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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Este sábado 4 de abril, Chile cambiará de hora, generando desajustes en el sueño y el ritmo circadiano. Los niños, por su sensibilidad al ciclo luz-oscuridad, sufren más estos cambios, afectando su comportamiento y rendimiento. Especialistas como Roberto Arias advierten que el reloj biológico infantil es más vulnerable a alteraciones. Recomiendan evitar cambios bruscos y mantener una rutina estable. Expertos sugieren mantener un mismo horario todo el año para evitar efectos negativos en la salud física y mental, especialmente en niños menores de 5 años.

Este domingo en casi todo Chile se amaneció con un nuevo cambio de hora, el primero de los dos que se realizan año a año en nuestro país. Al respecto, varios expertos y estudios han evidenciado los efectos nocivos para el organismo de no mantener un horario continuo durante todo el año.

Por lo anterior, recomiendan algunos consejos para quienes son afectados por este descuadre del ciclo circadiano del sueño, especialmente los niños, que son los que peor sienten los síntomas, junto a los adultos mayores.

El nocivo cambio de hora para el organismo

Según explicó en un comunicado de prensa Roberto Arias, otorrinolaringólogo y especialista en ciclos de sueño de Clínica Indisa, en niños el impacto puede ser significativo, ya que su reloj biológico es especialmente sensible a los cambios en los ciclos de luz y oscuridad.

El experto afirma que el sistema que regula el sueño en los menores aún está en desarrollo, “por lo que cualquier modificación en los horarios puede generar alteraciones más evidentes que en los adultos”.

Pero no solo se ve mermado el descanso en los niños, los efectos del cambio de hora son visibles también en su “comportamiento y rendimiento diario”, dice el médico.

Si bien los relojes se retrasan, lo que se traduce en una hora más de sueño y contar con una hora más de luz en la mañana, según especialistas, esta medida “puede ser también un gran detonante y desregulador del reloj biológico de las personas”.

Catalina Torres, neuróloga de Clínica Santa María, enfatiza que el cambio de hora “produce una desalineación entre el reloj biológico que todos tenemos y el horario social”.

La alteración no es menor, resalta: “De hecho, muchas sociedades científicas han planteado que estos cambios de hora no debieran realizarse porque pueden tener efectos negativos en la salud física y mental”.

¿Por qué afecta más a niños que a adultos?

Desde Clínica Indisa agregan que, “a diferencia de los adultos, los niños tienen ritmos circadianos más dependientes de rutinas estables y de la exposición a la luz natural”. En ese sentido, “un cambio brusco puede desordenar estos ciclos”.

“Los más pequeños, especialmente menores de 5 años, son los más vulnerables. Su reloj biológico se ajusta principalmente por señales externas como la luz y los horarios, por lo que este tipo de cambios puede generar mayor desregulación”, agrega Arias.

A su vez, Andrea Escobar, pediatra de la Clínica Ciudad del Mar, afirma que estas alteraciones pueden durar entre 2 a 7 días de adaptación, siendo más prolongadas en niños pequeños. “Si bien puede parecer un cambio menor, en los niños puede generar efectos evidentes”, agrega la especialista.

Por lo anterior, mencionan que diversas sociedades de medicina del sueño plantean que “lo más saludable sería mantener un horario fijo durante todo el año, idealmente alineado con el horario estándar o de invierno”.

Las recomendaciones se basan en lo que llaman una “creciente evidencia” de sus efectos adversos transitorios sobre el sueño, el metabolismo y el sistema cardiovascular.

Recomendaciones para el cambio de hora en niños

Para disminuir al máximo las señales de cansancio, entregan una serie de recomendaciones para preparar a los niños para el nuevo cambio de hora. Recalcan que la clave está en anticiparse y generar una transición progresiva.

Para tener en cuenta, el tiempo de adaptación varía en niños según la edad:

De 0 a 2 años puede ser de hasta dos semanas para ajustarse completamente; entre 5-7 días para preescolares de entre 2 y 5 años; de 3 a 5 días en escolares (6-12 años); mientras que los adolescentes pueden experimentar efectos más prolongados debido a sus patrones naturales de sueño.

En los días previos al cambio se debe:

  • Ajustar la hora de dormir en intervalos de 10 a 15 minutos.
  • Mantener rutinas estables de alimentación y descanso.
  • Favorecer la actividad física durante el día.
  • Durante la semana del cambio:

  • Exponer a los niños a luz natural en la mañana.
  • Evitar pantallas antes de dormir.
  • Mantener horarios regulares, incluso el fin de semana.
  • Cuidar que las siestas no sean prolongadas.