abrió el camino a una estrategia terapéutica que ya suma 10 casos en remisión: 10 personas consideradas “curadas”.

El último caso confirmado en una revista científica se publicó el lunes en la revista Nature Microbiology.

Se trata de un paciente de Oslo. Un hombre de 62 años que, tras recibir también un singular trasplante de células madre para tratar un cáncer de la sangre, dejó los antirretrovirales y lleva ya cuatro años sin tratamiento y libre del virus.

“Al principio decían que la curación era imposible, que lo del paciente de Berlín era chiripa. Pero 10 pacientes después, sabemos que es posible curar (la infección por VIH) y lo que tenemos que ver ahora es cómo lo hacemos escalable”, reflexiona Javier Martínez-Picado, investigador de IrsiCaixa y colíder del consorcio internacional IciStem, que publicó este último hallazgo.

VIH, incurable, no así en 10 pacientes

El VIH sigue siendo incurable, pero existe un particular tratamiento con células madre que ha permitido que 10 personas queden libres de los efectos del virus, lo que ha sacudido las reglas de juego.

Los fármacos antirretrovirales logran reducirlo al mínimo, pero nunca se va del todo. Sin embargo, el tratamiento con células madre ha vuelto la esperanza.

“Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH”, plantea el investigador de IrsiCaixa.

Cómo inicia todo

La historia de cómo se construyó esa bolsa de excepcionales se remonta a los años noventa, cuando se detectó el caso de un hombre sano que, a pesar de su exposición al VIH, no se infectaba.

Los estudios genéticos revelaron que esa persona tenía la mutación CCR5 Delta 32, un error genético que impide al virus penetrar en la célula.

Ese hallazgo se quedó varado durante años en la literatura científica, sin aplicación clínica, hasta que a mediados de los 2000, el hematólogo alemán Gero Hütter, médico de Brown, indagó más para diseñar un plan terapéutico para su paciente.

Timothy padecía una leucemia y tenía que someterse a un trasplante de células madre para tratar su tumor, así que Hütter pensó en buscar un donante que, además de ser compatible, tuviese la mutación CCR5 Delta 32. La idea era curarlo del cáncer y liberarlo del VIH al mismo tiempo. Lo que resultó.

Mutación CCR5 Delta 32 y enfermedad hematológica

En el trasplante de células madre, el tratamiento comienza con una potente quimioterapia para destruir la médula ósea, donde se encuentra el tumor maligno y es, además, uno de los reservorios donde se esconde el VIH.

La quimio aniquila, a la vez, el cáncer y las células infectadas latentes. Luego, con el trasplante de células de un donante sano, se repuebla la médula con un ejército de células sanas, se cura la dolencia hematológica y se elimina el VIH.

Cuando las nuevas células tienen, además, esa extraña mutación CCR5 Delta 32, el virus es incapaz de abrir las compuertas moleculares para entrar en la célula y reinfectarla.

Eso le pasó a Brown. Y a nueve personas más hasta este último caso de Oslo. Tras el trasplante, se les retiró la medicación antirretroviral y el virus no rebrotó.

El nuevo caso reportado, el de Oslo, que sufría una mielodisplasia, recibió el trasplante de su hermano, que tenía la mutación y logró librarse del VIH, lo que no significa que también ocurra con el cáncer.

Estos casos de curaciones del VIH excepcionales ya están empezando a dejar de ser una anécdota en la historia de la medicina.

40 personas en tratamiento de células madre

Luego del paciente de Oslo, 40 personas con VIH y que se han sometido a un trasplante de células madre. De estos casos en seguimiento, explica Martínez-Picado, no todos han recibido células de un donante con la mutación resistente al virus.

“Puede haber más casos como el paciente de Berlín o el de Oslo, pero hasta ahora no nos hemos sentido seguros deteniendo el tratamiento en personas que no tenían la mutación”, admite el médico.

En conclusión, cuando el donante tiene dos copias de la mutación, se logra la remisión del VIH. En cambio, cuando hay una sola copia o ninguna, el virus puede reaparecer tras retirar la medicación antirretroviral.

Aunque también aquí hay excepciones: el paciente de Berlín 2 y el de Ginebra lograron la remisión pese a que sus donantes no presentaban la doble mutación.

Según los investigadores de IrsiCaixa, esto indica que, aunque la doble mutación CCR5 Delta 32 aumenta las probabilidades de éxito, no es el único mecanismo implicado. Por lo que sigue bajo estudio.

Los científicos admiten que otros equipos también investigan terapias génicas para modificar el gen CCR5 e inducir la famosa mutación CCR5 Delta 32, bloqueando así la entrada del virus en las células.

Tratamiento solo en personas con enfermedad hematológica

Por lo pronto, el trasplante de células madre no es una opción viable para todas las personas con VIH.

“El trasplante solo lo estamos haciendo en personas con enfermedad hematológica. La solución al VIH no es esta. De momento, la terapia antirretroviral es segura y, aunque no cura, es efectiva (para mantener a raya el virus). En este contexto, someterse a un trasplante no tiene mucho sentido”, asume Martínez-Picado.

No obstante, se trata de un gran avance para lograr la cura para pacientes sin estas características.